El llanto de Yosef – Comentario a la parashá de Vaigash

La porción semanal relata sobre la develación de Yosef a sus hermanos, después de la separación de veintidós años, diciéndoles: “Yo soy Yosef” y agrega “dense prisa y vayan a lo de mi padre y díganle: Así dice tu hijo Yosef, D-ios me puso como señor de todo Egipto, ven aquí”. Los hermanos regresan a lo de Yacov”, y le contaron: Yosef vive, y reina sobre toda la tierra de Egipto, y… no les creyó “…” y revivió el espíritu de su padre Yacov”.

En esta parashá comienza el exilio de Egipto, cuando setenta almas descendieron allí.

El Klí Yakar dice que la Torá enfatiza que fueron setenta almas, pero servían a un solo Dios, debido a que estaban todos unidos. No es así con Esav, la Torá habla de distintos descendientes, pero cada una adoraba a una deidad diferente.

Si nos fijamos en la Torá, Yosef durante todo el diálogo con sus hermanos llora. Primero, cuando los hermanos llegaron a Egipto les dice: “son espías, vinieron para ver la desnudez de la tierra… y se dijeron el uno al otro, nos pasa esto porque somos culpables, hemos visto la aflicción de nuestro hermano, cuando nos rogaba y no lo oímos… y se corrió y lloró…”.

La segunda vez, cuando se encuentra con su hermano Biniamín, “y levantó los ojos y vio a su hermano Biniamín, hijo de su madre.

Por tercera vez en Vaigash: “y pidió a todo el pueblo que se retire… y comenzó a llorar… “.

La cuarta vez: “y se echó sobre el cuello de su hermano Biniamín, y lloró, y Biniamín lloró sobre su cuello…”.

La quinta vez, cuando se revela ante sus hermanos “y besó a todos sus hermanos y lloró por ellos”.

La sexta vez cuando Yacov va a Egipto, “Yosef se echó sobre su hombro y lloró”.

Cuando Yacov se enferma, bendice a los niños de Yosef, cuando termina está escrito “…y cayó sobre su padre y lloró…”.

Y la octava vez, cuando regresaban del funeral de su padre, pide Yosef cambiar la ruta, pidiendo pasar por Shjem para bendecir: Bendito sea que me hizo un milagro aquí, donde los hermanos lo echaron al pozo y él se salvó.

De todo esto, aprendemos que Yosef es el que llora de todas las tribus. Cuando el llora en el pozo, sus hermanos no lloran, cuando les confiesa la verdad él llora y sus hermanos no. El único que llora con él, es Biniamín.

Yosef llora y Rajel  su madre llora. Rajel fue enterrada en el camino para que llore y pida por el pueblo de Israel cuando sale al exilio. Gracias al llanto de Rajel retornarán, porque la redención de Israel depende del llanto del pueblo de Israel.

Cuando se complete y se quite el llanto de Esav que lloró a su padre cuando Yacov le quitó la bendición, retornará el pueblo completo, debido a que esas son las lágrimas que llevaron a Israel al exilio. Las bendiciones que Yacov recibe se las transmite a Yosef, y por lo tanto él es el que debe “expiar”. Si bien Yacov las tomó con justicia y por orden de su madre, de todas formas le causó daño y sufrimiento a alguien.

Y como dijimos, hasta que no se terminen todas las lágrimas que D-ios determinó que debemos llorar para compensar las lágrimas de Esav, no seremos merecedores de la redención final.  Las lágrimas de Yosef comenzaron este proceso de compensación que luego continuó el pueblo de Israel.

Este domingo es el ayuno del 10 de Tevet, cuando comenzó el sitio de Nabucodonosor a Jerusalem, momento en que comenzó el exilio del pueblo judío.  En este día, en que los cielos están especialmente abiertos, rezaremos y pediremos por la redención final y porque se reúnan las diásporas pronto en nuestros días, amen.

4 thoughts on “El llanto de Yosef – Comentario a la parashá de Vaigash”

  1. gracias por las enseñanzas, vivo tan lejos pero me siento tan cerca a ustedes con estas enseñanzas.

  2. Cada vez que recibo esta página y leo los artículos, siento que comprendo muchas cosas y entiendo que los caminos de Adonai no son los que nosotros pensamos. Un gran abrazo y no dejen de instruirme. Shalom
    clelia

  3. Cada vez que recebo esses artigos e os leios me sinto mais judeu e mais próximo do ETERNO, acho que minha é judia.

  4. Bendito el creador ,no tengo palabras para expresar lo que DIOS es tan misericordiosos con nosotros, y no me canso de leer y, esto llena de paz en mi casa y, toda mi familia .

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