Fe, valor y descubrimiento: DESDE EL SALVADOR A JERUSAL?N

Todo comenz? en 1982, cuando Yael y la madre de Elisheva Franco ayudaron a abrir una nueva escuela secundaria en El Salvador. La llamaron “Jerusal?n.” La madre de las hermanas de Franco no sab?a nada acerca de la tradici?n jud?a y la escuela era “una escuela laica normal”, explica Yael Franco.

Diez a?os m?s tarde, Yael y la madre de Elisheva llegaron a Israel con una beca de la Embajada de Israel para estudiar educaci?n en Haifa. Una vez m?s, no hubo una relaci?n abierta con el juda?smo. “Ella sent?a una conexi?n con Israel, pero que no sab?a por qu?”, contin?a Yael.

Hoy en d?a, toda la familia Franco practica el juda?smo tradicional. El hermano mayor, Eliyahu, fund? la sinagoga Beit Israel en San Salvador, capital del pa?s, y toda la familia Franco se convirti? en sus miembros fundadores.

Yael y Elisheva ahora han dado el siguiente paso: despu?s de su conversi?n formal al juda?smo, el a?o pasado, ambas han realizado ali?.

Cuando preguntamos a Yael a qu? atribuye ella los impresionantes cambios en su vida y las vidas de su familia, dice simplemente: “Me siento como si D?ios guiara nuestra familia, sin que nos demos cuenta. Poco a poco empezamos a hacer las cosas. Primero fue el nombre de la escuela, entonces nuestra madre vino a Israel. Hemos mantenido el Shabat antes incluso de que haya una conexi?n jud?a”.

Esa es la manera en que ocurren las cosas por lo general con los Bnei Anusim de Espa?a, Portugal y Am?rica Latina, cuando patrimonios jud?os escondidos brotan en los lugares m?s inesperados – como una premonici?n de forma espont?nea al llamar ?Jerusal?n? a una escuela en el coraz?n de la Am?rica Central, a m?s de 12 mil kil?metros de la capital hist?rica del pueblo jud?o.

Los Bnei Anusim son descendientes de jud?os que fueron forzados a esconderse u obligados a convertirse al catolicismo hace 500 a?os. Muchos escaparon de Europa hacia el nuevo mundo en las naves de los grandes exploradores, estableci?ndose en El Salvador, Colombia y Chile. Pero la Inquisici?n les sigui? y estos jud?os, al igual que sus hermanos que quedaron en el viejo pa?s, pasaron a la clandestinidad.

Shavei Israel se reuni? recientemente con cuatro mujeres j?venes de El Salvador que est?n ahora en Israel en las diversas etapas del proceso de conversi?n y ali?, estudiando en Midrashot (seminarios) y ulpanim de hebreo en el ?rea de Jerusal?n (una quinta mujer, Aliza, no estaba disponible para una entrevista).

Rajel, de 27 a?os, estudi? comunicaci?n en El Salvador y espera continuar en ese campo en Israel – tal vez incluso convertirse en periodista. “S? ingl?s y espa?ol, lo que me abre muchas oportunidades”, dice ella. “Ahora estoy estudiando hebreo”.

El lado materno de Rajel lleg? a El Salvador desde Espa?a; su padre emigr? de Turqu?a. “No s? si eran jud?os, pero no importa realmente”, dice ella. “Desde muy temprano, lo que m?s quer?a saber era sobre el juda?smo. Yo era extra?a – la ?nica entre mis amigos cristianos que no cre?a en Jes?s”.

Mientras estaba en la universidad, Rajel se hizo amiga de un par de estudiantes jud?os. “Un d?a, yo estaba caminando a casa, y suspir? diciendo: ?D?ios, ?quiero encontrarte!? Una semana m?s tarde, uno de mis amigos jud?os me invit? a ir a su comunidad para el shabat. No sab?a nada de ellos o del shabat. Pero fui. Cantamos todos los salmos y llor?, ?D?ios, ?te he encontrado!? A partir de ese d?a, nunca me he perdido un shabat.
Sonia, de 28 a?os, encontr? su camino a la comunidad jud?a de San Salvador a trav?s de la ?nica librer?a judaica de la ciudad. Tampoco ella creci? como jud?a. ?Pero siempre me ha gustado leer y mi familia sol?a hablar de c?mo los jud?os eran el pueblo elegido. As? que fui a la librer?a para obtener m?s informaci?n. La mujer que trabaja all? me puso en contacto con la comunidad jud?a?, dice ella.

Sonia estudi? trabajo social en la universidad durante un a?o, ?pero tuve que dejarlo para ir a trabajar?. Su trabajo consist?a en el control de calidad de una f?brica. Ahora en Israel, dice que le gustar?a volver a sus estudios de trabajo social. ?Creo que hay un gran potencial para ayudar a otros en necesidad aqu?, sobre todo en espa?ol?, dice ella.

Las hermanas Franco son diez a?os mayores que Rajel y Sonia, y Yael Franco tiene un hijo de 13 a?os de edad, Yehosh?a, que lleg? a Israel con ella. ?Todo vino del cielo en el momento justo?, dice Yael. ?El padre de Yehosh?a accedi? a dejarle salir de El Salvador?.

