El arte y el poder de la palabra – Parashat Jukát

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Rabino Eliahu Birnbaum

הורדEn esta sección de la Torá el pueblo de Israel continúa pasando, en el desierto, diversas crisis, en las que se advierte que aún no ha superado mentalmente su condición de esclavo para asumirse como pueblo libre. En determinado momento el agua escasea, las personas y los rebaños tienen sed, y sufren por ello. En ese momento aparece, como tantas otras veces, el fantasma de lo perdido: “..Y por qué nos elevaste de Egipto, para traernos a este lugar, que no es un lugar fértil de higo, vid y granada, y no hay agua para beber”. Al enfrentarse a una dificultad, el pueblo olvida otra vez que Egipto no era sólo la comida segura; olvida que el precio por ésta era la esclavitud.

Moshé recurre otra vez más a Dios. Dios le indica utilizar la palabra como herramienta, para hacer manar agua de una roca. Moshé se desvía de las indicaciones recibidas. No nos queda claro por qué lo hace, pero, en lugar de hablar a la roca, la golpea: dos veces. Dios considera la acción de Moshé como una profanación: “…no tuvieron fe en mí para santificarme ante los ojos de los hijos de Israel…”; y condena a Moshé a un castigo terrible. El, que sacó al pueblo de la esclavitud, que soñó y los hizo soñar con la tierra de Israel, ya no podrá entrar en ella; deberá morir sin verla por no haber permitido que el flujo repentino de agua fuera un acto de santificación de Dios y un acto de fe.

Este episodio es uno de los más inquietantes explicados e interpretados de toda la Torá. Ý¿En qué radica la inmensa gravedad del pecado, por el que Moshé recibe tan grave castigo?

El hombre fue creado con la facultad de articular un lenguaje hablado, de comunicarse a través de la palabra. No sólo tiene la posibilidad de pensar; también puede transmitir lo que piensa y comunicarse con lo que piensan los demás.

El uso de la palabra es un arte que permite la comunicación del pensamiento, y que es capaz también de su ejecución.

La sociedad, incluso la que gobierna Moshé, necesita de jueces y policías, de leyes y normas de conducta. Pero el gobierno, el liderazgo en sí – que es previo y condición de lo demás- debe estar fundamentado en la palabra, en la posibilidad de comunicación. Moshé, al golpear la roca en vez de hablarle, hace fracasar el camino de gobierno que Dios quería establecer con el pueblo de Israel fundamentado en la palabra.

En su explicación a este relato, el Rabino Soloveitchik establece que hay dos tipos de liderazgo. El de la espada, que gobierna por medio de la fuerza, del miedo y de las masas que temen a su líder. Y el de la palabra, que gobierna por medio de la enseñanza, de la reflexión y de la sabiduría: es el camino de la educación.

Moshé estaba sólo para liderar al pueblo; debía gobernar por la palabra. En este caso, dio la imagen de haber perdido el control, de haber intentado ejercer el gobierno de la espada. Incluso golpea dos veces, reincide en su error. La falta más grave de quien intenta gobernar por la palabra es perder la fe en sus propias palabras.

Cuando se pierde la fe en la palabra, cuando se apela a la espada, se pierde la posibilidad de educar, se pierde la transmisión de mensajes; se pierde la riqueza del acto mismo de la comunicación. Probablemente, gran parte de los problemas que viven el judaísmo y el pueblo judío en la actualidad (Ý¿la humanidad quizá?) estén arraigados en el alejamiento de la palabra, en la pérdida del arte de la comunicación, en la necesidad insatisfecha de dialogar y educar.

2 thoughts on “El arte y el poder de la palabra – Parashat Jukát”

  1. ¿Entonces Israel equivoca el camino cuando ataca a sus enemigos?

    Deberíamos tan solamente defendernos?

    Entiendo la Parasha menos en el tema o la relación con la espada.

    agradezco si puede contestar. Shalom.

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