Comía de su pan – Comentario a la parashá de Vaikrá

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חיותPor Rabino Nissan Ben Avraham

¿Temas desfasados?

La mayor parte del Libro de Wayicrá (Levítico) está dedicado a los sacrificios ofrecidos en el Tabernáculo. El libro viene después de la larguísima descripción de la construcción del Tabernáculo, en la segunda parte del libro de Shmot (Éxodo). La pregunta que se hace mucha gente al leer estos capítulos es ¿para qué necesitamos estudiar todos estos temas hoy en día, cuando hace unos dos mil años que no hay Templo ni sacrificios? ¿No sería mejor dejarlos aparte y dedicarnos a estudiar temas más actuales?

Hay otras preguntas más ‘picantes’: ¿necesitaremos de nuevo todos estos conocimientos al construir un Tercer Templo, o será un Templo sin sacrificios animales? ¿Nos permitirán las asociaciones de defensa de los animales reinstaurar un servicio en el Templo en el que se degüellen a diario varias reses? ¿Qué ocurre con los vegetarianos: tendrán que comer el sacrificio de Pésaj una vez al año?

¿Nuevas interpretaciones?

No estoy seguro que haya respuestas para todas las preguntas, pero nada ni nadie nos impide formularlas, a pesar que haya muchísimos versículos en la Torá que hablen de ello. Me sorprendió leer la explicación de quien fue el Gran Rabino de Israel hace un siglo, el rav Avraham Yitsjac Kook, en una obra que ha aparecido por primera vez hace muy poco, en la que escribe que, siendo la Halajá un ente vivo y dinámico, nada impide que llegue algún Tribunal de los Grandes Sabios de Israel y desarrollen una nueva interpretación halájica de la Torá en la que se den unas respuestas diferentes a las que estamos acostumbrados a las preguntas formuladas anteriormente.

Por supuesto que para llegar a formar parte de este Tribunal no basta con haber hecho un cursillo de Torá o de halajá en algún instituto religioso. Son necesarios años y años de estudio, día y noche, con un dominio absoluto de todos los temas, como hizo el mismo rav Kook, aparte de la nominación otorgada por la más alta autoridad rabínica, como explica Maimónides en su obra de Mishné Torá. Lo digo porque hay muchos autoproclamados ‘eminencias’ del Judaísmo que en los últimos doscientos cincuenta años han decidido hacer cambios por su cuenta en la halajá, con la esperanza de convencer a la gente que ‘así es mejor’ o ‘más cómodo’. Yo estoy hablando de un proceso serio, como el que se llevaba a cabo en las academias jurídicas de Jerusalén hasta hace dos mil años, como explica el midrash y otros textos clásicos de nuestra literatura.

De todos modos, el hecho que actualmente nos parezca imposible o incongruente reestablecer un culto en el Templo que incluya actos ‘sanguinarios’ como la ofrenda de sacrificios de animales, no significa que dentro de unos años, muchos o pocos, esto cambie y se vea con completa naturalidad la ofrenda de animales.

Procesos divinos

Por supuesto, sin comprender la importancia de estos sacrificios, va a ser difícil hacer cambiar de opinión a la gente. No se trata de actos de magia o de superstición, sino de unos procesos espirituales que son imprescindibles para el desarrollo del Pueblo y que la Torá establece que deben hacerse por medio de estos sacrificios. Son procesos divinos.

Comencemos reconociendo que los animales son seres parecidos a los humanos, con sentimientos, aunque diferentes a los nuestros. Tienen razón todos aquellos que luchan por salvarles de comportamientos crueles por parte de gente irresponsable. Más aun, debemos desarrollar una relación muy estrecha con los animales para que el proceso espiritual al que nos referimos tenga sentido y efecto.

El hombre desarrolla toda una serie de relaciones con lo que le rodea, con diferentes niveles de afecto. En primer lugar está su familia: su pareja, sus hijos, sus hermanos. Luego están sus pertenencias, su casa, su hacienda, a las que se siente unido según el trabajo que le ha costado conseguirlas o desarrollarlas. Entre estas pertenencias, el lugar más elevado debe corresponder precisamente a los animales, ya que tienen mucho en común con el hombre, como hemos insinuado antes.

Comía de su pan

El profeta tiene una descripción entrañable en el capítulo 12 del segundo libro de Shmuel, cuando llega el profeta Natán a reprender a David después de haber tomado a Bat-Shéva, la mujer de Uriá: ‘un pobre que no tenía más que una oveja pequeña, que había crecido con él y con sus hijos, que comía de su pan y bebía de su vaso y dormía en su cama y era como su hija’. Dejemos ahora el contexto, muy interesante por supuesto, del texto, y concentrémonos en la descripción de la ovejita. Esta es la relación que esperamos entre el hombre y los animales.