Yehosh?a hizo el Brit Mil? cuando era un beb?, pero lo que es sorprendente es que su t?o no jud?o, el futuro l?der de la comunidad Beit Israel, Eliyahu y sus otros parientes varones tambi?n fueron circuncidados cuando eran j?venes ? algo muy inusual en El Salvador, explica Yael, pero eso es lo que ocurr?a en la familia Franco. ?Nunca comimos carne de cerdo, que tambi?n es muy extra?o para Centroam?rica?, dice Yael. ?Y las mujeres siempre llevaban faldas. Nuestros padres dijeron que era una cosa moral, pero nunca explicaron el por qu?. No creo que lo supieran. Era tradici?n?.

Los Franco eran activos en su iglesia evang?lica – su padre era l?der religioso de la comunidad cuando comenz? a tener dudas sobre el cristianismo. “Empezamos a hacer muchas preguntas y, finalmente, decidimos que la iglesia no era la verdad”, explica Elisheva. A medida que las charlas de su padre desde el p?lpito empezaron a divergir de lo que esperaban sus feligreses, ??l y toda la familia fueron expulsados?, dice Elisheva.

S?lo una vez que hubieron abandonado la iglesia, fue cuando llegaron al juda?smo, a?ade Elisheva. ?Cuando mi hermano fund? Beit Israel, nuestros viejos amigos estuvieron muy enojados. Nos llamaron herejes y cortaron todo contacto. Fue la ?nica vez que experimentamos alg?n antisemitismo “.

De hecho, El Salvador ha sido extraordinariamente amable a los jud?os. Cuando hablamos con Eliyahu Franco en 2013, nos dijo que no es raro ver a un Magu?n David (Estrella de David) o una Menor? utilizado como un elemento de dise?o en un cartel en un autob?s o en frente de una tienda. Por otra parte, Franco dijo que lleva su kip? (cobertura de la cabeza) abiertamente en la calle ?y la gente se me acerca y dice ‘amamos a los jud?os??.

El shabat en Beit Israel es una experiencia incre?ble, explica Rajel. ?Todo el mundo viene a la sinagoga antes de shabat y duerme all?. Todos traemos y compartimos la comida. Ni siquiera hay tiempo para un descanso por la tarde del shabat – ?tenemos tantas actividades y clases! As? hacemos cada Shabat?.

?Por qu? Rajel quiere salir de una comunidad incluyente de este tipo?
?No hay otro lugar como Israel?, responde r?pidamente. ?Hay algo especial aqu? a lo que yo pertenezco. No puedo ni pensar en vivir en un lugar diferente ahora. Siento que hay una ?conexi?n del alma? aqu??.
Elisheva y Yael ambas trabajaban en “Jerusal?n” la escuela de su madre, que comenz? con el tiempo a agregar clases de historia jud?a y tradici?n. Despu?s de nueve a?os en la comunidad Beit Israel, sab?an que era hora de seguir adelante. Viajaron primero a los EE.UU., donde se realizaron las conversiones ortodoxas, y luego a Israel.

Elisheva dice que le gustar?a escribir un libro sobre sus experiencias. “Quisiera llamarlo ‘La vida es un regalo?, dice ella. ?Cada vez que tenemos una prueba en la vida, hay un prop?sito. Cada aliento que tomamos, cada vez que miramos y vemos y hablamos, es un regalo de D?ios. No siempre es evidente?.

Elisheva espera que una vez que haya aprendido lo suficiente, podr? convertirse en una maestra de estudios judaicos para otros inmigrantes de habla hispana.

Elisheva, Yael, Sonia y Rajel todas llegaron a Israel – y a Jerusal?n, en particular – en un momento dif?cil en el curso de la lucha del pa?s contra el terrorismo. Les preguntamos si sienten miedo.

“?Est? bromeando?” dice Elisheva casi rompiendo en risas. “Usted no sabe lo que se siente en El Salvador. Setenta personas mueren cada semana. Es terrible. Me siento mucho m?s segura en Israel”.

Sonia est? de acuerdo. “Me siento segura aqu? porque estoy cerca de D?ios.”

“Es como una gran familia aqu? y nunca est?s solo”, a?ade Elisheva. “Aunque a veces somos muy diferentes, las personas est?n juntas, unidas”.

Yael y Elisheva tienen un mensaje para su comunidad en El Salvador: “No os hemos olvidado. Podemos ser los pioneros, pero vamos a ayudaros a que veng?is tambi?n”.

Yael hace hincapi? en que ella est? “agradecida por la atenci?n que Shavei Israel nos ha dado, por el env?o de [emisarios de Shavei Israel] el Rabino Daniel Tuito y el rabino Yitzhak Aboud y por ayudarnos a hacer realidad el sue?o de volver a Eretz Israel [la tierra de Israel] y recitar en nuestra propia tierra: Shem? Israel Hashem Elokeinu, Hashem Ejad”.

Shavei Israel ha apoyado a Yael, Elisheva, Rachel, Sonia y Aliza desde el principio y continuar? estando all? cuando se asienten en sus nuevas vidas en Israel. Si desea ser parte de la asistencia continua de Shavei Israel a El Salvador y otras comunidades Bnei Anusim en Am?rica Central y del Sur, por favor visite nuestra p?gina de soporte.

?El proceso que hemos atravesado es complicado y no siempre es f?cil?, concluye Rajel. ?Pero D?ios est? siempre con nosotros. ?l escucha nuestras oraciones. Mi alma est? siempre en busca de la verdad, para encontrar a D?ios. Quiero transmitir emun? – fe – en mi vida, y que podemos luchar por lo que es correcto. S? que D?ios me ha ayudado?.

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