La Visi?n – Comentario a la parash? de Re?

Rabino Nissan Ben Avraham

La Bendici?n

downloadLa parash? de Re?? es la parash? de la vista, de la visi?n. As? empieza: ?Mira!

Y ?qu? es lo que debemos mirar?

En primer lugar que hay bendici?n y maldici?n. La bendici?n es cuando progresa el lado positivo y la maldici?n es cuando lo negativo prospera. La bendici?n depende del cumplimiento de la meta que el Creador puso al mundo. La maldici?n viene cuando no queremos cumplir con esta misi?n que nos ha sido impuesta.

Es esta una visi?n que nos permite contemplar el mundo m?s all? de la confusi?n ca?tica en que estaba sumido desde el comienzo de la Creaci?n. En la larga ?poca del caos, la Humanidad no era capaz de ver el sentido del mundo, el porqu? de la vida, el verdadero valor de las cosas grandes o peque?as que componen el cosmos en el que vivimos.

Poco a poco el mundo ha salido del caos y es capaz de encontrarle el sentido a la vida y a lo que ocurre a nuestro alrededor. Ya no hay ?dioses locos que se pelean entre ellos? y cuya ira debemos aplacar con sacrificios sangrientos. Cierto que sigue habiendo mucha ignorancia, sigue habiendo millones de personas que no saben leer o escribir, que no tienen ni idea de lo que estamos hablando, y este es un grave problema, por supuesto, y debemos hacer lo posible para superarlo. Incluso entre las personas que podr?amos suponer que entienden que el mundo tiene un Due?o, y que tiene una meta, incluso estas personas no acaban de entender cu?l es su misi?n en este mundo y qu? es lo que deben hacer para cumplirla.

Para esto est? la parash? de Re??, para ayudarnos a ver lo que el Creador nos presenta.

La visi?n del Templo

Y esta visi?n est? relacionada directamente con el Templo. En el cap?tulo 12, vers?culo 13, dice que no podemos hacer las ofrendas en cualquier lugar ?que veamos?, sino que debemos traerlas al lugar que el Creador elija, lugar que ya sabemos que est? en Jerusal?n, el Templo que construy? el rey Shlom?.

La noci?n ?el lugar que veamos? significa que, por nuestra visi?n intelectual o incluso espiritual, podr?amos llegar a conclusiones err?neas, que en estos temas son peligrosas ya que podr?an alterar el orden divino.

Podr?amos pensar que todos los lugares son dignos de servir como ?lugar de encuentro? entre la Divinidad y la Humanidad. Ya que el Creador es omnisciente, ya que cre? todos los lugares, ?por qu? debe haber diferencia entre uno y otro a la hora de ?encontrarnos? con ?l?

El Templo no es solo un lugar donde se sacrifican las ofrendas sino, como hemos dicho, el lugar de encuentro. Durante la estancia en el desierto, el Tabern?culo se denominaba igualmente ?la Tienda de Reuni?n?, el lugar de la cita entre el hombre y su Creador. Lo mismo ocurre en el Templo. El rey Shlom?, en el discurso de inauguraci?n del Templo (1? Reyes 8:48) dice que las oraciones deben dirigirse a este lugar santo para que sean o?das por el Creador. Por extra?o que pueda parecer, las oraciones fuera de este sagrado lugar no ?llegan? al destinatario. Este es un error muy corriente, ya que muchos piensan que ?siendo que el Creador es omnipresente, no tiene problema en o?r las oraciones en cualquier lugar del mundo.

Un Orden Divino

?Claro que ?puede?! Pero no quiere. Ha establecido un orden que implica que las oraciones deben ir dirigidas a este lugar santo para que se produzca la reacci?n esperada. En otros lugares puede haber una ligera sombra de esta Presencia Divina, pero no es nada comparada con la Presencia Divina, la Shejin?, que aparece en el Templo. Esto significa que en otros lugares ?no se nota? que el Creador est? presente, mientras que en el Templo, cuando est? construido y el Servicio Divino se lleva a cabo correctamente, con las personas adecuadas, con la intenci?n adecuada y el resto de las condiciones que vemos en la Tor?, en el Templo no hay modo de confusi?n, no hay ning?n tipo de duda de que nuestra oraci?n ha sido escuchada, de que nuestra voz ha llegado a los o?dos del destinatario.

