La Gran Naci?n – Comentario a la parash? de Vaetjan

Rabino Nissan Ben Avraham?

flag-IsraelTres vers?culos

Tres vers?culos consecutivos en la parash? de Vaetjan?n hablan de la Gran Naci?n.

En el cap?tulo cuarto del libro de Dvarim , vers?culos 6, 7 y 8, encontramos una expresi?n ?nica, refri?ndose al Pueblo de Israel: ?la Gran Naci?n?. Y as? dicen:

6 Guardadlos y ponedlos por obra, porque esta ser? vuestra sabidur?a y vuestra inteligencia ante los ojos de los pueblos que al escuchar todos estos estatutos, dir?n: efectivamente un pueblo sabio e inteligente es esta Gran Naci?n. 7 Porque, ?qu? Gran Naci?n hay que tenga un D?ios tan cerca de ella como est? el SE?OR nuestro D?ios siempre que le invocamos? 8 ?O qu? Gran Naci?n hay que tenga estatutos y decretos justos como toda esta ley que hoy pongo delante de vosotros?

Estos vers?culos determinan que la grandeza de nuestro pueblo reside en el cumplimiento de los mandamientos de la Tor? y en la oraci?n. El vers?culo 7 habla de la oraci?n, que es atendida por el Creador cada vez que nosotros nos dirigimos a ?l. Y el vers?culo 8 recalca el valor de los Mandamientos de la Tor? que son los que rigen nuestra vida y forman nuestra identidad nacional.

Un di?logo

En realidad, se trata de un di?logo: los Mandamientos, que son la Palabra Divina dirigida a nosotros, y la oraci?n, que son nuestras palabras dirigidas al Creador.

Por supuesto que no siempre que dos personas se dirigen palabras o frases uno al otro significa que haya di?logo. Puede darse el caso, y esto ocurre demasiadas veces, que cada uno ?vaya a su bola?, que cada uno hable de un tema diferente, suponiendo que el otro le escucha, cuando en realidad no hay atenci?n mutua. Cada uno siente la necesidad de expresar su punto de vista sin prestar o?dos a lo que el otro pueda opinar.

Para que sea ?di?logo? tiene que haber atenci?n mutua, tienen que hablar del mismo tema, al mismo nivel.

As? pues, si consideramos que hay un ?di?logo? entre Israel y el Creador, debemos comprender que la oraci?n debe estar relacionada con los Mandamientos, con la Palabra Divina. Y de aqu? podemos tomar una indicaci?n sobre el verdadero sentido de nuestras oraciones.

La Oraci?n

Podr?a suponerse que la oraci?n est? destinada a buscar soluci?n a una serie de problemas personales, familiares o nacionales, desconectados de la vida espiritual que nos une al Creador. Mi salud, Mi trabajo, Mi prosperidad, etc.

Este es el principal motivo por el que nuestros Sabios establecieron una versi?n can?nica de las oraciones, para evitar que las oraciones se convirtieran en algo desenfocado y desentonado.

Se puede decir que la primera condici?n para la oraci?n es sintonizar con nuestra misi?n en nuestra vida seg?n los par?metros dictados por el Creador. El mejor modo de llevar a cabo esta misi?n es por medio del cumplimiento de los Mandamientos, ya que est?n orientados a facilitar el cumplimiento de ella.

Muchos se preguntan ??cu?l es mi misi?n en Este Mundo??, ??para qu? estoy yo aqu???. Y muchas veces resulta casi imposible saberlo de antemano, y ?nicamente cuando el anciano mira atr?s puede reconocer, agudizando su mirada, el motivo por el que el Creador le ha tra?do a esta vida.

Contar las Alabanzas

En el Pueblo de Israel tenemos unas indicaciones que nos facilitan la respuesta a estas preguntas. El profeta Y?shay? (43:21) nos trasmite que ?Este Pueblo me he creado para que relate mis alabanzas?.

Y nuestra parash?, en el cap?tulo 6 vers?culo 4, nos exhorta diciendo ?Escucha Israel: el Se?or es nuestro D?ios, el Se?or es Uno?, siendo el significado de esta frase que debemos ?unificarlo?, o sea, reconocer c?mo todo est? relacionado con ?l, y que ?l es lo ?nico que existe en realidad. Y las ?alabanzas? que debemos buscar para poder relatar al resto de la Humanidad son, en realidad, estas conexiones escondidas, los lazos invisibles que unen cada insecto, cada galaxia, cada milagro y cada ejercicio matem?tico con la Voluntad Divina. Cuando descubrimos estos lazos y los hacemos visibles y palpables, estamos contando una nueva alabanza del Creador.

La oraci?n debe estar orientada a pedir ayuda para que seamos capaces de encontrar estos lazos. Comenzando con el nivel m?s personal, por supuesto: ??c?mo podr? cumplir con mi trabajo estando enfermo y debilitado??. Y luego subiendo al nivel familiar: ??de qu? modo podr? aportar mi familia su granito de arena para mejorar el mundo en qu? vivimos??.

Finalmente, a nivel nacional, tenemos unas condiciones a cumplir para que la Presencia Divina sea captada por el Hombre, en el Sagrado Templo de Y?rushalayim.

Naci?n Sintonizada

La Gran Naci?n es la que est? sintonizada con el Creador y con su Voluntad en el mundo. Los Mandamientos nos convierten en m?s sabios e inteligentes, ya que exigen un continuo ejercicio intelectual al enfocar todo lo que nos rodea y todo lo que vivimos y hacemos, con la meta declarada. Los Mandamientos son justos y por ello nos hacen justos, entendiendo por justicia el comportamiento correcto en todo momento y en todo lugar. Esta es la condici?n deseada y buscada por nuestro padre Avraham, como dice el Creador en el libro de Breshit (18:19) ?porque lo conozco, siendo que ordenar? a sus hijos y a su casa tras ?l, guardando el camino del Se?or, haciendo justicia y juicio??

De este modo permitimos el retorno de la Presencia Divina al mundo en que vivimos, despu?s de haberse alejado a causa del mal comportamiento de la Humanidad a lo largo de la historia. Un primer destello de esta Presencia, la Shjin?, la experimentamos en el Tabern?culo y en el Primer Templo de Y?rushalayim, sirviendo de referencia para un futuro, lejano a?n, en el que esta Shjin? no est? limitada a las paredes del Templo, sino que se expanda sobre toda la faz de la Tierra.

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