La circuncisi?n

Rabino Nissan Ben Avraham

britCumplimiento clandestino

Los anusim y sus descendientes, aquellos que hab?an sido forzados a convertirse al cristianismo, quer?an seguir guardando en cuanto les fuera posible los mandamientos del juda?smo. Pero estaba claro que esto les pon?a en grave peligro, ya que supon?a que comet?an herej?a desde el punto de vista de los cristianos al seguir cumpliendo con los deberes de jud?os. Podemos ver claramente en este problema que ten?an, que los cristianos consideraban que los mandamientos de la Tor? no tienen ya valor, ni para ellos ni para los descendientes de jud?os, puesto que los fundadores de su religi?n, como Pablo de Tarso en sus ep?stolas, declararon en m?s de una ocasi?n que el cristianismo se basaba ?nicamente en la fe en el nazareno y no en el cumplimiento de las leyes divinas.

Por lo tanto, los anusim deb?an ir con mucho cuidado a que no les vieran cumpliendo los mandamientos del juda?smo, deb?an hacerlo a escondidas. Con esto demostraban, ante s? mismos y ante el Creador, que la ?conversi?n? que hab?an hecho no era voluntaria, sino que hab?an sido forzados a hacerla. Les resultaba muy importante, puesto que los remordimientos les atormentaban al considerar que deber?an haber luchado, o deber?an haberse dejado matar por su amor al Creador. ?C?mo pod?an haber cambiado su herencia, regalo celestial, por una religi?n que no era m?s que una mala copia de la suya?

Se arriesgaban todo lo que se atrev?an, guardando el shabat con todo tipo de excusas por no trabajar en este d?a, o iban al trabajo, pero sin dar golpe en todo el d?a. Cuidaban de no comer alimentos prohibidos por la Tor?, pero siendo el cerdo, prohibido por la Tor?, uno de los alimentos preferidos por los cristianos, no ten?an m?s remedio que comprar la carne de este animal en el mercado para parecer fieles consumidores de su carne, y luego, al llegar a casa, se la daban a los perros. ?Qui?n no ha visto el famoso cuadro del pintor ruso Mosh? Maim?n representando una familia de conversos cenando en la noche de P?saj en el s?tano de su casa, cuando de pronto les sorprenden los inquisidores?

Mandamiento peligroso

Pero estaba claro que hab?a un mandamiento que resultaba muy peligroso cumplir, ya que no podr?an encontrar ninguna excusa por ?l. Un mandamiento que quedaba grabado por la eternidad y del que ya no se pod?an desdecir. Se trata de la circuncisi?n.

Nuestro Padre Avraham firm? un pacto con el Creador, as? leemos en el cap?tulo 17 del G?nesis, en el que se compromet?a en nombre propio y en el de sus descendientes a cumplir con este mandamiento. Trece veces aparece la palabra ?pacto? en este cap?tulo, y por lo tanto en el juda?smo no se dice nunca ?circuncisi?n? sino ?brit mil?? ? ?pacto de la circuncisi?n? o, sencillamente, ?brit? ? ?pacto?: ?ya le han hecho el ?brit? al ni?o?, ?vamos a ir a un ?brit??.

A los ocho d?as del nacimiento, un especialista llamado ?mohel? comprueba la buena salud del beb? para evitar cualquier complicaci?n y cumple con su obligaci?n, en nombre del padre del ni?o, cortando la piel del prepucio.

La operaci?n tiene tres condiciones, puesto que debe cortar la piel del prepucio, que tiene dos capas, una m?s gruesa y la otra m?s fina y pegada a la carne. La gruesa se corta con un cuchillo, mientras que la fina se separa con las u?as. Finalmente, se desinfecta la herida al chupar la sangre, escupi?ndola en un recipiente. Luego se pone un ap?sito con pomada, etc., para facilitar su r?pida curaci?n.

El Pacto en nuestra Carne

En el juda?smo se denomina ?el Pacto firmado en nuestra carne?, siendo una marca en todo var?n jud?o. El Midrash habla del rey David, siempre ansioso de mantener un estrecho contacto con el Creador, que cuando iba al ba?o se sent?a alejado de los mandamientos, hasta que se acordaba de la circuncisi?n y se alegraba de que siempre le acompa?ara, en todo tiempo, en todo lugar y en toda circunstancia.

