El libre albedrío

Rabino Yitzjak Aboud

tardeEl ser humano fue dotado de un libre albedrío que es enteramente libre. No hay nada que lo detenga de llegar a ser el más bajo de los viles asesinos ni nada que le impida alcanzar el mayor nivel de espiritualidad y grandeza humana. De no ser así, nadie podría ser condenado por sus acciones malas ni ensalzado por las buenas. No seríamos más que robots si cada acción buena fuese recompensada inmediatamente y cada acción mala fuese castigada instantáneamente.

Incluso hay opiniones rabínicas que afirman que el ser humano puede afectar negativamente a otro ser humano con su libre albedrío, si lo utilizó para el mal. D-s interviene en algunos aspectos para que el hombre no se coma vivo a su semejante. Sin embargo, dejó a la humanidad con una amplia gama de libertad en su andar por la espiritualidad. Esto es como un padre que
decide no intervenir en los pleitos infantiles. Entiende que lo mejor para ellos es que se arreglen solos. Claro, siempre hay excepciones y al padre le conviene usar su materia gris para decidir si debe intervenir en algún caso específico. Si no, estaría criando gente sin criterio. Eso es como aquel padre que le enseña a su hijo usar una bicicleta: Lo mantiene equilibrado un rato, pero debe soltar finalmente. No es lógico que siga sujetando el asiento del niño mientras el joven pedalea por toda la ciudad.Cuando soltará, el niño se caerá, se raspará, pero finalmente aprenderá montar una bicicleta.

Habrá quien argumente, ¿cómo D-s no ha eliminado el libre albedrío después de que la primera pareja pecó por culpa de éste? ¿No se percató que la humanidad caería más y más bajo por tener la libre elección? En realidad, si analizamos un poco, veremos que la humanidad ha mejorado. Ha usado el libre albedrío positivamente. El hombre actual que vive en una sociedad democrática tiene ciertos derechos que le eran impensables a un hombre cinco siglos atrás. Puede tener acceso al bien del estado, a un sistema de salud y educación bastante decente. Puede pararse ante la ley y exigir no ser atropellado por el mismo gobierno. Un ciudadano común no imaginaba ni soñaba con estos derechos hace unos cuantos siglos. D-s quiere que
lleguemos al bien por nuestro propio libre albedrío, por eso nos lo dio.

Basado en las palabras de R. Menahem Becher.

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