Hiljot Tefilá

La tefilá es una de las más básicas expresiones de fe en Dios. El hombre no es perfecto, tiene defectos y desea corregirlos, y por esta razón se dirige al Creador del mundo mediante la tefilá.

La imperfección del hombre se ve reflejada en dos niveles. La mayoría de la gente, siente necesidad de rezar a Dios tan solo cuando su rutina se ve perjudicada. Por ejemplo, cuando un hombre se enferma o sufre un accidente, y sus dolores son cada vez más fuertes, y comprende que todos los médicos del mundo no pueden asegurarle salud y bienestar, y tan solo Dios que en sus manos se encuentran todas las almas, puede curarlo y darle buena y larga vida – entonces reza desde lo profundo de su corazón para que Dios lo cure. Y así en cada momento en que al hombre le sucede una desgracia, su sustento está en riesgo, o enemigos se acercan, o buenos amigos le dan la espalda, entonces comprende cuanto su buena vida está en un estado de inestabilidad, y se dirige a Dios para que Éste lo ayude y lo redima. Pero cuando la rutina diaria funciona perfectamente, la mayoría de las personas no siente falta alguna, y por esta razón, no sienten necesidad de dirigirse a Dios mediante la tefilá.

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Rezar como Judío (2)

Se cuenta que en cierta ocasión, pasó un hombre frente a una casa en la cual se celebraba una boda. Al mirar a través de las ventanas vio que los invitados saltaban y brincaban en forma muy extraña; entendió entonces que estaban todos locos.

La interpretación de este cuento, es muy simple: el hombre era sordo y no escuchó la música y las canciones que los hacían cantar y bailar.

Las oraciones y plegarias que son parte de nuestra milenaria tradición, tienen una melodía, una música espiritual que debe llagar al corazón del hombre.  Aquel que percibe esta sensible melodía experimenta una gran satisfacción espiritual y aquel cuyos oídos y corazón no son suficientemente sensibles, contempla al orante como a un loco.

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Rezar como Judío (1)

Vivimos en una época en la cual no se acostumbra a rezar. Incluso entre la gente afiliada a una sinagoga, son muy pocos los que rezan diariamente, o siquiera una vez por semana. Los que no rezan regularmente adoptan el aire de que han superado esta etapa, de que ellos no necesitan rezar. La razón por la cual se afilian a una sinagoga es para identificarse con el pueblo judío y con la comunidad judía, y tal vez incluso con la fe judía. Pero no con la finalidad de rezar…

Algunos consideran que la arrogancia espiritual del hombre contemporáneo constituye un obstáculo para que pueda rezar. Puesto que la acción de rezar requiere la capacidad de sentir reverencia y gratitud, la persona inmodesta y arrogante sencillamente no puede rezar porque no siente reverencia o gratitud. Tiene demasiada fe en su propia capacidad para hacer milagros y adjudica todos sus logros a sus propias fuerzas. Carece de la necesaria medida de humildad…

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