Hace unos dos mil quinientos a?os, con la destrucci?n del Primer Templo, perdimos todo esto, ya que el Segundo Templo no era m?s que una maqueta de tama?o natural, que carec?a de las cualidades especiales que hab?a en el primero. Aun as? se ve?an ?milagros? en el Segundo Templo, pero, como decimos, no tienen nada que ver con el esplendor espiritual que hab?a en el original.

El motivo de tal carencia nos lo descubren nuestros Sabios, en el Talmud y en el Z?har, que hacia finales de la ?poca del Primer Templo desapareci? el sentimiento nacional en el Pueblo de Israel. Las Diez Tribus desaparecieron del mapa, con el exilio de Sanjeriv (Senaquerib), y los pocos representantes de ellas que se refugiaron en el seno del reino de Yehud?, el reino de los ?jud?os?, descendientes de Jud?, no bastaban para otorgar el sentimiento de ?pertenecer a una naci?n?, a la naci?n de Israel. Aparece el ?jud?o?, que en el libro del Cuzar? se denomina ?reliquia de los Hijos de Israel?, una leve sombra de lo que ?ramos antes de la Di?spora babil?nica. El problema no se solucion? con la construcci?n del Segundo Templo, ya que ni siquiera una mayor?a de los ?jud?os? que estaban en Babilonia estuvieron dispuestos a regresar a la Patria ancestral y reconstruir el Templo.

Unidad Nacional

La falta de unidad en el Pueblo de Israel es, por lo tanto, uno de los males, una de las enfermedades m?s graves, tal vez la m?s grave de todas. Y cuando no somos conscientes de la gravedad de la enfermedad, no somos capaces de buscar y encontrar la soluci?n.

Esta parash? se lee siempre despu?s de Tish?? be?av, el 9 de av, en que conmemoramos la destrucci?n de ambos Templos. Nuestros Sabios no se cansan de repetir que el motivo de estas destrucciones fue el del ?odio gratuito?, el odio sin motivo alguno que se profesaban y que hab?a nacido de esta falta de sentimiento de ?pertenecer a una misma familia?, a un mismo pueblo.
Y la soluci?n, claro, es el ?amor gratuito?, el amor sin motivo alguno, incluso cuando el otro ?no se lo merece?. Debemos hacer renacer el sentimiento nacional, que todos pertenecemos a una misma naci?n, a pesar de las diferencias que puedan haber entre nosotros. Somos diferentes, cada uno tiene su personalidad particular, y a pesar de ello formamos parte de una entidad nacional especial, con cualidades especiales y con metas especiales.

So?ar

Debemos empezar a so?ar, de dormidos y de despiertos, en la reconstrucci?n del Templo, y este sue?o nos ayudar? a buscar y encontrar el camino para llevar a cabo esta misi?n, para el bien de nuestra naci?n y de toda la Humanidad. Es m?s urgente de lo que nos imaginamos, y estamos ya suficientemente preparados para llevar a cabo la misi?n.

En ocasiones, los sue?os son m?s reales que lo que denominamos ?la realidad?. Sobre todo cuando estos sue?os son la expresi?n de lo que ?ya sabemos?, de lo que el alma sabe y no se ve capaz de explicar de otro modo. Cuando no hay sue?os, dice el Talmud, es muy mal se?al. En muchas ocasiones, los sue?os son el ?nico medio para que el alma pueda expresarse, y precisamente por ello, como vemos en esta misma parash?, hay que ir con mucho cuidado con ellos. Si son la expresi?n de lo que nos ense?a la Tor?, son important?simos, y para ello debemos ?sumergirnos? en el tema antes de ir a dormir, estudiando el argumento y los pormenores que nos interesan, para que en el sue?o podamos vivir facetas desconocidas que nos aporta la imaginaci?n, la fantas?a y el alma sobrenatural. So?ar en el Templo es uno de los sue?os m?s apreciados y significa que estamos ?bien sintonizados?.

One thought on “La Visi?n – Comentario a la parash? de Re?

  • August 13, 2015 at 10:27 pm
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    Muchas gracias Rab Nissan, por encaminarnos siempre a esa necesaria unidad de todo Am Israel, que como Ud. bien implica no significa uniformidad sino cercan?a, comprensi?n y amor.

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