Ki Tisá

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Elevarnos ante las dificultades

Dios le ordena a Moisés que eleve las cabezas de los hijos de Israel para contarlos a través del medio ciclo que cada uno debía aportar. Sin diferencias, tanto el más rico como el más pobre, todos somos partícipes y formamos una comunidad que da, y no existe alguien que no tenga lo que aportar.
En esta Parashá el Pueblo de Israel debe enfrentar dos enemigos muy poderosos, por un lado: su propia impaciencia y falta de fe que hace que pequen con el becerro de oro y por otro lado al pueblo de Amalek.
¿Qué simboliza Amalek para cada uno de nosotros en la actualidad?
Amalek es un estado espiritual que representa aquello que enfría nuestro entusiasmo, que nos quita la emoción de enfrentar desafíos, es lo que nos “entibia”. Puede ser un comentario mezquino, o nuestra propia indecisión.
En esta batalla contra Amalek, Moisés subió a una montaña con Aarón y Ben Hur. Ellos eran quienes le sostenían los brazos para que Moisés no se cansara, pues mientras él tuviera los brazos extendidos al cielo, los israelitas vencían, pero cuando no resistía el peso de sus brazos y los bajaba, era Amalek el vencedor.
De esto, claramente, podemos deducir que no debemos bajar los brazos ante la adversidad, ante las dificultades que se nos presentan en nuestro camino.
Amalek es todo aquello que nos aleja de los objetivos que nos hemos trazado, por lo tanto diariamente nos debemos preguntar ¿qué hemos hecho hoy para vencer a Amalek?
Ya vislumbramos Pesaj, en esta festividad dejamos de ser esclavos, nos libramos de nuestros opresores internos y externos para poder emprender el viaje a la Libertad de ser profundamente nosotros mismos.
Para lograr comenzar el trayecto, para vencer a Amalek, necesitamos por sobre todas las cosas, “elevar nuestras cabezas”.

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