Desfase Parashiot

Preguntas:

¿Qué son las parashiot?

¿Quién las instituyó?

¿Cuándo se comienza a leer la Torá?

¿Por qué a veces se lee una parashá en Israel y otra diferente en la Diáspora?

¿Qué pasa si una fiesta cae en Shabat?

Parashá se traduce como el “caso”, “tema” o “porción” de la Torá a estudiar. Se trata de una división del texto de la Torá en partes, para facilitar la lectura de la misma. Cada parashá tiene como nombre la expresión o palabra con la cual comienza. Por ejemplo, la parashá Vaikrá tiene ese nombre porque así comienza: Vaikrá El Moshé vaidaber HaShem elav… (Y el Eterno llamó a Moisés y habló Hashem con él…).

Cada parashá, por su turno, se divide en trozos llamados “aliot” (plural de “aliá”, que literalmente significa “subida”). Estos trozos se llaman aliot porque para la lectura de cada trozo se llama a un hombre diferente, que, en la sinagoga, se desplaza físicamente del lugar donde está sentado y se dirige (“sube”) al lugar donde está la Torá, para “leerla”. (Entre comillas porque en realidad hay en las sinagogas un lector de Torá, que leerá por él.)

La Torá, en el mundo judío, se lee públicamente en partes: a cada semana corresponde una parashá, y la lectura pública, en la sinagoga, se hace todos los días lunes, jueves y Shabat. Lunes y jueves se lee la primera aliá de la parasha, y en Shabat se lee la parashá completa.

Según el Talmud, este sistema de lectura fue establecido por el escriba Ezra, luego del regreso del exilio en Babilonia. Esto ocurre en todas las sinagogas del mundo. La división por parashiot hace que el mundo judío se conecte, ya que todos leemos la misma parte predefinida en cada semana, por orden, de tal modo que, al final de un año, hemos leído toda la Torá.

Cuando eso ocurre, o sea, cuando se llega al final de la Torá, se celebra una fiesta, que es la fiesta de Simjat Torá. En esa fiesta se celebra precisamente el fin de un ciclo de lectura y el comienzo de otro. Se lee entonces la última parashá, que es  VeZot HaBerajá, y la primera aliá de la primera parashá de la Torá, que es Bereshit (que quiere decir, justamente, “en el principio”, y nos relata el principio de la Creación, siendo también precisamente el principio de la Torá).

Pero hay excepciones a este sistema de lectura: cuando una de las tres fiestas llamadas Shalosh Regalim (Pesach, Shavuot y Sucot) cae en Shabat, se lee la lectura correspondiente a la fiesta, y no la que seria “normal” leer ese Shabat según la orden de las Parashiot. Por ejemplo, este año (5779), el primer día de Pesach cayó en Shabat, por lo que, en lugar de leerse la parashá Ajarei Mot (que sería lo normal, porque la anterior fue Metzorá), se leyó el trozo correspondiente a la fiesta de Pesach, que se encuentra en la Parashá Beshalach. Cuando esto ocurre, en el Shabat siguiente se retoma la lectura normal. En este caso se leyó entonces Ajarei Mot.

Por otro lado, debido a la lentitud de las comunicaciones y la ausencia de tecnología que existía en el mundo antiguo, nuestros sabios determinaron que fuera de Israel, en la Diáspora, estas tres fiestas (Pesach, Shavuot y Sucot) se celebren con dos días festivos consecutivos, y no solo uno como ocurre en Israel, para evitar que por algún error de cálculo, alguna comunidad aislada corriera el riesgo de equivocarse de día y celebrar el Yom Tov (día festivo) en el día que no corresponde. O sea, para cada día festivo ordenado por la Torá, los sabios añadieron un día más para la diáspora.   

Por este motivo, y a pesar de que, como decía, todo el mundo judío lee las mismas parashiot al mismo tiempo, cuando en la Diáspora el segundo de los dos días festivos consecutivos cae en Shabat, se produce un desfase entre Israel y el resto del mundo judío en lo que concierne la lectura de la Torá.

Este año, este desfase ocurre esta semana, en que en la diáspora estarán leyendo Ajarei Mot, mientras que en Israel ya estaremos leyendo Kedoshim. (Porque cuando en Israel leímos Ajarei Mot, en la diáspora les tocó leer la lectura del octavo día de Pesach, que no existe en Israel, porque en Israel solo se celebran 7 días de Pesach)

Otra particularidad de la organización de la lectura de la Torá en parashiot es el hecho de que hay parashiot que se pueden leer juntas. (Mejubarot). Las razones del establecimiento de esos “pares” de parashiot son complejas y están fuera del ámbito de este texto, pero se puede decir, para simplificar, que esos pares se establecieron porque no alcanzarían las semanas del año para leer toda la Torá, debido a la duración misma del año judío, y al hecho de que cuando cae una fiesta en Shabat, no se lee la parashá correspondiente al Shabat sino la de la fiesta, como vimos antes.

