Responsabilidad de los adultos – Comentario a la parash? de Emor

18_10_2010_003101Por Rabino Nissan Ben Avraham

Avisar a los mayores sobre los menores

Al principio de esta parash?, usa la Tor? una expresi?n especial: ?diles a los sacerdotes hijos de Ahar?n y les dir?s?. Es una redundancia imperdonable en castellano. Incluso en el hebreo b?blico, en el que abundan las redundancias, esta parece especialmente extra?a.

Esto llev? a los comentaristas a darle un significado especial, ya en el Midrash, y recogido por el gran comentarista Rashi: ?para avisar a los mayores sobre los menores?.

El significado de esta frase es que recae sobre los mayores una responsabilidad sobre la educaci?n de los menores. Esto es obvio, ya que todos comprenden que los adultos deben educar a los ni?os. La obligaci?n que tenemos de ?fructificar y multiplicarnos?, como dice la Tor? en el primer cap?tulo del G?nesis, no se limita en absoluto a dar a luz unos hijos, y dejar luego que crezcan silvestres, salvajes. Los padres tienen la obligaci?n de educar a sus hijos, de inculcarles valores y de ayudarles a descubrir las facultades y las cualidades que tienen.

Este? mandamiento incluye la obligaci?n de amonestar a los hijos cuando estos van por mal camino, siempre con buenas palabras para que est? dispuesto a aceptar las instrucciones paternales. Los padres deben convertirse en buenos consejeros, a quienes los hijos est?n siempre dispuestos a acudir cuando tengan problemas o preguntas.

Por lo tanto, est? claro que los padres tienen la responsabilidad de la educaci?n de los menores. Siendo as?, ?a qu? viene repetirlo en este contexto?

Responsabilidad social

Consultando el Talmud, el lugar del que Rashi sac? la expresi?n en el Tratado de Yevamot, podemos ver que sale al final de una larga controversia que deber?amos examinar.

En primer lugar, est? claro que no est? hablando de los padres, sino del Tribunal, o de lo que podr?amos denominar ?la sociedad?.

La sociedad que nos rodea es, sin duda, parte integral de la formaci?n de nuestros hijos y tiene un peso innegable sobre ellos. La cuesti?n es si los vecinos pueden o deben tener baza en la formaci?n de nuestros propios hijos, o si deben quedarse calladitos, sin entrometerse en lo que no les incumbe.

Una clase de Talmud

Vamos a ver qu? dice el Talmud (Yevamot 114a). Aprovecharemos para conocer un poco el modo de estudiar del Talmud en el que podremos ver un largo debate, con pros y contras en los que debemos ir sacando conclusiones.

Comienza diciendo que una vez se perdieron las llaves de la academia y las encontraron en shabat en el ?lugar p?blico?. Ya sabemos que est? prohibido transportar nada por la calle cuando no hay ?eruv?, o por todo lugar considerado ?p?blico? seg?n la halaj?, durante el shabat. Por lo tanto, no pod?an traer las llaves. El rabino Yitsjac bar Bisna, que hab?a perdido las llaves, fue a preguntarle a rab? Pedat, y ?ste le respondi? que pod?a llevar all? a dos ni?os peque?os para que, por iniciativa propia, cuando vieran las llaves las traer?an a casa. Dice el Talmud que rab? Pedat opina que ?si un menor come carne no-casher, el tribunal no est? obligado a imped?rselo?. O sea, que los adultos (que no sean los padres) no est?n obligados a interferir en la educaci?n de los menores, o a impedir que hagan actos que les estar?n prohibidos cuando sean adultos.

Enseguida contesta otro rabino, Abay?, quien parece no estar de acuerdo, o por lo menos no del todo, ya que dice que esto es posible solo cuando no se transgreden prohibiciones expl?citas de la Tor?, sino tan solo las rab?nicas. O al menos puede entenderse de este modo una cita que el Talmud presenta, que dice que est? prohibido decirle a un menor que traiga la llave, etc., pero le permitimos que haga cosas prohibidas en shabat por iniciativa propia, y enseguida interviene Abaye diciendo que no debemos apresurarnos a sacar conclusiones, porque puede ser que se refiera solo a prohibiciones rab?nicas, pero que en caso de transgresiones de la Tor?, tenemos la obligaci?n de imped?rselo.

Por lo tanto el Talmud busca otra prueba. Y hay una Barayta (un texto jur?dico antiguo) que dice que en caso de que se declare un incendio y venga un no-jud?o a apagarla, no hay que decirle ?apaga? o ?no apagues? ya que su descanso en shabat no recae sobre nosotros y lo hace por propia iniciativa; pero si se trata de un menor jud?o que viene a apagar, debemos imped?rselo, ya que su educaci?n recae sobre nosotros. Pero aqu? tambi?n interviene un sabio, rab? Yojan?n, diciendo que tal vez se trate de un menor que obra por el bien de su padre que le est? observando, y es como si se lo estuviera ordenando. Y por esto la sociedad est? obligada a imped?rselo.

