UNA NACIÓN, MUCHOS ROSTROS

Alrededor del mundo se esta dando un despertar sin precedentes. En diferentes ambitos descendientes de judíos buscan volver a sus raíces y abrazar su herencia. Durante los últimos 15 años, a través de Shavei Israel, la organización que lidero, he llegado a discernir que hay multitudes de personas cuyos antepasados fueron parte de nuestro pueblo y que ahora están retornando. En consecuencia se llegara a una remodelación en varios aspectos como el carácter, contorno, e incluso el color de la judería.

Desde los judíos de Kaifeng, China, cuyos antepasados sefardíes viajaron a lo largo de la Ruta de la Seda, hasta los Bnei Menashe del noreste de la India, que afirman ser descendientes de una tribu perdida de Israel, y los “judíos ocultos” de Polonia desde el Holocausto, hay Multitudes con una conexión histórica con el pueblo judío. Quizás el grupo más grande de todos sea el Bnei Anousim, a quien los historiadores se refieren con el término despectivo Marranos y cuyos antepasados eran judíos españoles y portugueses obligados a convertirse al catolicismo en los siglos XIV y XV.

Los académicos estiman que su número en todo el mundo asciende a millones, y un reciente estudio genético publicado en diciembre de 2018 reveló que el 23 por ciento de los latinoamericanos tienen raíces judias.
Si somos lo suficientemente prudentes como para aprovechar la oportunidad y extender una mano a estas comunidades y fortalecer nuestra conexión con ellas, en las próximas décadas, seremos testigos del regreso de cientos de miles, y posiblemente más, a nuestras filas.

Los historiadores estiman que durante el período herodiano, hace 2.000 años, había aproximadamente 8 millones de judíos en todo el mundo. Al mismo tiempo, la dinastía Han realizó un censo en el año 2 C.E. que encontró que había 57.5 millones de chinos Han. Si nos adelantémonos al presente encontramos cifras, bastante diferentes, con China que alberga a 1.100 millones de personas, incluso cuando la judería mundial apenas cuenta con más de 14 millones.

Durante los últimos 2,000 años de exilio, perdimos innumerables números de judíos, ya sea por asimilación u opresión. Muchos de sus descendientes ahora claman por regresar. Este desarrollo es un testimonio del poder de la historia judía y el triunfo del destino judío.

“Necesitamos comenzar a considerar la diversidad como algo que no solo es bueno en términos financieros, sino también de manera nacional”

Se dice que el mundo se está haciendo cada vez más pequeño gracias a los procesos de globalización y creciente interdependencia económica y estratégica. Para prosperar en esta aldea global, el pueblo judío necesitará a los judíos chinos y a los judíos indios no menos que a los judíos estadounidenses y británicos.

Esto significa que no solo debemos hacer más para mantener a los judíos judíos, sino que también debemos comenzar a pensar cómo aumentar nuestros números pues necesitamos más judíos, ¿Por qué no volver a nuestro pasado colectivo y reclamar a aquellos que nos fueron arrebatados debido al exilio y la persecución? Muchos descendientes de judíos ya están llamando a nuestra puerta, así que lo que necesitamos hacer es abrirles, para que vuelvan.

Ha decir verdad este proceso ya está en funcionamiento. Con la aprobación del gobierno israelí, Shavei Israel ha llevado a Jerusalén a más de 4,000 Bnei Menashe haciendo Alia de la India, así como a una docena de jóvenes judíos chinos.

Cuando miramos hacia el futuro, a medida que esta tendencia cobra fuerza, está claro que el pueblo judío será una nación más numerosa y diversa que lo que nadie podría haber imaginado a principios del siglo XXI.
No debemos temer a esta predicción, por el contrario debemos acogerla, pues demográficamente y espiritualmente, el pueblo judío será más fuerte por ello.

Esta no es una forma de “actividad misionera”. Después de todo, la idea no es salir y convencer a los que no están convencidos, la idea es abrir la puerta a quienes ya están en el proceso de búsqueda. Obviamente no todos elegirán hacerlo. Pero al crear un compromiso con estas personas, se creará una mayor afinidad por parte de ellas hacia Israel y las causas judías, incluso si prefieren seguir siendo católicos en Madrid o orgullosos protestantes en Nuevo México.

Al cultivar su identificación con las raíces judías, ya sea de una manera cultural, intelectual o espiritual, lo mínimo que se va a lograr es expandir el número de aquellos que miran con cariño y simpatía a los judíos e Israel.