Gracias a la existencia de estas parashiot mejubarot, las lecturas de Israel y de la Diaspora se volverán a igualar en Agosto, (en el día 2 del mes hebreo de Av), cuando las parashiot Matot y Masei sean leídas juntas en la diáspora, y a partir de ese día, hasta nuevo desfase, volvemos a estar todos juntos.

¡Pero en pensamiento siempre lo estamos! Nuestra Torá une al pueblo de Israel en su espíritu y en su devoción, a pesar de que su lectura sea desfasada temporalmente. Es curioso pensar que, en lo que concierne la lectura de la Torá, se puede considerar que Israel, en ciertos momentos, está al frente en el tiempo, viviendo de cierto modo en el futuro. Quienes viajen de la Diáspora a Israel en una de esas semanas y regresen a su país en el Shabat siguiente, podrán sentir este “viaje en el tiempo”, pues, al regresar y escuchar de nuevo la misma parashá, sentirán que haber viajado a Israel es como haber viajado al futuro.

Shabat Shalom desde Israel,

Rabino Elisha Salas

Día del Holocausto,Yom haShoah

Queridos amigos, queremos compartir con ustedes la Clase de la Profesora
Edith Blaustein de nuestra escuela de conversión “Majon Miriam”

La Shoah,o shoá,o sho’ah, es el término hebreo con el que se conoce el holocausto judío y que literalmente significa catástrofe y se refiere al exterminio de los judíos ocurrido en el contexto de la Segunda Guerra Mundial (1939-1945).

Durante ese período (1939-1945) los nazis persiguieron y asesinaron a seis millones de judíos por ser considerados de una raza inferior a la de los alemanes, de raza aria. Junto a los judíos, también otros colectivos como gitanos, socialistas, homosexuales o discapacitados fueron perseguidos y asesinados por el mismo motivo.

El partido nazi, con Adolfo Hitler al frente, tenía como base la idea del antisemitismo y consideraba a los judíos una raza inferior, razón por la que primero fueron segregados y excluidos de la sociedad.

El odio hacia los judíos se alimentaba de publicaciones antisemitas que ayudaban a divulgar estas ideas, los discursos de Hitler, centrados en ese mismo tema, y la creación de organizaciones y asociaciones antisemitas.

A partir de 1933, tras tomar el poder el partido nazi en Alemania, se pusieron en marcha una serie de leyes y acciones contra los judíos. En 1939 se contabilizaban hasta 1.400 leyes contra el colectivo judío, entre ellas las Leyes de Nurmeberg, que, por ejemplo, prohibían a personas judías casarse o tener relaciones con alemanes de raza aria y, en términos generales, privaban a los judíos de los derechos de un ciudadano alemán. Con tal de entorpecer la vida de los judíos, se impusieron otras leyes, como la obligatoriedad de dimisión de todo periodista judío, para asegurar un periodismo “puro”.

Leyes discriminatorias, racistas, humillantes, deshumanizadoras, y que sólo tenían como objetivo último la aniquilación de la población judía, lo que llamaban la “Solución Final”. A causa de esta represión, más de 30.000 judíos emigraron de Alemania en 1933, cifra que ascendió hasta unos 200.000 en 1938.

En 1938 y 1939, con la invasión de Austria y Polonia por Alemania, se empezaron a hacer deportaciones de judíos a campos de concentración y de trabajos forzosos, como Mauthausen, Treblinka, etc., convirtiéndose estos campos de exterminio en una base de pruebas que acabarían definiendo el Holocausto.

La primera deportación masiva se produjo en octubre de 1938, cuando 16.000 judíos de origen polaco fueron abandonados en la frontera con Polonia, y esto dio lugar a la Noche de los Cristales rotos,que acabó con la detención de 30.000 judíos y la muerte de otros 10.000. Este se considera el inicio del Holocausto. A partir de aquí, la dureza y el maltrato hacia los judíos fueron extremos.

En 1939, se hizo obligatorio llevar el distintivo con la estrella de David amarilla y se prohibió que los judíos vivieran con los no-judíos. Así es como se empezarían a crear los guetos,que aislaban a la población judía.

