La lasaña mediterránea de Grazia

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Alessandra Rovati, The Jewish Week

lasana

A lo largo de la historia, diferentes comunidades judías se perdieron a través de conversiones forzadas o asimilación gradual. Sin embargo, en muchos casos, sus descendientes transmitieron (prácticamente en secreto) reglamentos especiales, rituales, nombres o, más delicioso, recetas que los distinguían de la población local.

En los últimos años, muchas de estas tribus legendarias y de judíos perdidos han buscado un retorno completo al mundo judío. Desde India a España, desde Portugal a Brasil, desde China a África, desde el Sur de Italia a Polonia: muchísimas personas están comenzando a llevar una vida judía observante – hayan realizado un “retorno” formal o no.

Por supuesto, en el proceso, deben volver a pensar qué es lo que comen. El resultado es la adopción de comidas tradicionales o la creación de nuevas recetas.

“Antes de adoptar otras prácticas religiosas judías, tales como respetar Shabat o leyes familiares, las personas generalmente dejan de comer cerdo, y de mezclar carne con leche. Al comer diferente, afirman su identidad judía”, dijo el Rabino Punturello, un rabino ortodoxo moderno que asiste a los Bnei Anusim, o hijos de conversos forzados, del Sur de Italia a organizar sus comunidades con el apoyo de Shavei Israel y la Unión de Comunidades Judías Italiana (UCEI).

En algunas situaciones, se han transmitido antiguas recetas judías (como en Portugal o España, donde judíos escondidos se casaron entre ellos y vivieron durante siglos en pueblos separados, preservando muchas tradiciones).

Otras comunidades, no tienen orígenes judíos precisamente, pero deciden adoptar creencias y prácticas judías como resultado de una búsqueda espiritual. Sus comidas de Shabat y festividades, son una adaptación creativa de recetas locales de Kashrut.

La importancia de vegetales y lácteos en la gastronomía de estas comunidades es constante, donde quiera que estén, no importa cuán antiguas o nuevas sean.

Sjimon Den Hollander, un estudiante rabínico de YU, que pasó un tiempo con la comunidad Abayudaya en Uganda, dice que para poder cumplir con Kashrut, simplemente fueron vegetarianos durante varios años (excepto por un poco de Tilapia y huevos, que consumían en Shabat), hasta que finalmente dos hombres locales pudieron estudiar las leyes de Shejitá en Israel, y el pollo comenzó a aparecer en la mesa festiva. No que hay mucho de él – los Abayudaya son agricultores de subsistencia que la mayor parte del tiempo se arreglan con mandioca, bananas verdes, batatas y pan de mijo.

“Muchas de estas comunidades subsisten con una dieta láctea, porque son muy pequeñas para tener un Shojet o para organizar envíos de carne de comunidades más grandes”, explica el Rabino Punturello.

Grazia Tintiriello, que junto con su esposo el Prof. Francesco Lotoro fueron los primeros en convertirse al judaísmo de la comunidad de Trani en el sur de Italia, está de acuerdo.

Tintirello y Lotoro inspiraron a otros a convertirse; en conjunto, la comunidad volvió a consagrar la sinagoga de Trani al judaísmo, luego de servir siglos como una iglesia católica.

El calendario judío de Trani incluye sus recetas festivas, y su tentador menú de Rosh Hashaná es estrictamente lácteo, incluyendo una lasaña de verduras y una frittata de achicoria silvestre.

Estas antiguas/nuevas comunidades nos recuerdan cuán diversa puede ser la cocina judía, ¡y su tan esperado retorno nos ofrece una razón adicional para celebrar las próximas festividades judías con excelente comida!

La Lasaña Mediterránea de Grazia

Ingredientes:
225 gr de lasaña de huevos
1kg de tomates
350 gr de mozzarella fresca cortada en rodajas
550 gr de berenjena cortada en rodajas
1 diente de ajo
20 hojas de albahaca
1 cdta de orégano
3 cdtas de aceitunas sin carozo
Sal y pimienta a gusto
5 cdtas de aceite de oliva extra virgen

Modo de Preparación:
Corte la berenjena en rodajas de medio a un centímetro de altura máxima, póngalos en un colador en su fregadero, espárzale sal y cúbralo con algo de peso (yo uso un recipiente para frutas). Permítales descansar durante 30-45 minutos.
En una sartén, caliente el aceite y dore el ajo, tire el ajo, agregue los tomates pelados, sin semillas y picados. Condimente con sal y pimienta y agregue el orégano y las aceitunas en rodajas. Cocine por 15 minutos, apague el fuego y agregue las hojas de albaca picadas en trozos grandes. Enjuague bien la berenjena, séquela y cocínela en una olla de hierro fundido, o en el horno, hasta que estén suaves. Hierva la lasaña en agua salada de acuerdo a las instrucciones (cerca de 1 min para pasta fresca y 10 min para pasta disecada, o lea las instrucciones del paquete). Séquela y ordénela en una toalla.
Espolvoree un poco de la salsa de tomate sobre una placa para horno, seguido por la lasaña, la berenjena, 2 cdas más de salsa y mozzarella. Repita (termine con mozzarella). Cubra con aluminio y cocine a horno medio durante 20 minutos. Quite el aluminio y cocine por 5 a 10 minutos más.

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Alessandra Rovati es una escritora y conferencista sobre comida italiana, asentada en Nueva York. Además de sus artículos publicado y sus recetas en el New York Times, el Huffington Post, Joy of Kosher y otras publicaciones internacionales, Alessandra escribe sobre la cocina judeo-italiana en su sitio web DinnerinVenice.com. Alessandra ha sido invitada de honor en varias series de televisión y programas de radio, ha brindado charlas en universidades e institutos culturales. Puede seguirla en su Twitter, Facebook y Pinterest para más recetas clásicas de la cocina judeo-italiana.

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