Las pruebas de la vida

Por el Rabino Yitzjak Abudהורד

Escribió el Pele Yoetz (Abreviado de sus palabras en el título “Prueba”):

Nosotros le pedimos a D-s todos los días que no nos ponga a prueba. Esto significa que no incite al “oso”, el yetser hará [nuestro más bajo instinto] que nos induce redobladamente para que transgredamos nuestra propia voluntad y la de nuestro Creador, como lo incitó en contra del Rey David, de bendita memoria. También se refiere a que no nos pruebe con sufrimientos duros, pobreza y cosas similares, como probó a Job. Sin embargo, no existe un hombre a quien Hashem no pone a prueba, al rico con su riqueza y al pobre con su pobreza; al sabio con su sabiduría; al afligido con sus aflicciones; al comerciante con su comercio y al artesano con su oficio. Cada día, cada instante y cada momento la persona está a prueba, pues su yetser hará redobla fuerzas y se renueva para que traspase algún pecado o para que deje de cumplir alguna mitzvá, tanto a nivel del pensamiento como en dicho y en hechos. Se requiere ser fuerte para doblegar al instinto y mantenerse firme en la prueba, alejándose de todo mínimo pecado y cumpliendo todo lo bueno como es debido. Se necesita una gran fortaleza y energía.

Siendo así, por cuanto que no hay forma de vivir sin pruebas, es bueno que el individuo le pida a Hashem que se apiade y si lo trae a prueba, que lo auxilie por el honor de Su Nombre a pasar la prueba. Es bueno pedir después de cada rezo y súplica, que Hashem haga con nosotros lo correcto ante Sus Ojos para servirlo y para darle satisfacción y “arreglar las chispas de santidad”.

Es conveniente recalcar lo que el Pele Yoetz dijo que cada quien tiene su prueba, tanto el rico como el pobre…. Esto significa que cada uno debe tratar de superarse en su nivel. No hay quién se salve de la prueba, como dijo el jajam, por eso es importante recordar que la solución no está en lamentarse, “si fuese más rico”, “si fuese más sabio”, etc. La solución es armarnos de valor y tratar de seguir adelante con pruebas y todo.