Pero podemos y debemos apuntar a lo más alto. Ya que el tamaño sí importa, ya sea en el baloncesto, los negocios o la diplomacia. Para hacer una diferencia en el mundo y estar a la altura de nuestra misión nacional como judíos, necesitamos un equipo mucho más grande y más diverso.

Un “Equipo” a nuestra disposición, con grandes jugadores y una bancada fuerte. En otras palabras, necesitamos más judíos.

Así es que debemos comenzar a considerar la diversidad como algo bueno, en términos no solo financieros si no también nacionales. Es un signo de fortaleza para el pueblo judío que no todos nos parezcamos, pensemos igual o tengamos el mismo pasado o incluso el mismo color de piel.

Entonces, a medida que un número creciente de descendientes de judíos en todo el mundo hacen el largo viaje a casa, démosles la bienvenida con los brazos abiertos, ya que solo enriquecerá aún más el intrincado tapiz de nuestra gente.

FUNDAMENTALMENTE FREUND: CONSTRUIR UN MUSEO DE ALIYA

Por MICHAEL FREUND

De hecho, si uno mira hacia atrás en los últimos 70 años, se hace evidente que algunos de los momentos más conmovedores de nuestra nación han sido los que involucraron con el rescate de las comunidades judías de la diáspora.

A lo largo de la historia judía moderna, pocas historias son tan épicas o tan inspiradoras como la de la reunión de los exiliados de los cuatro confines de la tierra.

Desde el renacimiento del Estado de Israel en 1948, más de 3.2 millones de inmigrantes se han dirigido a las costas de la Tierra Santa desde más de 100 países en todo el mundo algunos han venido huyendo de la persecución. Otros fueron motivados por el sueño sionista o la convicción religiosa o animados por la esperanza de crear una vida mejor para ellos y sus familias.

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Recordando al rabino jasídico pionero de la aliá

Hoy, el primer día del mes hebreo de Iyar, se conmemora el aniversario del fallecimiento de uno de los héroes desconocidos del retorno del pueblo judío a la Tierra de Israel en la era moderna.

Más de un siglo antes de lo que comúnmente se conoce como la Primera Aliá, la cual comenzó en 1882 y trajo una afluencia de valientes y generalmente laicos pioneros sionistas de Rusia y otros lugares, el Rabino jasídico Menajem Mendel de Vitebsk, llevó a uno de los primeros grupos organizados de inmigrantes judíos a la Tierra Santa. Mientras la nación se prepara para celebrar el Día de la Independencia la próxima semana, vale la pena recordar esta figura imponente, aunque sólo sea para subrayar el hecho de que el crédito para el subsiguiente restablecimiento del Estado judío, pertenece a todos los sectores de la sociedad israelí.

Era el año 1777 y el rabino Menajem Mendel estaba entre los líderes del floreciente movimiento jasídico en Europa del este. Alumno del gran rabino Dov Ber, conocido como el Maguid de Mezritch, fue ampliamente considerado como el heredero al liderazgo del movimiento jasídico, quien ingresaba a su tercera generación en la escena judía y ganaba un número creciente de adherentes. Sin embargo, el rabino Menajem Mendel, quien albergaba un profundo amor por la tierra de Israel y el pueblo judío, dejó todo atrás para realizar el arduo y peligroso viaje a la tierra de sus antepasados. Continue reading “Recordando al rabino jasídico pionero de la aliá”

Los gritos silenciosos de las víctimas de la Inquisición en Sicilia

Sobre la Piazza Marina, cerca del mar, en Palermo, Sicilia, se alza una ornamentada estructura medieval, que oculta en sus paredes la escalofriante evidencia de uno de los capítulos más oscuros de la historia europea.

Con sus murallas almenadas y su imponente arquitectura estilo fortaleza, el Palazzo Chiaramonte, o Palacio Steri como es más conocido, es uno de los lugares más prominentes de la ciudad costera, un lugar empapado de un tormento que muchos preferirían olvidar.

De 1601 a 1782, el sitio sirvió como la sede de la “Santa Inquisición”, una institución que usó medios decididamente impíos para cazar presuntos herejes, sectarios y, por supuesto, judaizantes secretos o cripto-judíos.

Pero este lugar era mucho más que una instalación administrativa.

El edificio albergaba celdas donde los prisioneros eran torturados por los zelotes inquisitoriales, que aparentemente no veían la ironía en desgarrar la carne de la gente en nombre de la fe, o destrozar su espíritu por el bien del alma. Continue reading “Los gritos silenciosos de las víctimas de la Inquisición en Sicilia”