Relaciones matrimoniales y sociales – Comentario a la parash? de Metzor

Cercan?a al Creador

En dos parash?s consecutivas, Tazr?a y Metzor?, la Tor? nos habla de unos fallos en las relaciones sociales o matrimoniales y el modo de rectificarlos.
El Pueblo de Israel sale de Egipto y, al llegar al Monte Sinai y recibir la Tor?, se convierte en algo muy especial. Podr?amos definirlo como deseo de ?Cercan?a al Creador?. As? lo describ?a Mosh? a su suegro el midyanita: ?el pueblo acude a m? para preguntar al Creador?, quieren saber la opini?n divina en cada uno de los casos, de las vicisitudes de la vida.

Por supuesto que queremos usar nuestro propio juicio, nuestro libre albedr?o, para decidir qu?, c?mo y cu?ndo hacer las cosas. El raciocinio y la libertad son de los atributos humanos m?s importantes. El problema es que no siempre los usamos correctamente. No sabemos pensar con l?gica. Nuestra libertad est? coaccionada por agentes extra?os que la adulteran, d?ndole un significado err?neo. Por ello, necesitamos puntos de referencia que nos ayuden a averiguar si hemos usado correctamente la l?gica y si hacemos uso correcto de la libertad.

Estos puntos de referencia son los Mandamientos de la Tor?, que nuestros Sabios denominan ?los Consejos Divinos?. Si quieres vivir una vida sana, una vida santa, ?te conviene? hacer tal cosa o tal otra. Tenemos la libertad de aceptar los consejos o rechazarlos. Si los aceptamos, accedemos a un mejor nivel de vida, f?sico y espiritual. Si los rechazamos, nos causamos da?os m?s y m?s grandes que pueden llevar a nuestra destrucci?n.
Dos grandes temas ocupan las parash?s de este mes, antes de llegar a la Festividad de P?saj: la sociedad y el matrimonio.

?Dentro?

No debe cabernos la menos duda que el hombre es un ser social. Y en el Pueblo de Israel las relaciones sociales se convierten en un tema crucial, ya que nuestra vida espiritual depende directamente y exclusivamente de ellas, much?simo m?s de lo que pueda depender de ellas nuestra vida f?sica.

La sociedad israelita no es un tema m?s, sino el tema base. Una sociedad como la nuestra, basada en ?buscar al Creador?, ?preguntarle Su opini?n?, necesita tenerle cerca: la ?Cercan?a del Creador? de la que habl?bamos antes. Esta Cercan?a depende del ?dentro?, como dice en el cap?tulo 25 del ?xodo: ?habitar? dentro de los Hijos de Israel?. El ?dentro? se forma por medio de la uni?n social de los miembros del Pueblo. Si no hay ?dentro? no habr? Cercan?a, no habr? Presencia Divina.

Adem?s, la uni?n especial formada por la Presencia Divina y el Pueblo de Israel crea una nueva entidad con una nueva identidad. Un nuevo tipo de sociedad, sin par en el resto de la Humanidad. El sue?o ut?pico de los Patriarcas hecho, por fin, realidad. Avraham, antes de cumplir sus cien a?os, era llamado ?mulo est?ril?, no tan solo por no tener descendencia (ya ten?a a Ismael), sino por no ser capaz de crear una continuidad. No cre?an posible la creaci?n de una familia, y mucho menos de una Comunidad, un Pueblo, guiado por los est?ndares que Avraham predicaba.

Utop?a hecha realidad

Con la Salida de Egipto, aparec?a el resultado de un duro trabajo de los Patriarcas, continuado por sus hijos, las Doce Tribus y por aquellos que ahora formaban el nuevo Pueblo. Estuvieron dispuestos a aceptar unas normas, unos Mandamientos, que regularan los m?s nimios detalles de sus vidas, y con ello segu?an los pasos de los Patriarcas. Y nac?a un Pueblo de Sacerdotes, con un deseo permanente de estar en contacto con el Creador.

As?, pues, es necesario conservar el nivel de relaciones sociales adecuado para que todo esto ?funcione? correctamente. Y cuando alguien incumple las condiciones m?nimas, todo el conjunto queda desequilibrado. Este es el verdadero significado de la responsabilidad mutua que hay entre los miembros del Pueblo. Dependemos el uno del otro para que el conjunto funcione.

De este modo, cuando un individuo, por su comportamiento social inadecuado, obstruye los canales nacionales de comunicaci?n con el Creador, aparece lo que llamamos la tsar??at, mal traducida por lepra. No es una enfermedad som?tica, sino mejor psicosom?tica. La piel deja traslucir el problema, cuando este ya es demasiado grande y la obstrucci?n ya es significativa.

Es un aviso, y los sacerdotes, que poseen la ciencia y la sabidur?a necesarias para reparar el da?o s?quico, del alma, del individuo que ha perdido la noci?n de lo correcto, comienzan un largo proceso, especificado en las parash?s de Tazr?a y Metsor?, despu?s de haber profundizado much?simo en su significado para ayudar al individuo a comenzar un nuevo camino.

La reparaci?n de Sar?

Tambi?n a nivel matrimonial, la parash? de Metsor?, en el cap?tulo 15 del Lev?tico, habla de varios s?ntomas patol?gicos. Aparte de la menstruaci?n y la eyaculaci?n, que pueden considerarse ?normales?, hay otros casos de gonorrea enfermiza, tanto en el hombre como en la mujer, que env?an un claro y contundente aviso de que las cosas no van bien, de que algo en el comportamiento matrimonial se ha deteriorado.

Quede claro que el punto de partida para las relaciones maritales est? en la reproducci?n, siguiendo el primer mandamiento de la Tor?, ya en el primer cap?tulo del G?nesis. Por supuesto que estas relaciones tienen otros muchos componentes, tambi?n importantes, y entre ellos est? tambi?n el placer. Pero cuando se pone el placer como primera condici?n, ya comienza un proceso de deterioro que puede acabar muy mal. Los casos de gonorrea descritos en este cap?tulo 15 deben ser detectados por los individuos. Aqu? no se requiere la ayuda de los sacerdotes, sino que cada uno procede por s? mismo a restaurar el buen curso de su vida familiar.

En realidad, cuando hemos dicho que, por ejemplo, la menstruaci?n es un s?ntoma ?normal?, nos referimos a la ?normalidad? de un mundo deteriorado, despu?s de la ca?da que tuvo la Humanidad al comienzo de su Historia como tal. En realidad, esto no es normal. No deber?a ser as?, y somos llamados a reparar el da?o que nos causamos a nosotros mismos. Seg?n nuestros Sabios, Sar? fue capaz de reparar a nivel personal este da?o causado, pero no a nivel universal. Todos los niveles de la procreaci?n deber?an ser maravillosamente agradables, sin dolores ni p?rdida de ?posibles vidas?. Est? en nuestra agenda ocuparnos tambi?n de esto, por medio del comportamiento de normas de santidad que aparecen a lo largo de la Tor?, y especialmente del Libro del Lev?tico, que nos devuelven paulatinamente al estado original, antes de la gran ca?da.

Por supuesto que el estudio de esta parash?, acompa?ada de la indispensable ayuda de la Tor? Oral y de los comentarios de nuestros Sabios, es un buen primer paso para cumplir con esta gran empresa.