En Sa Pobla, por desgracia

Miquel Segura, representante de Shavei Israel en Palma de Mallorca, nos comparte con tristeza la nota en su columna s’Era sobre la noticia:

“El Ayuntamiento de Sa Pobla apoya un panfleto antisemita, la proyección del cortometraje titulado “Gaza” el cual apoya a las organizaciones terroristas de Hamas y su entorno”.

Fundamentalmente Freund: No dejen morir el Ladino

Si lo pensamos racionalmente, el legado de la judería medieval española ya debería haber desaparecido hace mucho. Esa comunidad, la más grande y más influyente de Europa en esa época, fue expulsada en 1942 y se dispersó como el viento, repartiéndose por las zonas del Oriente Medio, los Balcanes y el Norte de África. Pocas culturas podrían tener esperanza de sobrevivir a un trauma colectivo tan catastrófico, estando sus miembros obligados a reconstruir sus vidas en tierras extranjeras.

No obstante, y contra todas las probabilidades, las tradiciones culturales, lingüísticas y religiosas únicas de los judíos españoles siguen vivas, e Israel y el pueblo judío deberían hacer más para proteger y desarrollar esta parte tan importante del patrimonio de nuestro pueblo.

Pude vislumbrar un poco de este valioso legado en el seder de este año, cuando me reuní con mi nuera y su familia, parte de la cual son judíos de origen judío-turca, para celebrar el relato anual del éxodo de Egipto.

Súbitamente, casi sin aviso, me vi expuesto a nuevas canciones, diferentes melodías e incluso partes de la lectura en ladino, o judío-español, un dialecto emotivo donde se mezclan palabras en español antiguo, hebreo y arameo.

Yo crecí con las costumbres y melodías asquenazíes habituales, y por eso fue enriquecedor poder conocer otras tradiciones judías, vividas orgullosamente, y tan autenticas y legítimas como las nuestras. Con un poco de fantasía, podía incluso imaginar un grupo de judíos españoles exiliados sentados alrededor de la mesa del seder en Izmir, Nápoles o Sarajevo en los siglos XVI o XVII, entonando algunas de las mismas melodías. La historia del Ladino refleja de muchas maneras la historia de los últimos seis siglos del pueblo judío, que sobrevivió a la expulsión, a la asimilación y al genocidio.

Tal como el ídish, la lengua franca de muchos judíos asquenazíes a lo largo de muchas generaciones, el Ladino sirvió como tela cultural, una tela utilizada por muchos judíos sefardíes para componer poesía, disertar sobre la Torá y debatir cuestiones de importancia cultural y mística, bien como para divulgar investigaciones en los dominios de la Historia, de las Matemáticas o de la Astronomía.

La obra más conocida escrita en ladino es quizá el Meam Loez, un comentario sobre la Biblia que combina exposiciones talmudicas, midrashicas y halacjicas, iniciado por el rabino Yaakov Culi en 1730 en Constantinopla y continuada por otros después de su muerte. La obra, que está traducida al hebreo y al inglés [y también al español], ha ganado cada vez más popularidad, tanto entre sefardíes como entre asquenazíes.

Durante centenas de años, hasta el Holocausto, el ladino era el primer idioma de muchos judíos sefardíes en la región del Mediterráneo. Pero el asesinato de grandes números de judíos hablantes de ladino, en lugares como Grecia y Bosnia, por parte de los alemanes y sus cómplices en la época de la 2ª Guerra Mundial, puso en peligro el bien-estar y el futuro de este idioma.

Las estadísticas sobre el número de hablantes de ladino que existen en el mundo hoy en día varían entre solamente decenas de miles hasta doscientas mil. Pero como comentó la NBC News hace dos meses en un reportaje, “Lo que es indiscutible es que la mayor parte de los hablantes nativos de ladino son personas mayores, y la mayor parte de sus hijos crecieron hablando otro idioma”. Por otras palabras, la riqueza de este idioma y cultura estarán peligro de extinción si no se emplean grandes esfuerzos para preservarla.

Felizmente, se están poniendo en práctica algunas medidas para impedir que eso ocurra. Este año, por la segunda vez, tuvo lugar en el Centro de Historia Judía, en Nueva York, el Día Internacional del Ladino, un día anual organizado por la Federación Sefardí Americana y otras entidades, que incluye un festival dedicado a la música y cultura ladinas. También hubo eventos similares en otras ciudades.

El Ministerio de Cultura Israelí tiene la Autoridad Nacional para la Cultura Ladina, establecida por el knesset [parlamento israelí] en 1996, que otorga becas para alentar los estudiantes a aprender el idioma, subvenciona traducciones y produce libros y Cd’s con cuentos y canciones en ladino.

