Taller familiar – Comentario a la parash? de Nas?

Por Rabino Nissan Ben Avrahamfamilly

La Descarriada

En la parash? de Nas? hay un largo p?rrafo que habla de la Sot?, normalmente traducido por ?la mujer descarriada?.
Se trata de una mujer casada que establece una relaci?n con otro hombre. Pero no sabemos qu? encierra exactamente esta relaci?n, si se trata de una relaci?n amistosa, cultural, social, terap?utica, amorosa, etc.

?Cu?l ser? la reacci?n del marido? ?Qu? ?derechos? tiene el marido sobre las relaciones de su mujer? ?Qu? ocurre si el marido es quien tiene relaciones con otras mujeres?

La Tor? habla de una de las reacciones del marido: se pone celoso o, en palabras de la Tor?, ?le pasa un esp?ritu de celos?. El marido le dice, ante testigos, que interrumpa las relaciones con aqu?l hombre. Y la mujer decide continuarlos, y se la ve que se oculta, se encierra, con aqu?l hombre.

Aqu? el marido tiene la obligaci?n de llevarla al Templo para llevar a cabo una terapia muy dura.

El significado de este proceso debemos buscarlo en las ra?ces de la ?instituci?n familiar?. ?Qu? significa exactamente ?una Familia??

Hombre y Mujer

El Creador instituy? ya desde el comienzo de su Creaci?n, que las especies que hay en el mundo se complementan mutuamente, macho y hembra, var?n y mujer, formando parejas que se pueden reproducir. Hay unas pocas especies que son hermafroditas, como los caracoles entre los animales, y algunas plantas que tienen ambos sexos en la misma flor. Y pueden darse casos patol?gicos en otras especies, incluida la humana, en que aparecen ambos sexos en un solo ejemplar: los sabios les dan el nombre griego de ?andr?ginos?. Pero normalmente habr? un var?n y una mujer, que se unen y forman una pareja y que, al reproducirse, forman una familia.

Por razones que no vamos a examinar ahora, la uni?n entre un hombre y varias mujeres est? permitido, aunque no recomendado, en el juda?smo antiguo. Ya hace mil a?os que Rabenu Guershom Maor-Hagol? prohibi? la poligamia entre los jud?os europeos y la prohibici?n se expandi? en otras comunidades jud?as del mundo hasta que hoy d?a casi no existe (menos entre algunos yemenitas). Por lo tanto, ya que en teor?a est? permitida la poligamia, hay gran diferencia entre la relaci?n prohibida entre un hombre casado con una soltera, y la de una mujer casada con cualquier otro hombre, casado o soltero.

As?, pues, cuando una mujer casada tiene relaciones con otro var?n, el marido ?puede? sospechar que est? pasando algo feo. Aunque no tiene por qu? ser as?. Puede ser una relaci?n cultural, simplemente amistosa.

Quedar a solas

Es verdad que ya desde tiempos b?blicos se prohibi? que un var?n quedara a solas, encerrado, con una mujer casada, ya que tenemos una tendencia natural de procreaci?n muy fuerte, que no siempre sabe distinguir entre lo bueno y lo malo. En hebreo lo llamamos ?y?tser har??, ?mala naturaleza?, o ?mala inclinaci?n?. Cuando sabemos aprovecharlo correctamente con nuestra pareja legal, esta tendencia de procreaci?n se convierte en ?y?tser tov?, ?buena naturaleza?, ya que esta es nuestra primera misi?n, el primer mandamiento de la Tor?: ??creced y multiplicaos!?. De todos modos, al quedarnos a solas puede aparecer esta atracci?n sexual entre var?n y mujer que, siendo ya parte de otra familia, est? prohibido que se consume. Consecuentemente, no deber?an estar a solas ya que est?n transgrediendo una prohibici?n rab?nica ya muy antigua que sigue en pleno vigor, por fea que sea la mujer o por viejos que sean ambos: no tiene nada que ver.

