La narraci?n de un testigo: ?Una Gran Asamblea debe funcionar aqu

Adis Ababa, Etiop?a ? son cerca de las 11 de la noche, en una noche de mayo de Addis Ababa, y grandes partes de la capital de Etiop?a se encuentran sumamente oscuras, como resultado de los cortes de luz, los cuales se encuentran en aumento en los ?ltimos meses.

Soldados y polic?as hacen guardia en la calle frente a la Embajada Israel?, con rifles Kalachnikov colgados de su torso. Al mismo tiempo en que dirigen el tr?fico que viene de ambas direcciones, un gran autob?s se detiene antes de estacionar en la polvorienta v?a p?blica.

Cuando su ruidoso motor toma un muy deseado respiro, oficiales israel?es revisan una gran cantidad de papeles, mientras que preparan a los eventuales pasajeros para ir hacia el aeropuerto. All?, tomar?n un vuelo de Ethiopian Airlines con el objetivo de realizar el viaje milenario de regreso a la tierra de sus ancestros, la tierra de Israel.

Mientras tanto, dentro de un complejo vecino, 42 Falash Mura (descendientes de jud?o et?opes que se convirtieron al cristianismo a principio del siglo 19) se sientan paciente y tranquilamente en bancos de madera, esperando abordar el autobus. Sus facciones delatan una silenciosa dignidad, pero no mucho m?s. No hay rasgos de emoci?n o agotamiento en su rostro.

Solo Yossi, un ni?o encantador de tres a?os con una contagiosa sonrisa, desaf?a al ambiente general, a pesar de percibir la importancia de la aventura que est?n a punto de emprender.

Hace diez d?as, Yossi y los otros llegaron a Addis Ababa luego de dos d?as de viaje, desde Gondar, al norte de Etiop?a. Luego de recuperarse del largo viaje, pasaron por un intensivo mini seminario organizado por los funcionario israel?es, con el objetivo de familiarizarlos con los distintos aspectos de la ali?.

Este grupo, el cual cuenta con 38 adultos, dos ni?os y dos beb?s, es el ?ltimo grupo de Falash Mura que el gobierno de Israel planea traer al Estado Jud?o. De acuerdo a los funcionarios israel?es, otros 300 Falash Mura aproximadamente, ser?n tra?dos a Israel a fines de junio, luego la operaci?n se ver? finalizada.

El Staff de la embajada, ya ha comenzado a buscar empleo en otros lados, dado que corren rumores acerca de la reducci?n de empleados que tendr? lugar. Es el fin de una era, dice un oficial, agregando orgullosamente que la antigua comunidad jud?a de Etiop?a a encontrado finalmente su camino a casa.

Activistas israel?es y estadounidenses est?n en desacuerdo con la versi?n israel? oficial, ellos afirman que a?n hay 8700 Falash Mura en la regi?n de Gondar, cuyas aplicaciones para ali? a?n no han sido evaluadas por el gobierno israel?, y acusan al mismo de intentar cerrar el proceso r?pidamente y sin sucitar. Estos, amenazan con seguir presionando hasta que al ?ltimo miembro de los Falash Mura le sea permitido retornar al juda?smo y al pueblo jud?o.

Pero estas disputas, parecen no estar presentes en la mente de los presentes, dado que el grupo de los imigrantes potenciales caminan hacia el autob?s luego de haber recibido el visto bueno de los organizadores.

Incluso, los m?s c?nicos observadores no pueden dejar de ser influenciados por su solemnidad y su pasividad, al tiempo en que dejan atr?s todo lo que conocen y enfrentan, al mejor estilo Abraham, el incierto futuro que los espera.

Cuando llegan al aeropuerto, bajan del autob?s, ayudando unos a los otros en forma calma. Una madre que lleva a una beb? en manos, la duerme suave y delicadamente .

Una mujer mayor, con mucha dificultad para ver y caminar, es escortada hasta la terminal por el estacionamiento, por dos hombres j?venes.

Detr?s de ella, un hombre con muletas intenta seguir al grupo, cada paso que da con dificultad, lo acerca m?s a Jerusalem.

Viendo la escena que se produce, el vers?culo de Jerem?as (Cap.31) me viene r?pidamente a la mente: ?y los reunir? de las m?s lejanas partes de la tierra, y con ellos traer? al ciego y al cojo, a la madre y al ni?o; una gran asamblea debe retornar aqu??.

De hecho, es f?cil imaginar que as? debe haber sido el ?xodo de Egipto. Al mismo tiempo en que estos remanentes de la juder?a et?ope salen hacia la tierra prometida, escribiendo as? un nuevo cap?tulo en la historia.

Est?n aquellos que ven a los Falash Mura como emigrantes econ?micos, o incluso gente que se aprovecha del sue?o sionista. Despu?s de todo, dicen los cr?ticos, su motivaci?n es simplemente elevar el nivel de vida y escaparse al Occidente. Pero todo el cinismo del mundo no puede negar el hecho de que estas preciosas almas, estos ?jud?os perdidos?, est?n finalmente regresando a su gente y a su tierra.

Es seguramente un clich?, pero, ?qu? otro pa?s har?a semejante esfuerzo? En momentos en que Estados Unidos se encuentra alerta con respecto a la imigraci?n mexicana, Francia y Espa?a combaten las olas de inmigraci?n del Norte de Africa, la peque?a Israel cruza desiertos para traer de regreso miles de africanos como ciudadanos de iguales derechos.

A medida que avanzan y cruzan la seguridad del aeropuerto et?ope, con sus pocas pertenencias en mano, no podemos dejar de ver en la realizaci?n de su sue?o, la realizaci?n del nuestro tambi?n.

Michael Freund

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