Milagros ocultos y milagros visibles – Comentario a la parashá de Vayeshev

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Dice nuestra parashá: “Y el pozo está vacío, no tiene agua” (Bereshit 37:24), refiriéndose al pozo donde sus hermanos tiraron a Yosef antes de que sea vendido a Egipto como esclavo.

Para comprender este versículo y su relación con jánuca debemos analizar las dos siguientes porciones del Tratado de Shabat 22a:

1 – Dijo Rab Cahana que el Rab Natan Bar Maniumani predicó lo que oyo de Rab Tanjum, que está prohibido prender las velas de jánuca más alto que 20 amot de altura (alrededor de 9mts)

2 – y dijo Rab Cahana que el Rab Natan Bar Maniumani predicó en nombre de Rab Tanjum, ¿qué quiere decir que el pozo está vacío, no tiene agua? Que agua no tiene, pero víboras y escorpiones sí.

Y hay que preguntarse por qué ambas cosas son escritas una después de la otra, ¿cuál es la relación entre estas?

Hay una misma raíz para las dos prédicas de Rabi Tanjum, y ambas surgen de observar detenida y profundamente la misericordia divina.

Muchos milagros tuvieron lugar durante la vida de Yosef, desde que era un joven en la casa de su padre, hasta que pasó a ser virrey con la guía continua de D-ios, la cual lo llevó de forma increíble de la oscuridad a la luz. Desde el odio de sus hermanos tirándolo al pozo, hasta que logró convertirse en virrey y finalmente salvar a los hijos de Israel.

Estos episodios no pueden ser entendidos como casualidad, y todo aquel que observa con atención, ve los milagros que le hacen desde arriba, cuando se convierte de un joven abandonado en tierra extraña, sin conocer a nadie y sin tener nadie que lo redima, en gobernador de todo Egipto.

Esta observación profunda que debemos realizar, nos obliga a no pasar por alto ningún detalle, ni los milagros que no fueron realizados en forma abierta como el hecho de que se haya salvado de estar en un pozo con víboras y escorpiones, milagro oculto a los ojos del hombre.

Mediante este milagro oculto, aprendemos sobre la necesidad de prestar atención a cada detalle debido a que cuando prestamos atención a la benevolencia del creador, aprendemos a reconocer su grandeza.

Y esta regla es muy importante debido a que cuando D-ios realiza milagros a los hombres, lo hace para que los hombres reconozcan el liderazgo del Creador, su control total sobre el mundo, y sepan que no hay otro como Él y podamos así reforzar nuestra fe.

De acuerdo a la explicación del Sfat Emet: cuando D-ios nos hace milagros hay que reflexionar sobre los mismos, y mediante ellos podremos también reconocer los milagros pequeños y así comprender que también la naturaleza es gobernada por D-ios.

Y de la misma manera, debemos reflexionar sobre los milagros que ocurrieron cuando los jashmoneos triunfaron sobre los griegos, cuando además de los milagros visibles a todos, como el triunfo en la guerra o el milagro del aceite, hubo también milagros ocultos mediante los cuales D-ios nos alumbró y salvó así al pueblo de Israel.

Los griegos crearon todo tipo de limitaciones y duros decretos para que la Torá sea olvidada, en especial contra el shabat, brit milá y la santificación del mes.

Asimismo, decretaron que toda mujer que se casa, primero debía mantener relaciones sexuales con el gobernador y luego con su esposo.

Es importante comprender cuál era el objetivo de los griegos mediante este decreto y cuál es la relación entre este y el resto de los decretos.

Los griegos sabían que no podrían lograr el objetivo de hacer olvidar a la Torá solo prohibiendo el cumplimiento de shabat, brit milá y la santificación del mes, y por lo tanto intentaron dañar el corazón mismo de la muralla del judaísmo, el hogar judío. Los griegos intentaron impurificar el hogar judío desde el principio de su construcción sabiendo que si lograban derrumbar los muros de las familias, luego sería fácil mezclar al pueblo de Israel con el resto de los pueblos y el objetivo de este decreto era oculto, no como el resto de los decretos.

Nuestros sabios nos insinúan sobre este tema cuando nos dicen en el Tratado de Shabat 21b que la mitzvá de jánuca recae sobre el hombre y su casa (su familia), y el objetivo de esta mitzvá es justamente recordar el milagro oculto que al salvarnos de los griegos, también salvamos al hogar judío y a su santidad.

Y así explicó el Sfat Emet, que esa también es la razón por la cual hay que poner la janukiá en la puerta de la casa, insinuando que los griegos intentaron corromper al hogar judío y su pureza, eliminar la separación entre lo privado y lo público, y por lo tanto le agradecemos a D-ios, encendiendo la vela en la puerta de la casa y demostrando el deseo y la esperanza interna de que esta muralla sea restaurada.

Ahora, podemos comprender ambas frases de Rabi Tanjum, sobre la altura máxima en que se puede encender las velas de jánuca y el milagro que sucedió a Yosef en el pozo. La primera prédica, viene a explicar que la difusión del milagro de jánuca debe ser de forma tal que vean las velas y puedan reflexionar sobre ellas, sobre los grandes milagros que hace D-ios, los milagros explícitos y los ocultos e intentar comprenderlos. Y por lo tanto no se puede poner la janukiá en una altura mayor a 20 ama desde el piso, donde ya las personas no pueden verla y apreciarla.

La segunda prédica, sobre el pozo de Yosef, el cual estaba lleno de víboras y escorpiones, viene a enseñarnos que debemos observar y reflexionar también sobre los milagros de D-ios que están ocultos a nuestros ojos, como el que se le hizo a Yosef sin que nadie lo sepa.

D-ios hace constantemente milagros explícitos y ocultos, para poder descubrirlos es necesario prestar atención, quien no presta atención pierde el sentido por el cual los milagros fueron realizados.

Si abrimos los ojos, veremos un sin fin de casos que suceden con nosotros que parecieran ser casuales o parte de la naturaleza, pero sin embargo ellos son parte de un proceso pensado cautelosamente por D-ios, quien tiene la capacidad de ver hasta el final de los días, y guía al hombre para que pueda cumplir con su meta en este mundo. Cada uno de estos detalles es como un milagro oculto el cual tenemos la obligación de descubrir y agradecer, y mediante este proceso podremos fortalecer nuestra fe en la grandeza del Creador y su manejo del mundo.

Shabat Shalom y jánuca sameaj

 

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