Adultos – Comentario a la parash? de Jukat

D?j? vu

En la parash? de Jukat hay dos acontecimientos que apuntan a una misma direcci?n. La roca y la serpiente de cobre.

Al leer el acontecimiento de la roca, cuando Mosh? la golpea para que salga agua viva y se pueda apagar la sed del pueblo, recibimos un flash de ?d?j? vu?.

Efectivamente, ya en el cap?tulo 17 del ?xodo, en la parash? de Beshalaj, el pueblo protesta por la falta de agua y Mosh? recibe la orden divina de golpear una de las rocas con su vara para que salga agua. Este manantial les acompa?? durante todo su largo viaje de cuarenta a?os por el desierto.
La petici?n de agua ven?a acompa?ada de una grave pregunta: ??Est? el SE?OR con nosotros, o no?? (id. 17:7) Hab?an recibido la dura impresi?n que el Creador les hab?a abandonado, al no proporcionarles el agua necesaria para el ganado. Es como la continuaci?n de la protesta que vimos en el cap?tulo anterior (?xodo 16:3) ?nos hab?is sacado a este desierto para matar de hambre a toda esta congregaci?n.? Una falta de confianza que nace y se nutre, por supuesto, de la falta de conocimiento o de experiencia en los caminos del Creador. Y cuya ?nica soluci?n est? en hacerles experimentar estos caminos divinos.

Largo aprendizaje

Y durante cuarenta a?os que va a durar su larga experiencia en el desierto, se llevar? a cabo el duro aprendizaje. El Creador Omnipresente y Omnisciente les acompa?a. ?l vigila sus acciones y sus pensamientos, y reacciona de inmediato, como reaccion? al profanar los hijos de Ahar?n el Tabern?culo reci?n inaugurado.

Pero quiere aleccionarles no con portentosos milagros repentinos, sino con un milagro que se repite una y otra vez, d?a a d?a excepto en shabat. Lo experimenta cada uno de ellos en primera persona, por su propia experiencia, hasta que llegue a confiar en que ?ma?ana tendremos nuestro man?, tal y como lo hemos tenido hoy?.

Han pasado cuarenta a?os cuando llegamos a la parash? de Jukat. Y, de nuevo, se repite la escena con la roca.

Nuestros Sabios nos explican que el manantial apareci? cuarenta a?os atr?s, y perdur? los a?os de destierro, por el gran m?rito de Miriam. El m?rito que tienen las mujeres que env?an a sus maridos a estudiar hasta bien entrada la noche, que les esperan con cari?o, sabiendo que la bendici?n de la casa depende de este estudio de la Tor?. Y el estudio de la Tor? depende de ellas, como dijo el gran rab? Akiva a sus alumnos: ?todo lo que yo tengo y o que vosotros ten?is, es por el m?rito de mi esposa Rajel (que permiti? que estudiara durante largos a?os)?. Es el agua que sacia la sed de sabidur?a. Cuando Miriam muere, se seca el manantial, y es necesario obrar de nuevo para conseguir agua.

Parecido, pero no id?ntico

El pueblo protesta, como hizo cuarenta a?os antes, y Mosh? recibe una respuesta muy parecida a la que recibi? la primera vez. Parecida, pero no id?ntica. ?Toma la vara, re?ne al Pueblo, t? y tu hermano Ahar?n, y hablad a la roca ante sus ojos, y dar? sus aguas; y sacar?s agua de la roca y dar?s de beber a la congregaci?n y a su ganado? (Bamidbar 20:8).

Mosh? se equivoca, y en lugar de ?hablar? a la roca, la golpea, como hizo correctamente la vez anterior. ?Si me dice que tome la vara, ser? para golpear?? y no tiene en cuenta que han transcurrido cuarenta a?os. Se supone que en este tiempo les ha dado tiempo a madurar, se han convertido ya en adultos.

El golpe que pueda, o no, darse al ni?o, debe ir acompa?ado por las explicaciones, por la ense?anza. Debe ser suave, sin rabia ni venganza, demostrando siempre el amor que lo genera. Se da con la mano izquierda, la que tiene menos fuerza. Se da cuando no hay m?s remedio y se acabaron las otras opciones. Se da en raciones m?nimas y en raras ocasiones. Y hasta una edad determinada, en que ya est? terminantemente prohibido golpear, y lo ?nico que vale es la ense?anza oral, las explicaciones.

S?, la vara debe estar presente, como para hacernos recordar lo grave que es el asunto. Pero ya no para golpear. Somos adultos.

M?rale a los ojos

En cuanto al tema de la serpiente, aqu? la ense?anza es mucho m?s profunda.