Algunos expertos, como el Dr. Eliezer Papo, de la Universidad de Ben Gurion, y el Prof. David Blunis, que lidera el programa de estudios ladinos en la Universidad Hebraica de Jerusalén, han estado trabajando hace años para aumentar el conocimiento del público general sobre el ladino, dando cursos y escribiendo artículos y libros.

¡Y los alumnos más valientes pueden incluso encontrar videos con clases para aprender ladino en YouTube!

Pero, por varias razones, este idioma no ha logrado la atención merecida, y recibe menos recursos y fondos que otros programas similares que tienen como objetivo revivir el ídish. Es llegado el momento de cambiar esto, y de que la cultura y tradiciones sefardíes y ladinas sean rescatadas y fortalecidas con la misma pasión involucrada en la preservación del patrimonio cultural asquenazi.

Las organizaciones judías norte-americanas, en conjunto con el gobierno israelí, deberían hacer más para mantener el ladino y su cultura vivos y de buena salud – porque el ladino y todo lo que el incluye son parte integrante del largo y sinuoso pasaje de nuestro pueblo por el escenario de la Historia. Permitir que él desaparezca o se transforme en un fósil seria un afrontamiento a la historia judía y una pérdida cultural irremplazable.

Hace más de siete décadas, los nazis golpearon el Ladino y su cultura de un modo casi mortal. A través de la indiferencia y de la apatía, corremos el riesgo de que el golpe se vuelva fatal, lo que no podemos permitir que ocurra.

UNA NACIÓN, MUCHOS ROSTROS

Alrededor del mundo se esta dando un despertar sin precedentes. En diferentes ambitos descendientes de judíos buscan volver a sus raíces y abrazar su herencia. Durante los últimos 15 años, a través de Shavei Israel, la organización que lidero, he llegado a discernir que hay multitudes de personas cuyos antepasados fueron parte de nuestro pueblo y que ahora están retornando. En consecuencia se llegara a una remodelación en varios aspectos como el carácter, contorno, e incluso el color de la judería.

Desde los judíos de Kaifeng, China, cuyos antepasados sefardíes viajaron a lo largo de la Ruta de la Seda, hasta los Bnei Menashe del noreste de la India, que afirman ser descendientes de una tribu perdida de Israel, y los “judíos ocultos” de Polonia desde el Holocausto, hay Multitudes con una conexión histórica con el pueblo judío. Quizás el grupo más grande de todos sea el Bnei Anousim, a quien los historiadores se refieren con el término despectivo Marranos y cuyos antepasados eran judíos españoles y portugueses obligados a convertirse al catolicismo en los siglos XIV y XV.

Los académicos estiman que su número en todo el mundo asciende a millones, y un reciente estudio genético publicado en diciembre de 2018 reveló que el 23 por ciento de los latinoamericanos tienen raíces judias.
Si somos lo suficientemente prudentes como para aprovechar la oportunidad y extender una mano a estas comunidades y fortalecer nuestra conexión con ellas, en las próximas décadas, seremos testigos del regreso de cientos de miles, y posiblemente más, a nuestras filas.

Los historiadores estiman que durante el período herodiano, hace 2.000 años, había aproximadamente 8 millones de judíos en todo el mundo. Al mismo tiempo, la dinastía Han realizó un censo en el año 2 C.E. que encontró que había 57.5 millones de chinos Han. Si nos adelantémonos al presente encontramos cifras, bastante diferentes, con China que alberga a 1.100 millones de personas, incluso cuando la judería mundial apenas cuenta con más de 14 millones.

Durante los últimos 2,000 años de exilio, perdimos innumerables números de judíos, ya sea por asimilación u opresión. Muchos de sus descendientes ahora claman por regresar. Este desarrollo es un testimonio del poder de la historia judía y el triunfo del destino judío.

“Necesitamos comenzar a considerar la diversidad como algo que no solo es bueno en términos financieros, sino también de manera nacional”

Se dice que el mundo se está haciendo cada vez más pequeño gracias a los procesos de globalización y creciente interdependencia económica y estratégica. Para prosperar en esta aldea global, el pueblo judío necesitará a los judíos chinos y a los judíos indios no menos que a los judíos estadounidenses y británicos.

Esto significa que no solo debemos hacer más para mantener a los judíos judíos, sino que también debemos comenzar a pensar cómo aumentar nuestros números pues necesitamos más judíos, ¿Por qué no volver a nuestro pasado colectivo y reclamar a aquellos que nos fueron arrebatados debido al exilio y la persecución? Muchos descendientes de judíos ya están llamando a nuestra puerta, así que lo que necesitamos hacer es abrirles, para que vuelvan.

