Adultos – Comentario a la parashá de Jukat

Déjà vu

En la parashá de Jukat hay dos acontecimientos que apuntan a una misma dirección. La roca y la serpiente de cobre.

Al leer el acontecimiento de la roca, cuando Moshé la golpea para que salga agua viva y se pueda apagar la sed del pueblo, recibimos un flash de ‘déjà vu’.

Efectivamente, ya en el capítulo 17 del Éxodo, en la parashá de Beshalaj, el pueblo protesta por la falta de agua y Moshé recibe la orden divina de golpear una de las rocas con su vara para que salga agua. Este manantial les acompañó durante todo su largo viaje de cuarenta años por el desierto.
La petición de agua venía acompañada de una grave pregunta: “¿Está el SEÑOR con nosotros, o no?” (id. 17:7) Habían recibido la dura impresión que el Creador les había abandonado, al no proporcionarles el agua necesaria para el ganado. Es como la continuación de la protesta que vimos en el capítulo anterior (Éxodo 16:3) “nos habéis sacado a este desierto para matar de hambre a toda esta congregación.” Una falta de confianza que nace y se nutre, por supuesto, de la falta de conocimiento o de experiencia en los caminos del Creador. Y cuya única solución está en hacerles experimentar estos caminos divinos. Continue reading “Adultos – Comentario a la parashá de Jukat”

El arte y el poder de la palabra – Parashat Jukát

Rabino Eliahu Birnbaum

הורדEn esta sección de la Torá el pueblo de Israel continúa pasando, en el desierto, diversas crisis, en las que se advierte que aún no ha superado mentalmente su condición de esclavo para asumirse como pueblo libre. En determinado momento el agua escasea, las personas y los rebaños tienen sed, y sufren por ello. En ese momento aparece, como tantas otras veces, el fantasma de lo perdido: “..Y por qué nos elevaste de Egipto, para traernos a este lugar, que no es un lugar fértil de higo, vid y granada, y no hay agua para beber”. Al enfrentarse a una dificultad, el pueblo olvida otra vez que Egipto no era sólo la comida segura; olvida que el precio por ésta era la esclavitud.

Moshé recurre otra vez más a Dios. Dios le indica utilizar la palabra como herramienta, para hacer manar agua de una roca. Moshé se desvía de las indicaciones recibidas. No nos queda claro por qué lo hace, pero, en lugar de hablar a la roca, la golpea: dos veces. Dios considera la acción de Moshé como una profanación: “…no tuvieron fe en mí para santificarme ante los ojos de los hijos de Israel…”; y condena a Moshé a un castigo terrible. El, que sacó al pueblo de la esclavitud, que soñó y los hizo soñar con la tierra de Israel, ya no podrá entrar en ella; deberá morir sin verla por no haber permitido que el flujo repentino de agua fuera un acto de santificación de Dios y un acto de fe.

Este episodio es uno de los más inquietantes explicados e interpretados de toda la Torá. Ý¿En qué radica la inmensa gravedad del pecado, por el que Moshé recibe tan grave castigo? Continue reading “El arte y el poder de la palabra – Parashat Jukát”

La serpiente de cobre – Comentario a la parashá de Jukat

braznegvDiez veces

Han pasado ya casi cuarenta años de destierro en el desierto. Durante todo este tiempo hemos puesto a prueba la paciencia de nuestros líderes y también la del Creador. “Me han puesto a prueba ya diez veces” se quejaba el Creador cuarenta años antes, con el pecado de los espías. El número diez es el número de la multiplicidad, ya no son unidades, ya son decenas de pruebas.

Pero por fin, después de una larga espera, llegó la orden de partida y los hijos de Israel, convertidos ya en pueblo, con estatutos nacionales establecidos por el mismo Creador y entregados por nuestro líder Moshé, se dirigen ya hacia la Tierra Prometida. Continue reading “La serpiente de cobre – Comentario a la parashá de Jukat”

Comentario a la parashá Jukat

Una orden heterónoma para un hombre autónomo

Las leyes acerca de “Pará adumá”, la vaca roja, descritas en esta parashá, están incluidas dentro de las leyes de pureza e impureza de la Torá. De acuerdo con estas leyes, se sacrificaba a la vaca roja, se quemaban los restos, y sus cenizas servían como elemento purificador para aquellos que habían adquirido impureza ritual como consecuencia del contacto con un muerto. Era imprescindible que la vaca fuera totalmente roja. El hecho de que dos de sus pelos fueran de otro color, la tornaba inválida para tal función. Tampoco podía ser empleada para trabajar la tierra o para transportar cargas cuando estaba destinada a purificar al hombre impuro. Sólo después de haber sido purificado mediante las cenizas de la vaca, al hombe impuro le estaba permitido entrar en el Templo. Continue reading “Comentario a la parashá Jukat”