En este día – Comentario a la parashá de Ki Tavó

Recién recibidos

“En este día te has convertido en pueblo del Señor tu D’ios”, dice la Torá (Dvarim 27:9). Y nos preguntamos ¿a qué día se refiere exactamente?

No se refiere al día en que salieron de Egipto, o al día en que recibieron la Torá en el Monte Sinai, puesto que han pasado ya cuarenta años desde entonces.

Nuestros grandes comentaristas interpretan, según la exégesis verdadera, que el contexto general se refiere a la Torá, que debemos referirnos a sus mandamientos como si ‘los hubiéramos recibido este mismo día’: que cada día sean como nuevos para ti.

Pero debemos entender que esta explicación no es la más sencilla, sino que es una exégesis, un midrash. Es cierto lo que dicen, es verdad indiscutible, pero no es el primer mensaje que debemos captar de este versículo.

La entrada a la Tierra Santa

Estamos hablando del momento en que el pueblo de Israel se prepara para atravesar el río Yardén, el Jordán, para entrar a la tierra que el Creador les había prometido a nuestros Patriarcas.

Así, en el párrafo anterior (27:1-8), habla del altar que deben construir en el monte Eval, escribiendo sobre la cal las palabras de la Torá de un modo muy explícito, para que todos puedan entenderlas. Según la tradición que tenemos, fue escrita en setenta idiomas, de modo que también los otros pueblos pudieran entenderla.

Y también el párrafo que sigue al versículo que hemos citado (27:11-26), habla del acto especial que debía hacerse en el mismo lugar, colocando el Arca de la Alianza entre el monte Eval y el Grizim, y leyendo unas bendiciones y maldiciones en presencia de todo el público.

Por lo tanto, debe estar claro que cuando el versículo dice ‘en este día’ se refiere al día en que ya están en la tierra prometida.

Solo en casa

Ya que solo cuando el pueblo de Israel está en su casa, en su patria ancestral, solo entonces es considerado como pueblo del Creador.

Para entender esto un poco mejor, debemos comprender que el verdadero valor de los mandamientos es tan solo cuando los cumplimos en nuestro país, la Tierra de Israel.

La obligación que aparece en la misma Torá de seguir cumpliendo aquellos mandamientos que no están directamente relacionados con el país, es tan solo para no olvidarnos de cómo hacerlos durante nuestra estancia en el Exilio. Así explica el midrash, citado por Rashi, sobre los versículos de Dvarim (11:17-18) que hablan de la salida al Exilio y que, a pesar de ello, debemos seguir cumpliendo mandamientos como la mezuzá o los Tefilín.
El profeta Yirmyá habla largo y tendido sobre la salida al Exilio y el modo y el camino para poder regresar a casa, sobre todo a partir del capítulo 29, y a llegar al capítulo 31 dice (Jeremías 31:20): “levanta señales para ti, ponte indicaciones…” para poder reconocer el camino de regreso a casa desde el Exilio. Nuestros Sabios dicen que estas señales son, precisamente, aquellos mandamientos que seguimos cumpliendo durante el Exilio, para no olvidarnos de cómo se hacen.

Pero todo esto implica que, realmente, el verdadero lugar para el cumplimiento de estos mandamientos es únicamente en la Tierra de Israel.

El rey Shlomó (Salomón), al inaugurar el Templo, dice que, cuando los Hijos de Israel estén lejos del Templo, deben volverse en dirección a él para rezar, y especifica que si están en el extranjero deben volverse en dirección a la Tierra de Israel. El motivo es que deben ‘enviarse’ las oraciones hacia la Tierra Santa y hacia el Santo Templo, ya que solo ahí pueden oírse.

Un Mundo con ‘Niveles’

Cierto que esto puede resultar muy extraño. ¿Cómo es posible que nuestra religión pueda cumplirse solo en este lugar determinado? ¿No es el Creador omnipresente? ¿No puede oír nuestras oraciones en otro lugar del Mundo?

Teniendo en cuenta lo que hemos visto antes, tiene mayor coherencia: el pueblo es tal solo cuando está en este lugar específico, los mandamientos tienen valor (su verdadero valor) solo cuando los cumplimos estando en este lugar santo, en la Tierra Santa.

El Creador del Mundo decidió construirlo de este modo, con una escala de valores. No solo de valores espirituales, sino también de valores físicos y materiales. Así, el hombre puede alcanzar mayores niveles, de sabiduría, de experiencia, de espiritualidad y santidad. Y también hay días más santos que otros, como el shabat, las Festividades, el Yom Kipur. Y también, cómo no, hay lugares más santos que otros: la Tierra Santa, la Ciudad Santa y el Santo Templo.

La santidad puede alcanzarse, con esfuerzo sobrenatural. Un japonés puede convertirse en miembro del Pueblo de Israel al convertirse sinceramente al judaísmo. Igualmente, podemos añadir santidad a los días laborales, por ejemplo, cuando adelantamos el comienzo del shabat en los veinte minutos que nos prescriben los Sabios. Y el edificio del Templo puede expandirse, puede ampliarse su perímetro, al igual que puede hacerse con el perímetro de la ciudad santa. Y hay profecías que hablan de que la santidad de la Tierra Santa se expandirá mucho más allá de sus actuales fronteras.

Pero, de todos modos, de momento las fronteras son las que especifica la Torá en el libro de Bmidbar (Números 34:1-15). El rey David intentó dilatar su reino más allá de estas fronteras, pero no lo hizo del modo correcto, por lo que, dice el Talmud, no llegó la santidad a tales lugares conquistados.
“En este día te has convertido en pueblo del Señor tu D’ios”. ‘Pueblo’ podemos serlo en cualquier lugar, pero ‘Pueblo del Señor’ es posible solo en la Tierra Santa.

3 thoughts on “En este día – Comentario a la parashá de Ki Tavó”

  1. Buenos días Me encuentro en Bogotá Colombia y me gustaría q me direccionaran en donde puedo acudir o q templo Me puedan enseñar la tora’ mi alma es Judía y amo y Bendigo a la nación de Isrrael y la paz para Jerusalén gracias bendiciones

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