Ha decir verdad este proceso ya está en funcionamiento. Con la aprobación del gobierno israelí, Shavei Israel ha llevado a Jerusalén a más de 4,000 Bnei Menashe haciendo Alia de la India, así como a una docena de jóvenes judíos chinos.

Cuando miramos hacia el futuro, a medida que esta tendencia cobra fuerza, está claro que el pueblo judío será una nación más numerosa y diversa que lo que nadie podría haber imaginado a principios del siglo XXI.
No debemos temer a esta predicción, por el contrario debemos acogerla, pues demográficamente y espiritualmente, el pueblo judío será más fuerte por ello.

Esta no es una forma de “actividad misionera”. Después de todo, la idea no es salir y convencer a los que no están convencidos, la idea es abrir la puerta a quienes ya están en el proceso de búsqueda. Obviamente no todos elegirán hacerlo. Pero al crear un compromiso con estas personas, se creará una mayor afinidad por parte de ellas hacia Israel y las causas judías, incluso si prefieren seguir siendo católicos en Madrid o orgullosos protestantes en Nuevo México.

Al cultivar su identificación con las raíces judías, ya sea de una manera cultural, intelectual o espiritual, lo mínimo que se va a lograr es expandir el número de aquellos que miran con cariño y simpatía a los judíos e Israel.

Pero podemos y debemos apuntar a lo más alto. Ya que el tamaño sí importa, ya sea en el baloncesto, los negocios o la diplomacia. Para hacer una diferencia en el mundo y estar a la altura de nuestra misión nacional como judíos, necesitamos un equipo mucho más grande y más diverso.

Un “Equipo” a nuestra disposición, con grandes jugadores y una bancada fuerte. En otras palabras, necesitamos más judíos.

Así es que debemos comenzar a considerar la diversidad como algo bueno, en términos no solo financieros si no también nacionales. Es un signo de fortaleza para el pueblo judío que no todos nos parezcamos, pensemos igual o tengamos el mismo pasado o incluso el mismo color de piel.

Entonces, a medida que un número creciente de descendientes de judíos en todo el mundo hacen el largo viaje a casa, démosles la bienvenida con los brazos abiertos, ya que solo enriquecerá aún más el intrincado tapiz de nuestra gente.

Renacimiento judío en Centroamérica

Traducción del artículo de Rhona Lewis

Es más que el corte de pelo que transforma al bebé Yitzchak en un chico. Es más que la torta rosada y blanca adornada con el número 12 que marca el paso de Keren a la edad adulta. Es más que la Chupá, centros de mesa y danzas por separado. Es el renacimiento del judaísmo y está sucediendo en un rincón lejano del mundo, en El Salvador, en Centroamérica. El rabino Elisha Salas se convirtió en el rabino permanente de esta comunidad en agosto de este año y está allí para orientar a estas personas, llamadas Bnei Anusim, en el paso por los hitos de la vida judía.

Con raíces en el pasado

La presencia judía en América Latina parte de los siglos XVI y XVII, cuando los judíos huyeron de la Península Ibérica, donde la mano de la Inquisición era muy pesada, empezando así a colonizar el Nuevo Mundo. Estos judíos comenzaron a practicar el judaísmo en secreto cuando la Inquisición llegó a América Central y América del Sur. Más tarde, a principios del siglo XIX, llegaron a América Latina judíos en busca de oportunidades de negocio y se juntaron a los cripto-judíos . Entre los primeros en llegar está Bernardo Haas, nacido en Alsacia, que llegó en 1868. Más tarde llegaron más inmigrantes, la mayor parte sefarditas de Egipto, Turquía y Túnez.

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Los judíos secretos de España – El musical histórico sobre Bnei Anusim

Recientemente, el interés de la sociedad por la historia de Bnei Anusim ha aumentado significativamente, lo que, entre otras cosas, se refleja en el arte. Como un hermoso ejemplo, nos gustaría llamar su atención y anunciarle el nuevo musical histórico basado en el libro del rabino y doctor Marcos (Meir) Lehmann, “La familia y Aguilar”.

El musical “Los judíos secretos de España” se estableció en España en 1692, doscientos años después de la traumática expulsión de los judíos, que fue seguida por el establecimiento de la Inquisición española. Cuenta la historia de una familia que vivió exteriormente como cristiana y en secreto como una familia judía, y luchó por sobrevivir en estas circunstancias.