El Talmud trae otra cita, que habla del hijo de una persona religiosa que visita a su abuelo que no lo es, y dice el Talmud que no debemos sospechar que le d? de comer cosas prohibidas, y que incluso en caso de encontrar fruta en su mano, no nos importa (a pesar de que tal vez no hayan sido extra?dos os diezmos correctamente). Y de nuevo interviene rab? Yojan?n diciendo que tal vez se trate de casos de prohibiciones rab?nicas, pero que si fueran m?s graves, deber?amos evitarlo.

Un nuevo ejemplo nos aporta el Talmud, diciendo que un beb? puede mamar leche de una mujer no-jud?a, o de un mam?fero no-casher, y no lo consideramos algo que deber?a evitarse, pero que si ya es mayor, est? prohibido. Pero el mismo Talmud dice que tal vez se trate de un caso en que el beb? est? en peligro, ya que si no tiene de d?nde mamar puede morir, y por esto dejamos que mame leche de animal prohibido, pero cuando se trata de alguien mayor, en que no? hay peligro inmediato o que por lo menos debe sopesarse la posibilidad, no podemos permitirlo sin comprobaci?n.

Tres vers?culos

Y ahora trae el Talmud tres citas, en las que se examinan unos textos de la Tor? Escrita (del libro de Wayicr?) d?ndole su interpretaci?n de Tor? Oral. El primero se refiere a un vers?culo (11:42) que dice ?no nos com?is porque son abominaci?n? con el sentido de que no solo ?no com?is? sino que tampoco permit?is que otros (los menores) lo coman. El segundo est? en el cap?tulo 17:12 y dice ?que ninguna persona entre vosotros coma sangre?, que los adultos impidan que los menores lo hagan. El tercero, en el cap?tulo 21:1, con el que hemos abierto el tema. Y en todos ellos dice el Talmud que habla de la comunidad, del tribunal, y que solo proh?be que les hagan transgredir las prohibiciones, o que les animen a hacerlo, pero cuando lo hacen por cuenta propia, no est? prohibido. Y cada ejemplo tiene sus propiedades especiales, ya que los animales prohibidos tienen la particularidad que algunos de ellos est?n prohibidos incluso en cantidades ?nfimas, y la sangre es una prohibici?n castigada duramente con el ?Caret?, y el vers?culo de nuestra parash? que parece enfocado solo a los Cohanim, y por esto son necesarios los tres textos para decir que en ninguno de los casos estamos obligados a evitar que cometan las trasgresiones.

Y esta es la conclusi?n del Talmud, al final de un debate de media p?gina m?s.

Conclusiones

El Shulj?n Aruj, en el cap?tulo 343 de ?raj Jayim, dice precisamente esto, que ?un menor que come comida no casher, o hace cosas prohibidas como profanar el shabat etc., mientras lo haga por iniciativa propia el tribunal no est? obligado a imped?rselo, pero su padre (o su madre) est? obligado a rega?arle para alejarlo de la prohibici?n. Rab? Mosh? Iserlez dice que todo esto cuando el menor es muy peque?o, pero cuando ya est? en edad de educaci?n, todos est?n obligados a alejarlo de la prohibici?n.

Y rab? Israel Meir Hacoh?n a?ade que lo que hemos visto anteriormente se refiere a cuando lo hace por iniciativa propia, pero cuando somos nosotros quienes le alimentamos, est? prohibido darles comida prohibida, aunque la prohibici?n sea ?solo? rab?nica, incluso en un beb? que no entiende nada. Y tambi?n est? prohibido decirle a un no-jud?o que le d? de comer algo prohibido a un beb? jud?o, y m?s a?n, decirle al ni?o mismo que coma algo prohibido.

Y ya hemos dicho que todo esto se refiere a ?los vecinos?, pero los padres sin duda est?n obligados a educar activamente a los hijos en su m?s tierna edad y prepararlos para que cuando crezcan y recaiga sobre ellos la responsabilidad sepan cumplir con los mandamientos de la Tor? con amor y devoci?n.

En nuestra generaci?n esto se est? convirtiendo en una misi?n dif?cil y complicada, con unos hijos que ya desde muy peque?os protestan ante cualquier signo de imposici?n por parte de los padres, y por lo tanto debemos aprender a hacerlo con paciencia, con empat?a, con calma y, por supuesto, con much?simo amor.

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