Parashá “Kedoshim”

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Esta semana leemos Fuera de Israel, la parasha “Kedoshim”, y en Israel leeremos Parasha “Emor”, por el desfase que comentamos oportunamente, por el Shabat que fue Iom Tov final de la semana de Pesaj.

Kedoshim, comentaremos un texto del rabino Rubén Najmanovich, publicado por el Rab. Natan Menashe, y que me parece enriquecedor comentar.

Comienza retomando la parasha anterior, “Ajarei Mot”, en que se nos recuerda la muerte de los hijos de Aharon (Nadav y Abihu), y nos transporta a la transgresión de intentar de ser “demasiado santos”. De acuerdo con las explicaciones de los sabios de todos los tiempos, Nadav y Abihu se apartaron por completo de la vida y de la realidad material. Con la intención de “conectarse” con lo espiritual y vivir una santidad excepcional, las distintas tradiciones relatan que los hijos de Aharon entraban al santuario con el cabello crecido, sin las ropas sacerdotales y después de tomar vino en exceso, quizás buscando algo de inspiración.

Tampoco querían casarse ni tener hijos, probablemente para dedicarse solo al “culto” y ofrecieron un incienso extra que no había sido ordenado por Hashem. Claramente, la tradición rabínica estuvo siempre en contra de la anulación completa del instinto y nos ensena la prohibición de la abstinencia y la flagelacion. Entonces, Ajarei Mot, nos enseña que no hay necesidad de ir al desierto o a la montana en busca de un lugar especial para servir a Hashem, ni apartarse de la vida material para elevarse espiritualmente y encontrar una vida de santidad.

Quien domina sus instintos y logra medir sus palabras y sus actos, transformando sentimientos negativos en POSITIVOS, quien consigue dejar de lado su impulso egoísta de tomar todo para si mismo y descubre que puede transformar el personalismo en GANAS DE DAR Y COMPARTIR. Es quien se acerca a la idea de santidad propuesta por nuestra Tora. LA SANTIDAD no es una idea abstracta alejada de la cotidianidad, tampoco es exclusiva de unos “pocos” especiales. La Tora nos dice que todos tenemos el potencial para ser KEDOSHIM (Santos),

Cuando comemos, en nuestra vida matrimonial y en nuestras relaciones comerciales, en el trato con nuestro prójimo, con nuestros hermanos, con nuestros padres, amigos. La parashá trae el concepto de santidad que no es “automático”, no viene desde arriba, no es HEREDITARIO y tampoco es “superioridad” SIN ESFUERZO. Parece ser que la santidad ES EL ESFUERZO DE CADA UNO, individualmente , para conformar una comunidad que arregle, que repare constantemente su comportamiento.

Respeto a los padres, Amor al prójimo, NO MENTIR, NO ROBAR, mostrar que el ser humano puede ser distinto, especial, SANTO. Este llamado acompaña especialmente a cada precepto social, NO VENGARSE y amar al prójimo, significa COMENZAR A CUIDARNOS ENTRE NOSOTROS, preocuparnos y NO dañarnos, El Creador, nos propone SER SANTOS, invitándonos a vivir de acuerdo con los preceptos, mezclando armoniosamente lo “cotidiano” con lo extraordinario, lo espiritual y lo material. Nuestra “misión” es tomar la santidad e incorporarla a nuestro mundo real y material para transformar nuestra existencia en una opción de santidad.

Es por esto que la parasha Ajarei Mot esta anterior a Kedoshim (Santidad o Santos), si podemos anular, eliminar nuestro “EGO”, de pensar que el mundo gira a nuestro alrededor y cambiar el “chip” y comprender que nosotros somos parte de un mundo que debe girar alrededor de los valores, que trasmitieron nuestros ancestros, si lo logramos, ahí nos elevamos y somos SANTOS.

Hoy en día, la nueva generación no toma un instante para reflexionar sobre esto y desea que todos los ojos se enfoquen hacia ellos, la realidad le enseña lo diferente y ahí es cuando se inicia la frustración y va de la mano de la falta de respeto. Busquemos la santidad en los detalles de nuestro día a día, para convertirnos en personas de bien, temerosos de Hashem y dar de nosotros lo mejor a quien encontramos en nuestra vida.

COMENTARIOS

Nuestra sagrada Tora, nos ensena cada semana, mandamientos, preceptos, ideas nuevas, para que cada uno de nosotros nos podamos encontrar con nosotros mismos y dar lo mejor al mundo que nos rodea.

He visto esta actitud de Nadav y Abihu en mi mismo cuando era joven, queriendo hacer siempre lo mejor “que otros”, o tal vez, pensaba los demás se pueden “equivocar”, la vida me enseno que no es por estas actitudes que cambie realmente a mis amigos o al mundo, al contrario, muchas veces “lo mejor” se transformó en “no bueno” y desalenté muchas veces a otros, que también tenían buenas ideas.

Miremos el dolor de Aharon, que ni siquiera pudo llorar a sus hijos, Moshe rabenu, su tío tampoco, y toda la congregación tampoco pudo llorar a sus “Cohanim” sagrados.

Seguro que sus pensamientos, para ellos eran los mejores, acercarse a Hashem, ofrecer una ofrenda que “no pidió”, hacerlo mejor que su padre .

Cuantas veces nosotros actuamos iguales con nuestros rabinos, nuestros padres, e incluso en nuestro trabajo, quien da UN PIE ATRAS para que pase otro, muy pocos personas he visto en mi vida que llegan a cultivar este espíritu humilde que tanto ama Hashem y las personas, ser humilde cuesta, es un gran trabajo personal, saber quiénes somos, donde estamos, comprender que otros también son importantes y pueden aportar muy buenas ideas, tener una visión amplia que el mundo es lo suficientemente grande, para que todos logremos nuestro lugar y ser felices.

Aceptar que todos queremos ser felices, recibir el precepto “Has con los demás como quieres que hagan contigo”, una vez que lo vemos, lo sentimos, tenemos empatía con todas las personas que Hashem trae a nuestras vidas, nuestro mundo cambiara, y trasmitiremos que “nuestra Tora personal” es viva y me cambia, también podrá cambiar a otros.

¡SHABAT SHALOM DESDE ISRAEL!

Rabino Elisha Salas
Shavei Israel Jerusalén

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