La Buena Tierra – Comentario a la parash? de Masei

Por Rabino Nissan Ben Avraham

LA HERENCIA DE LAS HIJASbnot zelofjad

En el ?ltimo cap?tulo del Libro de Bmidbar, y por segunda vez (por lo menos) con la misma familia, Mosh? se ve obligado a pasarle al Creador una pregunta que le hab?an hecho a ?l.

Unos cap?tulos antes, las hijas de Tslofjad, las Majl?, Tirts?, Jogl?, Milc? y No??, hab?an conseguido el reconocimiento del Creador a su petici?n de recibir la herencia de su padre. Se trata, por supuesto, de la Porci?n de ?rets Israel que pertenece a cada uno de los seiscientos y tres mil quinientos cincuenta varones que salieron de Egipto. De ellos debemos restar a los que murieron en castigos ejemplares, como los tres mil que murieron con el Becerro de Oro, los diez ?malos? Esp?as que causaron los cuarenta a?os de estancia en el desierto y los que murieron con la congregaci?n de C?raj. Ellas se quejan que, al morir su padre sin descendencia varonil, se va a perder su nombre de entre los herederos de la Tierra Santa. Es un tema un poco complicado, ya que en realidad los que reciben la herencia son los que salen de Egipto, aunque ellos nunca llegaron a la Tierra Prometida, y cada familia reparte de nuevo seg?n el n?mero de aquellos que entran a la Tierra.

En todo caso, la respuesta del Creador fue clara: en caso de no haber descendientes varones, la herencia pasa a las hijas.

LA HERENCIA DE LA TRIBU

Pero en esta ?ltima parash? del Libro, reaccionan los hermanos de Tslofjad, de la tribu de Mnash?, al darse cuenta del problema que causa esta nueva ley divina. Es verdad que el nombre del ?padre? no se borrar? de la herencia, pero s? se borrar? el nombre de la tribu, ya que cuando las herederas se casen con hombres de otras tribus, la herencia de Mnash? pasar? a sus hijos, pongamos de la tribu de Shim??n o de Asher. Y por lo tanto apelan a Mosh? para que se rectifique esta injusticia, y ?ste se ve obligado a redirigir la pregunta al Creador.

La respuesta tambi?n clara: no tan solo debe guardarse el nombre del ?padre? sino tambi?n el de la tribu. Y por lo tanto, las herederas deber?n casarse con quien quieran, pero dentro de su propia tribu.

LOS DESAHUCIADOS

Dice el midrash que los Sabios ampliaron esta prohibici?n a todas las mujeres, ya que tambi?n aquellas que tienen muchos hermanos y por ello no acceden a ninguna herencia, pueden llegar a verse due?as de la herencia al morir todos sus hermanos sin descendencia, en caso de pestes o guerras. Y entonces la herencia pasar?a a otra tribu, trasgrediendo las instrucciones divinas. Por lo tanto aplicaron un grave castigo a todas aquellas que se casaran con hombres de otras tribus: quedan despose?das tanto ellas como sus hijos, tanto de las herencias de sus padres como de las herencias de su marido, y los hijos se convierten en desahuciados.

Este fue el caso de uno de los mism?simos hermanos de Tslofjad, Guil?ad, que se cas? con una mujer de otra tribu, trasgrediendo, al parecer, la norma que ?l mismo hab?a contribuido a redactar. Su hijo de esta mujer queda desahuciado, y es el famoso juez Yiftaj (Jeft?), sobre el que podemos leer en el cap?tulo once del Libro de Jueces. En todo caso, esta ley tuvo vigor solo en la primera generaci?n de Conquista y Repartici?n, y fue abolida al cabo de este tiempo en el d?a 15 del mes de av, convirti?ndose en d?a festivo, el d?a en que se permiti? la re-uni?n entre las tribus.

LA GUEUL?

Mucho m?s tarde, al final del Primer Libro de Reyes, nos encontramos con el caso de la Vi?a de Navot. Esta vi?a estaba justo al lado del palacio del Rey Aj?av, a quien se le antoj? comprarla. La respuesta de Navot es ?ser?a indigno de m? ante el Eterno darte la heredad de mis padres? (1Reyes 21:3). El cap?tulo 25 del Libro de Wayicr? (Lev?tico) proh?be vender la herencia m?s que en caso de necesidad vital, regulando el precepto de su Rescate (?Gueul?? = Salvaci?n) en cuanto se consigue el dinero para ello, o con la ayuda de los familiares, o al llegar el a?o del Jubileo.

Podemos suponer, por la ubicaci?n de la vi?a, que el due?o era tambi?n de la Tribu de Mnash?, seguramente pariente de estas se?oritas hijas de Tslofjad que demostraron un gran amor por la Tierra de Israel que hab?an heredado, descendientes de Yosef que orden? en su testamento que quer?a ser enterrado en la buena Tierra que el Creador nos daba.

De todos modos, que quede claro que la noci?n de Gueul? ? Salvaci?n ?, est? estrechamente vinculado con la Herencia de la Tierra Prometida.

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