El compromiso del hombre hacia Dios – Comentario a la Parash? de Terum

Por Rabino Eliahu Birnbaum8093603150

Esta parash? concurre a ense?arnos acerca de los fundamentos imprescindibles para construir una identidad colectiva. “D? a los hijos de Israel que me traigan ofrendas donadas por todo hombre que las diere de coraz?n”, ordena Dios a Mosh?. “Ofrendas de plata, de cobre, de lana te?ida … y me har?n un santuario…”.

Basta un m?nimo de suspicacia para preguntarse: ?Es que necesita Dios, bajo cualquier punto de vista, que los integrantes del pueblo contribuyan para la construcci?n del santuario?

Una vez m?s, como sucede usualmente en la b?squeda de respuestas simplistas, esta pregunta equivoca el sujeto de la cuesti?n. No es Dios quien necesita colaboraciones ni santuarios, sino el pueblo, cada individuo del pueblo de Israel, son quienes adolecen, realmente de elementos que materialmente signifiquen un compromiso real, de acciones tendientes a reforzar una cohesi?n que los identifique como grupo consistente.

La colaboraci?n econ?mica de cada individuo ha sido siempre y contin?a siendo un medio eficaz para evaluar, y eventualmente consolidar, el nivel de compromiso de las personas para con la identidad colectiva a la que pertenecen. Este es el compromiso que debe ser reafirmado a cada momento, “cada uno en la medida de sus posibilidades”, para que tenga sentido pensar en una comunicaci?n grupal con el Creador, para que sea cre?ble la alternativa de un di?logo entre un grupo humano un?nime con su Redentor. No es suficiente el “Naas? Venishm?”, “Haremos y Oiremos”, pronunciado al pie del Monte Sinai; es menester que se haga perceptible el esfuerzo colectivo a trav?s de patentizar particularmente el sacrificio de cada individuo de la congregaci?n. Read more