A partir de 1941, aumentó considerablemente el número de judíos asesinados a manos de los alemanes nazis. El exterminio se estaba llevando a la práctica y era el centro de la política llevada a cabo. Primero fueron fusilamientos masivos, y luego las cámaras de gas y camionetas de gas fueron los dos métodos más empleados, que permitían matar a un gran número de judíos en un corto plazo; hasta 2.500 personas podían estar en una cámara de gas y unas 50 en camionetas, donde eran gaseados durante trayectos.

En el campo de concentración de Auschwitz-Birkenau mataron a los primeros judíos con las cámaras de gas que allí se instalaron, aunque los primeros gaseados fueron prisioneros de guerra soviéticos. Se calcula que asesinaron entre un millón y millón y medio de judíos en Auschwitz, ya que era el campo de concentración más grande y que tuvo más prisioneros muertos.

El genocidio de los judíos de esta forma mecanizada y masiva que caracteriza el Holocausto, junto con el asesinato también masivo y metódico de otros colectivos sociales considerados “indeseables”, exterminó a seis millones de judíos, lo que suponía dos tercios de la población mundial de judíos de entonces, la mitad de los cuales eran polacos.

Se trató del mayor crimen de asesinato masivo de la Historia de la Humanidad. Por el altísimo número de víctimas y por el carácter metódico de las técnicas utilizadas para la muerte, el Holocausto es algo único en su horror.

En Israel, se conmemora anualmente el Día del Holocausto (Yom haShoah) en el día 27 de Nisán, día instaurado por ley por el parlamento israelí en 1959. Es un día solemne, en memoria de las víctimas. A las 10:00 de la mañana suenan sirenas, y todos, donde quiera que se encuentren, se ponen de pie, en señal de profundo respeto. Se organizan actos solemnes sobre el tema y por la radio y televisión se transmiten documentales y películas alusivas.  

UNA NACIÓN, MUCHOS ROSTROS

Alrededor del mundo se esta dando un despertar sin precedentes. En diferentes ambitos descendientes de judíos buscan volver a sus raíces y abrazar su herencia. Durante los últimos 15 años, a través de Shavei Israel, la organización que lidero, he llegado a discernir que hay multitudes de personas cuyos antepasados fueron parte de nuestro pueblo y que ahora están retornando. En consecuencia se llegara a una remodelación en varios aspectos como el carácter, contorno, e incluso el color de la judería.

Desde los judíos de Kaifeng, China, cuyos antepasados sefardíes viajaron a lo largo de la Ruta de la Seda, hasta los Bnei Menashe del noreste de la India, que afirman ser descendientes de una tribu perdida de Israel, y los “judíos ocultos” de Polonia desde el Holocausto, hay Multitudes con una conexión histórica con el pueblo judío. Quizás el grupo más grande de todos sea el Bnei Anousim, a quien los historiadores se refieren con el término despectivo Marranos y cuyos antepasados eran judíos españoles y portugueses obligados a convertirse al catolicismo en los siglos XIV y XV.

Los académicos estiman que su número en todo el mundo asciende a millones, y un reciente estudio genético publicado en diciembre de 2018 reveló que el 23 por ciento de los latinoamericanos tienen raíces judias.
Si somos lo suficientemente prudentes como para aprovechar la oportunidad y extender una mano a estas comunidades y fortalecer nuestra conexión con ellas, en las próximas décadas, seremos testigos del regreso de cientos de miles, y posiblemente más, a nuestras filas.

Los historiadores estiman que durante el período herodiano, hace 2.000 años, había aproximadamente 8 millones de judíos en todo el mundo. Al mismo tiempo, la dinastía Han realizó un censo en el año 2 C.E. que encontró que había 57.5 millones de chinos Han. Si nos adelantémonos al presente encontramos cifras, bastante diferentes, con China que alberga a 1.100 millones de personas, incluso cuando la judería mundial apenas cuenta con más de 14 millones.

Durante los últimos 2,000 años de exilio, perdimos innumerables números de judíos, ya sea por asimilación u opresión. Muchos de sus descendientes ahora claman por regresar. Este desarrollo es un testimonio del poder de la historia judía y el triunfo del destino judío.

“Necesitamos comenzar a considerar la diversidad como algo que no solo es bueno en términos financieros, sino también de manera nacional”

Se dice que el mundo se está haciendo cada vez más pequeño gracias a los procesos de globalización y creciente interdependencia económica y estratégica. Para prosperar en esta aldea global, el pueblo judío necesitará a los judíos chinos y a los judíos indios no menos que a los judíos estadounidenses y británicos.

