El mandamiento de ?Santificaci?n del Nombre?

KIDUSH HA SHEM VEIRAT SHAMAYIM

Por Rabino Nissan Ben Avraham

Las persecuciones antijud?as de 1391

Hace seiscientos veintitr?s a?os, con los grandes ataques antijud?os que tuvieron lugar en Espa?a el verano de 1391, se levant? de nuevo la gran pol?mica jud?a sobre la ?Santificaci?n del Nombre?.

Me refiero a un mandamiento de la Tor?, que aparece en el libro del Lev?tico (22:32) que dice: ?no profanar?is mi santo Nombre y ser? santificado dentro de los Hijos de Israel, yo soy el SE?OR, que os santifico?.

Maim?nides explica en su Libro de los Mandamientos (S?fer haMitsvot, as? 9), que ?estamos obligados a propagar la verdadera religi?n en p?blico, sin temer a nada, hasta que incluso si viene alguien a coaccionarnos para que neguemos al Creador, no le hagamos caso, sino que estemos dispuestos a morir, sin siquiera poder enga?arlo haci?ndole creer falsamente que negamos al Creador?.

O sea, que debemos estar orgullosos de ser creyentes en el Creador y de cumplir con sus mandamientos, sin ocultarnos por ello ni renegar de nuestra judeidad.

No esconderse

Soy plenamente consciente que emana de estas palabras que est? prohibido ?disfrazarse?, ocultar los rasgos jud?os, o la ropa, como el tsitsit, etc., que nos ?delata? como jud?os. El mismo Maim?nides, en su libro Mishn? Tor?, en las leyes que proh?ben la idolatr?a (avod? zar? 11:1), dice que el jud?o debe ser reconocible por su ropa, por el corte de su cabello y, por supuesto, por sus ideas y su comportamiento, y que ?ste es el motivo de la prohibici?n de afeitar las patillas. El peligro nos acecha en las calles parisinas, como en las madrile?as, cuando se ven los hilos de nuestro tsitsit o la kip?, o nuestra barba jud?a nos delata.

Algunos jud?os supon?an que, para evitar la muerte injusta en manos de la turba enloquecida, pod?an hacerse pasar por gentiles, enga?arles con una farsa bautismal o cosas parecidas.

No es que tuvieran mucho tiempo para pens?rselo, ya que la furia se desat? como un incendio forestal y con la rapidez de un rayo de comunidad en comunidad a lo largo y ancho de Castilla y Arag?n. Quien no tuviera las ideas claras antes de comenzar el terror, no ten?a tiempo para ponerlas en claro en el momento en que la chusma asaltaba las aljamas.

Tres mandamientos inquebrantables

Cierto que en el Talmud (en el tratado de Sanedr?n), y tambi?n Maim?nides (en el cap?tulo 5? de Principios de la Tor?), se explica que hay solo tres mandamientos que el jud?o debe dejarse matar para no infringir, mientras que respecto a los otros 610, est? obligado a transgredirlos para no morir. Los tres inquebrantables son: las prohibiciones de idolatr?a, del derramamiento de sangre y de las relaciones prohibidas.

De todos modos, estaba claro que la chusma que persegu?a a los jud?os de Castilla y Arag?n hace seiscientos a?os no pretend?a tan solo que dejaran de descansar en shabat o de comer pan ?cimo en P?saj, sino que se convirtieran en cristianos, adoradores de v?rgenes y de otros ?dolos. Ya que el cristianismo en general, tanto el cat?lico como el pravoslavo, el luterano y cualquier otra forma que materializa al Creador o deifica al hombre, es considerado como id?latra, o como ?falsos dioses?, por mucho que tengan al ?dios padre? que identifican con el D?ios de los jud?os. Y por lo tanto los jud?os deb?an estar dispuestos a entregar su vida por amor a sus principios, por amor a su Creador.

Cruzadas y ?alborotos?

Y murieron mir?adas de jud?os en el terror?fico a?o de 1391, igual que hab?an muerto a orillas del Rin en 1096, en las comarcas de Mag?ncia, Worms y Espira, al sur de Frankfurt, durante la Primera Cruzada. Incomparable a la horrible Shoah, en la que murieron millones de jud?os por el simple motivo de serlo, ya que en ella no hab?a alternativa alguna ante los jud?os, no pod?an cambiar su cruel destino por una apostas?a ni por una renegaci?n de sus principios.

En los ?alborotos? de 1391 cayeron muchos jud?os en el error de intentar camuflarse en una falsa conversi?n al cristianismo para evitar su muerte. Pensaban que al cabo de unos a?os podr?an escapar y regresar a su verdadera religi?n.

Maim?nides, en el citado cap?tulo 5? de Principios de la Tor? (art?culo 4?), dice que no se les puede reprochar nada, ya que a pesar de no haber cumplido su obligaci?n de dejarse matar por no transgredir, no lo hicieron por su propia voluntad sino bajo amenaza de muerte, bajo coacci?n. Ha transgredido la obligaci?n de ?Santificar el Nombre? y ha ?Profanado el Santo Nombre?, pero no es reo de ning?n castigo, ya que el coaccionado no puede ser responsable de sus actos.

Reparando el error

De todos modos, nosotros, como jud?os ante quienes se ha manifestado repetidamente el Creador, con sus milagros y su eterno amor por su Pueblo, deber?amos haber reaccionado correctamente al tomar plena responsabilidad de nuestro ser, y no renegar de nuestra identidad, no ?profanar su Nombre?, a pesar del grave peligro.

El error de nuestros antepasados en 1391, y de aquellos que prefirieron quedar en sus casas en 1492, profanando el Nombre Divino en lugar de escapar con sus hermanos expulsados, es rectificado en las ?ltimas d?cadas cuando decenas y cientos de descendientes de aquellos ?renegados? revuelven cielos y tierra por encontrar un camino de Retorno a la fe ancestral jud?a en un espectacular acto de Santificaci?n del Nombre Divino, como profetiz? Yejezquel (Ezequiel 36:23-24).

El deber de las comunidades jud?as es abrir sus puertas de par en par para recibir a los hijos perdidos, facilitarles el camino de regreso y convertirlos en miembros normales de las comunidades.

One thought on “El mandamiento de ?Santificaci?n del Nombre?

  • June 18, 2014 at 1:46 pm
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    Solo hay un Dios, ?nico e irrepetible, lo dem?s no existe

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