En este momento ocurre algo inesperado. Pongamos dos ejemplos opuestos. Una persona que ha cometido un error garrafal y cuando se descubre lo que ha hecho siente una vergüenza enorme y, como dicen en castellano, grita: ‘¡tierra, trágame!’. Se muere de vergüenza.

O, un caso opuesto, en que siente una enorme alegría por algo muy bueno que le ha ocurrido. Le embarga un sentimiento de agradecimiento tan grande que siente ‘morirse de alegría’ o ‘de agradecimiento’.

El Creador oye la expresión del hombre, del que se muere de vergüenza o del que se muere de alegría, y le dice: ‘me gusta, me impresiona tu sentimiento. Pero no quiero que mueras’. No quiero que este sentimiento se pierda, no quiero que te conviertas en una máquina, en un robot insensible: tus sentimientos son importantísimos y debes desarrollarlos. La tristeza por haber cometido un error, la alegría al conseguir algo nuevo, son sentimientos que deben sacudirnos y hacernos temblar y llorar.

No mueras tan pronto

Pero el Creador no quiere que muramos, ya que nos ha puesto en este mundo para llevar a cabo unas funciones. Por lo tanto, debemos encauzar estos sentimientos de modo que se expresen adecuadamente, pero sin ‘matarnos’ de verdad. Para esto están nuestras propiedades. Al pagar una multa por un error cometido, nos desprendemos de una parte de nosotros mismos, se muere una parte de nosotros. Más aun, cuando esta multa es un animal querido, un ser vivo que muere en lugar nuestro. Esto debe causarnos una terrible sacudida, sin la cual el proceso no habrá servido de nada.

Este es el significado básico de los sacrificios, como podemos ver en el ‘Sacrificio de Yitsjac’ en que Avraham ofrece un carnero ‘en lugar de su hijo’.

La Torá, en el capítulo 21 del libro de Shmot (Éxodo) y en el 35 del de Bmidbar (Números), explicado todo ello en el Tratado de Ctubot, página 37, nos enseña que hay diferentes niveles de ‘pena de muerte’: una que puede ser expiada por medio de una multa pecuniaria, otra que puede cambiarse por un exilio a una Ciudad Refugio, y otra, la más grave, que no tiene otra expiación que la muerte del reo. Aquí podemos añadir la expiación que se lleva a cabo por medio de los sacrificios animales, casi siempre por errores cometidos sin alevosía, en temas que, de cometerse con toda la mala intención, serían gravísimos según los criterios que la Torá nos enseña.

La personalidad de los animales

Unas explicaciones interesantísimas nos aporta el rabino Shimshón Refael Hirsch en sus comentarios al libro de Wayicrá (y en otros pasajes relacionados), sobre el tema de los sacrificios animales, al referirse a la ‘personalidad’ de cada uno de los animales ofrecidos: si es macho o hembra, si es vacuno, ovino o caprino, o si es una ofrenda de palomos o de harina, relacionándola con el motivo por el que la Torá impone su sacrificio.

Como hemos visto, tal vez no sea necesario volver a los sacrificios en el Tercer Templo, pero de todos modos debemos comprender el proceso del arrepentimiento y de rehabilitación después del error cometido para poder intentar llevar a cabo algo parecido en la situación actual en que no tenemos todo esto y no queremos quedar atrapados en las consecuencias, físicas o anímicas, del error. Debemos, por lo tanto, estudiar cuidadosamente estas parashás que hablan de las ofrendas en el Templo con la esperanza de entender un poco de lo que vienen a enseñarnos.

2 thoughts on “Comía de su pan – Comentario a la parashá de Vaikrá”

  1. Es muy importante el enriquecer el conocimiento espiritual ,tener mas fundamentos de procesos biblicos basados en acciones reales vividas en el contexto de la biblia como recurso para nosotros los gentiles.

  2. Claro Rabino. 1)Mi pregunta es directa es necesaria la restitución mediante el ofrecimiento de una ofrenda.?

    2) Ese animal que se ofrecía era un animal valioso para el dueño. En un futuro templo bajo las circunstancias actuales sería posible sustituir ese animal por un bien pecuniario. Dinero o bienes inmuebles a los que las personas le tenga gran afecto. O siempre es necesaria muerte con derramamiento de Sangre?

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