El Lugar de Encuentro – Comentario a la parash? de Trum

Por Rabino Nissan Ben Avraham

Prototipos de los 613 Mandamientostruma

Al principio de la parash? de Trum?, Najm?nides nos hace el resumen de lo acontecido, para de esta forma ponernos en el contexto adecuado y entender el motivo de la construcci?n del Tabern?culo.

Y as? dice el gerundense rabino Mosh? ben Najm?n (Najm?nides):

?Cuando el Creador habl? con los hijos de Israel cara a cara cuando les entreg? las Tablas de la Ley, les orden? por medio de Mosh? algunos mandamientos, como si fueran prototipos del resto de los mandamientos, tal y como ordenaron nuestros Sabios hacer con los pros?litos que vienen a cobijarse bajo las alas de la Shejin? (Yevamot 47). Y los Hijos de Israel aceptaron todo lo que les present? el Creador por medio de Mosh? y firmaron la Alianza con el Creador.?

O sea, que los Diez Mandamientos eran solo el prototipo del resto de los 613 Mandamientos de la Tor?, tal y como los agrup? rab? Saadia Ga?n, seg?n cada uno de los Diez ?Mandamientos? (en realidad, en hebreo se les llama ?las Diez Palabras?, ya que el primero no es un mandamiento sino una afirmaci?n).

Los Pros?litos

Pero Najm?nides a?ade un detalle interesante, citando el tratado de Yebamot del Talmud: cuando llega un pros?lito y pide ser recibido como un miembro m?s del Pueblo de Israel, el Tribunal que lo recibe debe anunciarle unos pocos mandamientos de la Tor?, unos graves y otros ?sencillos?, que sirvan de referencia general para que el pros?lito comprenda cu?les ser?n desde hoy sus deberes y sus derechos, y si acepta cumplirlos, lo integran inmediatamente en el Pueblo. Y as? dice tambi?n el Shulj?n Aruj, que no es necesario que el pros?lito sepa toda la Tor? antes de sumergirse en la mikve. El hecho de que hoy en d?a se exijan ex?menes y se enrede tanto a los que aspiran convertirse en miembros del Pueblo Santo va directamente en contra de lo que ense?aron nuestros Sabios, criticando cualquier retraso tanto por parte del aspirante como de los que deben recibirlo en nombre de la Comunidad. El cambio se debe a los graves problemas que se crearon en las ?ltimas d?cadas, en que gran cantidad de personas que no tienen ninguna intenci?n de cumplir con los mandamientos se agolpan a las puertas de los tribunales por motivos ajenos, a?adido a la nueva condici?n que la mayor?a del pueblo, por desgracia, desconoce el cumplimiento de los mandamientos y el mero hecho de integrarse a la sociedad no implica que vaya a aprender por inercia el cumplimiento de sus deberes. De todos modos, debe saberse que el ?examen? no es lo esencial de la ?conversi?n?, sino el hecho de que el tribunal, en nombre de todo Israel, los acepta en el seno de la Congregaci?n Santa es lo importante.

Asamblea Santa

Y as? ocurri? con todo el Pueblo, hace 3.326 a?os, como explica Najm?nides a continuaci?n:

?A partir de aquel momento se convierten en Su Pueblo, y ?l en su D?s, tal y como les propuso antes de la entrega de los Diez Mandamientos (?xodo 19:5-6): ?Y ahora, si escuch?is mi voz y guard?is mi pacto, ser?is mi Tesoro de entre todos los pueblos, que m?a es toda la Tierra. Y vosotros ser?is un reino de Sacerdotes y un pueblo santo??

Fue toda una semana de ?di?logo? entre el Creador y el Pueblo de Israel, como relata la Tor? en el cap?tulo 19 del ?xodo, por medio de Mosh? que sub?a y bajaba del Monte para trasmitir las propuestas del Creador al Pueblo y volver a ?l con su respuesta.

Debemos entenderlo correctamente: ser el Pueblo Elegido significa aceptar el cumplimiento de Su Voluntad, expresada en la Tor? Escrita y en la Tor? Oral, explicada por los Sabios de todas las generaciones, que fueron sacando nuevas conclusiones, seg?n la evoluci?n de la experiencia espiritual e intelectual del Pueblo. El Pueblo que ha recibido de los Patriarcas una inclinaci?n al bien, al contacto y conversaci?n con el Creador, se hace merecedor, por su genuino inter?s y voluntad, a ser el Reino de Sacerdotes y Pueblo Santo.

Reconexi?n

Esto da paso a la siguiente fase, dice Najm?nides:

?Y desde entonces son merecedores de que la Shejin? habite entre ellos, y para ello deben construir un Santuario, el lugar dedicado a que pueda hablar ?l con Mosh?.?

La Shejin? estaba ?desconectada? del mundo. Bueno, mejor ser?a definirlo al rev?s: el mundo, la humanidad, se hab?a alejado del Creador. Hab?a buscado su propio camino, desoyendo las instrucciones divinas que ya hab?a recibido el primer Hombre. Para poder ?independizarse?, para recibir su personalidad humana, hab?a sido necesaria esta desconexi?n temporal, al igual que un adolescente se desconecta de sus padres para construir su propia identidad.
Pero esta desconexi?n es muy dolorosa para ambos, y por ello, el cumplirse las condiciones para renovar el contacto entre la humanidad y su Creador, es un acontecimiento de suma felicidad y alegr?a. Igual que cuando se renueva el contacto del adolescente con sus progenitores, se produce una alegr?a indescriptible. O as? deber?a ser, si no fuera, a veces, por el pesado lastre de dolor y resentimiento del joven adolescente, que a?n no sabe interpretar correctamente el motivo de la desconexi?n que ha sufrido.

El Mundo tampoco estaba dispuesto a este reencuentro con el Creador: solo el Pueblo de Israel respondi? positivamente, y tambi?n en Israel hubo momentos de graves crisis, como veremos m?s adelante con el duro acontecimiento del Becerro de Oro, que tuvo lugar en el mism?simo momento en que Mosh? recib?a las Tablas de la Ley de manos del Creador.

La Embajada Celestial

Pero de todos modos se hab?a hecho merecedor de ser el ?anfitri?n del Creador? al construir el Tabern?culo en el centro del campamento, una ?Tienda de Reuni?n? entre el hombre y el Creador. No un concepto ?espiritual?, fruto de imaginaci?n o de sue?os ut?picos, sino un lugar material, f?sico, en el centro del campamento, una ?Embajada del Cielo?, con condiciones y reacciones ?celestiales? ? milagros, que hac?an palpable a cualquiera que lo visitara que pod?a ponerse en contacto directo con el Creador.

Cuatrocientos ochenta a?os m?s tarde el rey Shlom? convert?a el Tabern?culo port?til en un Templo fijo en el Monte Mori?, y desde entonces se ha convertido en el ?nico lugar del mundo que sirve de ?lugar de encuentro? entre el Creador y la humanidad, y cualquier oraci?n o petici?n debe pasar por all?, y por eso nos giramos en direcci?n al Templo de Jerusal?n para rezar la ?Amid?? tres veces al d?a. Y por all? nos llegan las bendiciones divinas como respuesta a nuestras peticiones, ya borrosas desde la destrucci?n del Primer Templo, hace ya casi dos mil quinientos a?os y m?s apagadas a?n desde la destrucci?n del Segundo, unos quinientos a?os m?s tarde. Pero bendiciones, al fin y al cabo.

Ojal? seamos ya capaces, cuanto antes mejor, de recuperar la integridad indispensable para su pronta reconstrucci?n.

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