Parashá Teruma

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La moneda de fuego

La Tzedaká

Iniciamos el mes de Adar y nuestros sabios nos explican que “Mishenijnas Adar marbim besimjá”, cuando entra Adar se aumenta la alegría. De esta forma ya se nos anuncia la alegría de la Festividad de Purim.
La Parashá de esta semana, Terumá, es considerada la Parashá de la Tzedaká.

La Eterna Unidad del Pueblo de Israel

En la Parashá pasada Moisés dice que cada miembro del pueblo de Israel debe contribuir con el “Majatzit hashekel”, el medio ciclo, la mitad de una unidad de peso que deben entregar todos los judíos. Ni el rico podía entregar más ni el pobre menos. Este monto se utilizaba para la construcción de las bases del Santuario y para los sacrificios públicos en la época del Beit Hamikdash. Esta entrega posee un profundo simbolismo ya que para lograr la unidad se necesitan dos mitades, así el Majatzit Hashekel representa la unidad eterna del Pueblo de Israel; todos debemos estar representados al dar, todos con la misma cantidad desde el más rico al más pobre del pueblo.
Los exegetas explican que Dios le mostró a Moisés una moneda de fuego y le dijo “Como ésta deben entregar”.

Las diferentes formas de entrega personal

En la Parashá de Terumá, en cambio, hay trece objetos que los hijos de Israel pueden dar para el servicio del Santuario.
Estos trece elementos representan las diversas formas que tenemos para acercarnos a Dios. Cada individuo debe encontrar su propio camino de entrega, descubrir su propia misión en este mundo para enaltecer su existencia y de esa forma glorificar a Dios.

La alegría

¿Cómo podemos expresar nuestra alegría? Lo especial de la festividad de Purim es: “Mishloaj manot ish lereu umatanot laevionim”, enviar comida a nuestro prójimo y regalos a los pobres.
La alegría más profunda la tenemos cuando damos, ya que lo que damos es lo único que vamos a tener en nuestro haber al final de nuestras vidas. Todos necesitamos dar y por eso en Purim enviamos regalos a nuestros amigos, pues todos estamos necesitados de recibir.
La Moneda de Fuego que Dios le mostró a Moisés une todos estos elementos, el fuego no tiene consistencia a diferencia de la moneda que es de metal. Debemos dar “con fuego”, con la pasión que nos produce sabernos parte de un pueblo eterno, debemos entregar y entregarnos para así poder llegar a un estado de alegría profundo y verdadero.

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