La soledad del hombre de fe – Parashat Balak

Rabino Eliahu Birnbaum

f47eb11a-a1e9-4de9-963d-78b9e447acf4En esta parashá encontramos que Balak- Ben-Tzipor, Rey de Moav, teme el avance del pueblo de Israel sobre sus tierras, lo sabe auxiliado por una fuerza mágica emanente de la voluntad de Dios contra la que él no puede luchar, y busca oponer magia contra magia.

Llama entonces a Bilam-ben-Beor, acerca de quien el midrásh ha determinado que era mayor profeta aún que Moshé, y le solicita que maldiga a Israel, que rompa las defensas mágicas que Dios les ha provisto, para vencer así en la guerra que se avecina.

Bilam, que es un verdadero profeta aún cuando pertenece al mundo de la idolatría, sabe que su magia carecerá de toda fuerza si no cuenta con la anuencia de Dios. Le consulta, y El pone en su boca las palabras que habrá de pronunciar. Por varias veces Bilam bendice al pueblo de Israel, ante la perplejidad y la impotencia de Balak. Bilam contempla el campamento de Israel desde una montaña, y adquiere una perspectiva espacial y temporal respecto del pueblo al que se le ha encomendado maldecir, que no le permite sino darle su bendición.

“Cuán buenas son tus tiendas (casas), Iaakov, y tus moradas, Israel”, exclama. Vistas desde las tierras de Moav, las casas, las familias de Israel, la unidad y la armonía que reina en cada una de ellas, llaman a Bilam a la admiración (con esta exaltación dicha por un no judío, comienzan las oraciones matinales de los judíos en la actualidad.). Continue reading “La soledad del hombre de fe – Parashat Balak”

LA CRESTA DEL GALLO – COMENTARIO A LA PARASHÁ DE BALAK

Rabino Nissán Ben Avraham

EL ENFADO DEL CREADORimages

El Talmud casi al principio, en el Tratado de Brajot, página 7a, habla de nuestra parashá.

Dice el Talmud que el Creador se enfada cada día, dentro de las tres primeras horas, en que los reyes de Oriente y Poniente se ponen sus coronas sobre la cabeza y se postran ante el sol.

Pero también dice que su enfado no dura más que un momento, y que este momento es tan cortito que nadie puede darse cuenta o aprovecharlo. El Talmud indica la longitud de este ‘momento’: una dieciocho mil ochocientos ochenta y octava parte de la hora (1/18,888 = media décima de segundo, si no me equivoco). Continue reading “LA CRESTA DEL GALLO – COMENTARIO A LA PARASHÁ DE BALAK”