Se han adentrado en el gran desierto sirio, lugar inh?spito y cruel. Tienen sed y temen a las alima?as del desierto. Y protestan.

Y llegan las serpientes venenosas, o ?ardientes? (?serafim?), como las llama la Tor?. ?Qu?, o qui?nes, son estas serpientes? Ya lo sabemos: serpiente equivale a ?yetser har??, la mala inclinaci?n. Vienen las serpientes y muerden al pueblo, y la gente muere a causa de las mordeduras.

Como siempre, acuden a Mosh? para que ?l interceda ante el Creador y ?ste les salve.

Pero esta vez, la reacci?n divina es muy diferente. Le dice a Mosh? que prepare una serpiente de cobre y la ponga en lo alto del m?stil, para que la gente la vea y as? se cure.

?Qu? tipo de magia es esta? A?adamos, antes de dar nuestra explicaci?n, que de aqu? tomaron los farmac?uticos la idea de su ?logo?, la serpiente enroscada en un palo o en una copa. Cierto que la versi?n griega lo explica diciendo que del veneno de la serpiente se extraen los concentrados que son la base de los f?rmacos, pero nosotros tenemos una versi?n diferente.
Les responde el Creador: ?basta ya de pedir ayuda m?gica, milagrosa, para solucionar vuestros problemas?. Ya sois adultos.

Levantad la serpiente y miradle a los ojos. Reconoced el problema, de d?nde nace, de qu? se nutre, c?mo crece. Miradle a los ojos y luchad contra ?l. Ya sois adultos. Ten?is fuerza. No teng?is miedo: no es m?s que una serpiente. Igual que la serpiente que vio Mosh? en el Monte Sinai, y la tom? por el rabo y se convirti? en una vara en su mano.

De mala en buena

La ?mala inclinaci?n? es mala porque la usas mal. Te dejas llevar por unos instintos mal educados. Si aprendes a usar esta misma inclinaci?n del modo adecuado, se convierte autom?ticamente en ?buena inclinaci?n?. Si aprendes a educar tus instintos, dejar?n de molestar y se convierten en tu mejor aliado, en tu mayor ayuda, puesto que el Creador te los ha dado para que los uses, pero para que los uses correctamente, claro.

Los vicios se convierten en virtudes. Las virtudes se pulen y se perfeccionan. El trabajo es duro, sin duda. Tal vez sea una de las principales misiones que tenemos en nuestra vida, o tal vez sea tan solo la preparaci?n indispensable para poder llevar a cabo otra misi?n mucho m?s importante. O tal vez ambas cosas a la vez.

Somos adultos, y a los adultos les exigimos que trabajen por s? mismos para solucionar sus problemas. Podemos asesorar, podemos facilitar los medios y las condiciones. Pero el trabajo lo hacen los adultos mismos.

Somos adultos y hemos aprendido a confiar en el Creador, hemos aprendido a mejorar nuestras aptitudes y a usarlas correctamente. Hay fallos, siempre los hay: ?siete veces cae el justo, y se levanta (Proverbios 24:16)?. Los malvados caen y se desesperan, mientras que el justo se levanta, se limpia del polvo de la ca?da, y regresa al trabajo, sin perder nunca, nunca, la esperanza.

2 thoughts on “Adultos – Comentario a la parash? de Jukat

  • July 14, 2016 at 10:41 am
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    Gracias Rav Nissan, un comentario caido como mana del cielo. Estoy tan de acuerdo que no se me ocurre ning?n comentario, aunque me gustar?a saber como se utiliza el Yetser har? para hacer el bien. Es una l?stima que con unas ense?anzas tan bondadosas y ben?ficas para el ser humano el pueblo jud?o tenga una historia tan llena de tragedias y guerras. Esperemos que pronto el pueblo jud?o pueda transformar sus armas en arados y pueda reinar la paz en la Tierra de Israel (que en su sentido m?s amplio es toda la tierra donde pisa un ser humano), se restauren los agrabios con sus vecinos y hermanos y se establezca una paz firme y duradera, y el pueblo jud?o pueda desarrollar su esencia de paz, y as? cumplir su misi?n de ser luz para el mundo.
    Shalom
    H?ctor

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  • July 16, 2016 at 12:14 am
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    Excelente comentario, es sorprendente el conocimiento adquirido al leerlo, su ense?anza es ciertamente invaluable, al igual que su mensaje de Fe, Esperanza, Fuerza y Perseverancia. Somos un pueblo de fe, concietes de que al igual que hoy, ma?ana recibiremos de nuestro Padre, Elohim, el man? que necesitamos.

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