Tres Reacciones

Hemos dicho que el marido ten?a varias opciones. Una de ellas ser?a repudiarla por infidelidad, sin importar si se ha consumado la relaci?n sexual entre su mujer y el otro hombre. Este marido denotar?a una intolerancia cero a los desv?os de su mujer y, puesto que ella cometi? infracci?n de las normas al quedar a solas con otro hombre, no podemos criticar al marido.

Otra opci?n ser?a confiar plenamente en su mujer. Estoy seguro de que ella es fiel a nuestro compromiso y no temo que haya cometido un error grave. Es verdad que ha cometido un error menor, el de haberse quedado a solas con otro var?n. Para esto deber?a basta un aviso educado, amoroso, en la intimidad de su casa, para explicarle que est? cometiendo un error y que otras personas, que no tienen en ella una confianza como la que ?l tiene en ella, pueden malpensarse y hablar mal de ella. Pero ?l no desconf?a. No es ciego, no es idiota, no es ?un inocente?: sencillamente la conoce suficientemente a fondo como para saber que no est? estropeando la familia. Sabe que el amor que reina entre ellos impide este tipo de comportamiento err?neo. Un hombre as? no est? obligado a llevar a cabo el proceso expresado en la Tor?.

El proceso es para aquellos que desconf?an. Tal vez por tener ellos mismos un comportamiento turbio o incluso infiel. Cuando el marido se deleita en contemplar otras mujeres, casadas o solteras, fantaseando y ensuciando su mente. Cuando ?l mismo ha tenido relaciones prohibidas con otras mujeres, casadas o solteras, le entra en mente ?el esp?ritu de celos?, sospecha de su mujer y no puede dormir, no puede vivir, pensando en lo que ?ella le est? haciendo?. La Tor? dice que, si el marido sospecha de su mujer, no conf?a en ella, debe advertirla ante testigos y si ella recae, la llevamos al Templo para restablecer la harmon?a entre marido y mujer.

?Salvad la familia!

Un detalle en el proceso es que se escriben unas maldiciones, que incluyen el Nombre Inefable del Creador, en un pergamino que es sumergido en agua hasta que se diluye la escritura. Normalmente no podemos permitir que se borre o se estropee el Nombre del Creador, de ning?n modo y bajo ninguna condici?n. Pero en este caso el mismo Creador dice: ?si es necesario borrar mi Nombre para restablecer la paz entre marido y mujer, ?pues que se borre!?. ?Esta afirmaci?n es casi escandalosa! ?Borrar al Creador para salvar la integridad de la familia!

Esto debe hacernos recapacitar acerca del verdadero significado de esta uni?n conyugal, la creaci?n de esta familia, que debe ser salvaguardada a toda costa.

Para nosotros no es tan solo ?no estar solos?, o ?pasarlo bien juntos?, o una de estas definiciones enfermizas que pueden o?rse o leerse por ah?. Se trata de procrear.

A Su imagen

El Creador nos hizo a Su imagen y semejanza. Nos hizo con una identidad sobrenatural, incluso podr?amos decir ?sobrehumana?, ya que la mayor?a de los humanos no le hacen caso, la destruyen sistem?ticamente, se burlan de ella. Quieren comportarse como animales, o peor que ellos.

Nosotros queremos ser hombres divinos, hombres de D?. Para ello tenemos que formar una familia, unirnos conscientemente, con plena consciencia de lo que estamos haciendo; intencionadamente, con la correcta intenci?n que debemos aplicar al llevar a cabo nuestra uni?n conyugal. De aqu?, en mandato de la procreaci?n no es tan solo ?tener hijos?, sino darles esta ?imagen y semejanza al Creador?. Cuidando su educaci?n, desarrollando sus cualidades humanas, su simpat?a y empat?a hacia su pr?jimo, su amor al Creador y a Su Tor?.

Cuando el matrimonio no tiene estas bases, tarde o temprano tendr? que llegar al Templo donde los Sacerdotes les har?n pasar un duro ?taller?, un proceso de reconstrucci?n de esta confianza que es ingrediente indispensable para formar el n?cleo familiar.

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