Se comprende, por tanto, la inmensa importancia de este mandamiento. Adem?s, vemos en el antedicho cap?tulo que es condici?n para poder heredar el pa?s de Israel, que el Creador prometi? a los Patriarcas. As?, pues, vemos que al salir de Egipto tuvieron que circuncidarse todos aquellos que en el cautiverio no lo hab?an hecho, tal como dice el libro de Yehosh?a (Josu? 5:5) y, despu?s de cuarenta a?os por el desierto en los que, de nuevo, no pod?an cumplir el mandamiento a causa de las duras condiciones ambientales, al atravesar el r?o del Yard?n (Jord?n) tuvieron que circuncidarse todos los varones, como dice all? el vers?culo 3.

Incluso nuestro mayor profeta, Mosh?, tuvo que aprender la importancia de este mandamiento. Estaba de camino desde Midy?n hacia Egipto, para ayudar urgentemente a sus hermanos que mor?an a causa de los trabajos forzados que les impon?an los egipcios. Por lo tanto, cre?a que la urgencia de su misi?n le permit?a esperar hasta el final del viaje antes de circuncidar a su hijo reci?n nacido que le acompa?aba junto con su esposa Tsipor?. Pero el Creador no lo vio as?, ya que, si la condici?n para heredar el pa?s de Israel depend?a de este mandamiento, Mosh? no pod?a dejar de cumplirlo precisamente en este momento, por muchas y buenas excusas que tuviera: que no pod?a hacerlo en el desierto, que no quer?a enredarse hasta que se curara la herida del beb?, etc. El libro de Shmot (?xodo 4:24-26) relata este extra?o episodio en que la vida del propio Mosh? estuvo en peligro de muerte a causa de este error, al no circuncidar a su hijo a tiempo.

No es de extra?ar que los conversos tuvieran gran deseo de cumplir este mandamiento, pero el miedo a ser descubierto por alguien, que luego lo delatara a la Inquisici?n, imped?a que se llevara a cabo.

Solo cuando ya hab?an perdido la esperanza, cuando ya hab?an sido atrapados por cualquier otro motivo y sab?an que les matar?an al poco tiempo, se esforzaban m?s all? de lo esperado, cumpliendo con el mandamiento en las situaciones m?s precarias de las c?rceles inquisitoriales y acarreando su propia muerte prematura.

Sus descendientes, hoy en d?a, ya no tienen este problema, por supuesto. Gracias a D?ios, no hay ninguna prohibici?n que impida que cualquier persona interesada haga la circuncisi?n, aunque, por supuesto, debe hacerse del modo adecuado, que no siempre coincide con la intervenci?n que puedan hacer en un hospital. No conviene que nadie lo haga sin asesorarse perfectamente con un rabino competente y autorizado, puesto que hay muchos detalles que no especifico aqu? y deben llevarse a cabo correctamente para que sea v?lido.

La circuncisi?n es un mandamiento que se cumple con suma alegr?a, al sabernos participantes del pacto entre el Creador y el Pueblo de Israel. Se hace un banquete al que acuden familiares y amigos y se celebra que el beb?, o el que sea, ?ha entrado en el Pacto de Avraham?.

5 thoughts on “La circuncisi?n

  • February 29, 2016 at 10:00 pm
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    …i quina alegria m?s gran poder compartir l’ entrada al Pacte dels bebes dels bnei-anussim que van arriban a la Terra d’ Israel i que ja neixen aci…Un somni acaronat fent-se realitat, Baruch HaXem! Gr?cies Rab!

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  • March 1, 2016 at 6:46 am
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    Mi madre solo se acuerda que mi t?o le dijo que ellos ( la familia de mi madre )eran diferentes. Y eso ha estado siempre en su coraz?n. Cuando decidimos hacernos los ex?menes de DNA, sali? que mi madre tiene sangre Judia, y ahora nos sentimos como que estamos finalmente en casa, es una experiencia que no tiene palabras, pero sabemos que El Eterno sabe nuestro coraz?n.
    Mi esposo tambi?n le sali? lo mismo y lata que mis hijos r?pido quisieron saber m?s, ahora celebramos Shabbat y todas las moadim.

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  • March 6, 2016 at 4:17 am
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    Excelente art?culo . hist?rico , did?ctico y sobre todo halajico. Un placer escuchar a Rab Nissan. Shalom !!!

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  • March 7, 2016 at 12:32 am
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    EXCELENTE ARTICULO, EL PACTO DE CARNE ES UN SIMBOLO ETRNO EN EL CUERPO Y EN EL ALMA…..

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