Esto significa que no solo debemos hacer más para mantener a los judíos judíos, sino que también debemos comenzar a pensar cómo aumentar nuestros números pues necesitamos más judíos, ¿Por qué no volver a nuestro pasado colectivo y reclamar a aquellos que nos fueron arrebatados debido al exilio y la persecución? Muchos descendientes de judíos ya están llamando a nuestra puerta, así que lo que necesitamos hacer es abrirles, para que vuelvan.

Ha decir verdad este proceso ya está en funcionamiento. Con la aprobación del gobierno israelí, Shavei Israel ha llevado a Jerusalén a más de 4,000 Bnei Menashe haciendo Alia de la India, así como a una docena de jóvenes judíos chinos.

Cuando miramos hacia el futuro, a medida que esta tendencia cobra fuerza, está claro que el pueblo judío será una nación más numerosa y diversa que lo que nadie podría haber imaginado a principios del siglo XXI.
No debemos temer a esta predicción, por el contrario debemos acogerla, pues demográficamente y espiritualmente, el pueblo judío será más fuerte por ello.

Esta no es una forma de “actividad misionera”. Después de todo, la idea no es salir y convencer a los que no están convencidos, la idea es abrir la puerta a quienes ya están en el proceso de búsqueda. Obviamente no todos elegirán hacerlo. Pero al crear un compromiso con estas personas, se creará una mayor afinidad por parte de ellas hacia Israel y las causas judías, incluso si prefieren seguir siendo católicos en Madrid o orgullosos protestantes en Nuevo México.

Al cultivar su identificación con las raíces judías, ya sea de una manera cultural, intelectual o espiritual, lo mínimo que se va a lograr es expandir el número de aquellos que miran con cariño y simpatía a los judíos e Israel.

Pero podemos y debemos apuntar a lo más alto. Ya que el tamaño sí importa, ya sea en el baloncesto, los negocios o la diplomacia. Para hacer una diferencia en el mundo y estar a la altura de nuestra misión nacional como judíos, necesitamos un equipo mucho más grande y más diverso.

Un “Equipo” a nuestra disposición, con grandes jugadores y una bancada fuerte. En otras palabras, necesitamos más judíos.

Así es que debemos comenzar a considerar la diversidad como algo bueno, en términos no solo financieros si no también nacionales. Es un signo de fortaleza para el pueblo judío que no todos nos parezcamos, pensemos igual o tengamos el mismo pasado o incluso el mismo color de piel.

Entonces, a medida que un número creciente de descendientes de judíos en todo el mundo hacen el largo viaje a casa, démosles la bienvenida con los brazos abiertos, ya que solo enriquecerá aún más el intrincado tapiz de nuestra gente.

Parashá Yitro

Comentario a la Parashá de la semana con Rav Natan Menashe
Parashat Yitro, un recuento de la Parashá en solo 10 minutos.
¡No se lo pierdan¡

¡Shabat Shalom!

Parashá Bo

Parashá Bo– YouTube

Rav Natan Menashe nos enseña que la mitzva que nos ayuda a entrenar el amor a Dios es la TEFILA, Aprendiendo a Rezar.
Comenzando con un cuento: cansado de la vida

Parashat Vaiechi

Retirado do livro Ideas de Bereshit, dos rabinos Isaak Sakkal e Natan Menashe.

Bênção aos filhos de Yosef

Na vida de Iaacov há muitos anjos, e temos que analisar a natureza dos mesmos. Em todos os casos em que são citados, diz-se que são Malachei Elokim (Anjos de De’s) enquanto que com Hagar, a concubina de Abraão, diz Malach HaShem (Anjo do Eterno). Porquê?

A primeira vez que Iaacov os viu foi quando sonhou com a escada pela qual os anjos subiam e desciam.

A segunda vez foi em casa de Labão. Iaacov diz às suas mulheres que um anjo de De’s lhe apareceu em sonhos (apesar de que quando a Torá nos fala do acontecimento não nos diz que foi um anjo mas sim De’s quem falou com ele).

A terceira vez foi quando regressou de Jaran, antes de entrar na terra de Canaã, quando se encontrou com um grupo de anjos e chamou ao lugar “acampamento de anjos”.

A quarta vez foi antes de se encontrar com Esaú, quando lutou contra um anjo.

E a quinta vez é esta, quando é ele que apela ao anjo que o redimiu de todo o mal.

Vemos que toda a vida de Iaacov está rodeada de anjos.

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Parashá Miketz

Después de La Fiesta de Janucá en Shavei Israel, Rav Natan Menashe enseñó sobre: La personalidad de Yosef y la prueba de que Moshe (Moises) es un profeta verdadero… ¡No se lo pierdan!

¡Shabat Shalom y Janucá Sameaj para todos!