Detrás del proyecto musical se encuentra Sharon Katz de -The Women’s Performance Community of Jerusalem-con el apoyo de la OU. La organización Shavei Israel participó anteriormente en proyectos de -The Woman’s Perfomance Community- como la Noche del Patrimonio Español, donde estuvo representada por Chaya Castillo, nuestra directora del departamento de Bnei Anusim. Este programa fue en realidad una vista previa de la próxima presentación original.

Para más información, consultar otras fechas y adquirir sus entradas, por favor siga este enlace.

“La grandeza de la madre”

Queridos amigos, recién se celebró en Argentina el día de las madres, hoy queremos reconocer a todas las madres y les dedicamos este video donde Rav Natan Menashe nos narra “La grandeza de la madre”
¡Un abrazo a todas las madres que nos siguen!

El emisario de Shavei Israel dirige su primera boda en El Salvador.

El 9 de Octubre fue un día muy especial de alegrías consecutivas, muchas emociones y un ambiente feliz para las familias de la comunidad de Beit Israel en San Salvador.

El rabino Elisha Salas, quien recientemente comenzó su actividad como emisario de Shavei Israel para la comunidad local de Bnei Anusim, compartió algunas fotos de estos increíbles eventos.

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HAY VIDA JUDÍA EN MALLORCA

Inauguración de la placa memorial, en honor a los 37 descendientes de Judíos Chuetas, ejecutados por la Inquisición en 1691.

Por  Miquel Segura Aguiló

Con el corazón ya más sosegado y las emociones mejor controladas, es mi turno de comentar el gran acto que tuvo lugar el pasado domingo en la plaza Gomila de Ciutat de Mallorca. ¿Qué puedo decir? 30 años luchando por una mínima reparación y el día en que Hashem permite que ésta llegue te invaden un amasijo de sensaciones contradictorias.

Que nadie dude que tras el acontecimiento está la mano del D-os de Israel. Hay que agradecer al alcalde Antoni Noguera quien describió la muerte de los Xuetes como”un episodio de intolerancia que no puede volver a suceder”. Este homenaje es forma parte de las actividades que el ayuntamiento de Palma ha organizado con motivo de la XIX Jornada Europea de la Cultura Judía.

Y al regidor Carrió su voluntad de culminar el sueño de unos pocos mallorquines, un acto de justicia que ellos han sabido llevar a buen término. Hay que saber dar las gracias, también, a los que nos han acompañado en este camino hacia un horizonte tan incierto como lejano: Jacqueline Tobías, Manuel Quadreny, Albert Bonnín, Abraham Barchilón y tantos otros. Para ellos todo mi reconocimiento.

Sin embargo, la tarde dominical del primer domingo de septiembre fue, de manera muy especial, la de los chuetas convertidos o retornados a la fe de nuestros mayores. Lo he proclamado a los cuatro vientos del mundo: el delito de nuestros antepasados ejecutados el 5 de mayo de 1691 -y de muchos otros que lo fueron anteriormente- no fue el de ser judíos, sino el de judaizar, es decir, practicar la religión de sus mayores después de haber sido obligados a convertirse a la fe en el crucificado. La memoria xueta -inolvidable la fotografía que me sacó Pere Bota sin que yo me apercibiera- es esencialmente religiosa.

Estábamos ahí, Iska y Pinhas, Arieh Girondi -nuestro presidente- Eliezer y Aliza, Pedro, el de Andratx, Jota Eme, que algún días tendrá que tomar mi relevo, Teresa, que aguarda humildemente a que le abran la puerta de Sión. Quizá me olvido de alguno por eso de la maltrecha memoria, pero les llevo a todos en mi corazón, más un público que sumaba casi 150 personas.

Era nuestro día, el que Hashem quiso concedernos, un inicio más que un final, un rebrote de las almas judías mallorquinas. Estamos ahí para quien quiera acercarse. No hay exigencias, no habrá reproches, solo el ansia renovada de una restauración que parecía imposible. Lo dije en mi discurso: No han vencido.

Personalmente, debo manifestar mi agradecimiento a Arieh Girondi por cederme el turno de la palabra cuando era él, como presidente, el llamado a hablar. Fue un detalle que me conmovió y que no olvidaré nunca.

Y, el reverso: los estragos de la amargura de quienes se empeñan en buscar oscuras razones, que urden maltrechos reproches. Nadie tiene porque sentirse ajeno a este pequeño milagro pero las emociones, como el miedo son libres.

Pronto llegará la gran fiesta de Rosh Hassanná que nos conducirá por el camino de la expiación hacia Yom Kipur. Es un camino libre y abierto, por el que no cabe discurrir con desgana. Hay vida judía en Mallorca, esa es la gran noticia. Que el D-os de Abraham, de Yitzack y de Yaacov os bendiga a todos. [Fotos de Miquel Segura]