El juicio sobre el corazón – Comentario a la parashá de Tetzavé

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Rabino Nissan Ben Avraham

F0_0400_0000_rrgdVestiduras sagradas

La segunda mitad del libro de Shmot (Éxodo) se caracteriza por la descripción de la construcción del Tabernáculo, primero dando las instrucciones de su fabricación y luego relatando el modo en que lo hicieron. Entre los múltiples detalles de la construcción está también la preparación de las vestiduras de los Sacerdotes.

Los sacerdotes que servían en el Tabernáculo, y luego en el Templo, debían vestir precisamente cuatro vestiduras: pantalones, túnica, faja y turbante. El Sumo Sacerdote añadía otras cuatro: abrigo, efod, pectoral y frontal, con la particularidad que estos cuatro contenían hilos o placas de oro, por lo que son denominadas en el Talmud como ‘Vestiduras de Oro’.

El Sumo Sacerdote debía vestir esta ropa a diario, durante todas las horas del día mientras le fuera posible, ya que el mero hecho de vestirlas repercutía en el servicio del Tabernáculo. Por ejemplo, si por descuido se ofrecía un sacrificio que hubiera tocado una impureza quedaba automáticamente invalidado y debía traerse otro en su lugar, pero si en aquel momento el Sumo Sacerdote estaba revestido de sus vestiduras sagradas el sacrificio era aceptado, ya que el versículo que habla del ‘frontal’ dice que “estará sobre la frente de Aharón, y Aharón quitará la iniquidad de las cosas sagradas que los hijos de Israel consagren en todas sus ofrendas santas; y estará siempre sobre su frente, para que sean aceptas delante del SEÑOR” (Shmot 28:38).

Igualmente, el resto de las vestiduras tenía su intención y su valor, mucho más allá de lo que puede parecer a simple vista.

El Lugar

Todo ello está dirigido a mejorar y facilitar la misión del Tabernáculo y de los sacrificios ofrecidos en él. El Tabernáculo es el medio elegido por el Creador para hacer patente su Presencia en éste Mundo. Desgraciadamente, después del error cometido por Adam y Javá (Adán y Eva), la Presencia Divina no era palpable como antes del error. Y cuanto más deterioraba el hombre su comportamiento, más difícil era captar la Presencia Divina en el mundo.

Hasta que los Patriarcas la hicieron palpable de nuevo, al corregir paulatinamente los errores anteriores, pero aún era esporádica e impredecible. Con la salida de Egipto llegamos a una nueva experiencia, ya que esta Presencia se establece en un lugar determinado: el Tabernáculo, que se movía junto con los Hijos de Israel por el desierto. Más tarde, después de diversas vicisitudes, se establece en el Monte Moriá, denominado “el Lugar” en la Torá (Deuteronomio 12:5), en Jerusalén, para no moverse ya más de allí.

Muchos se extrañan y no llegan a entender el motivo por el que el Creador ‘debe vivir’ en un lugar determinado, siendo que Su gloria llena el Universo. Esta pregunta la hizo ya el rey Shlomó (Salomón) en su discurso de inauguración del Templo (1º Reyes 8:27): “He aquí, los cielos y los cielos de los cielos no te pueden contener, cuánto menos esta casa que yo he edificado”. Por lo tanto debemos entender que esta ‘vivienda’ no es más que la posibilidad de captar con nuestros sentidos y con nuestra alma que el Creador rige el mundo, que podemos sentirlo no solo por una ‘fe ciega’ inconsciente, sino de un modo perfectamente racional: ‘racional sobrenatural’.

Acercar la Presencia Divina

La mera Presencia Divina no basta. Debemos acceder a ella.

El mejor modo es al convertirnos en profetas, en personas que educan su personalidad limpiándola de impurezas viciosas, de errores y maldades, hasta convertirse en receptores de la Divinidad.

Pero no todos son capaces de llegar a este nivel a diario, ni siquiera unas pocas veces en su vida. Por ello nos fue ordenado por el Creador construir un Tabernáculo, y luego el Templo, donde podíamos acercarnos a Él.
Los sacrificios, en hebreo son llamados ‘Korbán’ (קרבן), vocablo que procede del verbo ‘Karav’ (קרב) que significa ‘acercarse’. Por lo tanto el sacrificio es el medio para ‘acercarse al Creador. Y el lugar adecuado para ello es el Tabernáculo. Y los encargados de llevar a cabo este acercamiento son los sacerdotes.

Por lo tanto, todos los instrumentos, las vestiduras, las acciones que se llevan a cabo en este santo lugar están destinadas precisamente a esto: a acercar el Pueblo al Creador. Cuando alguien comete un error y con ello se aleja de la Voluntad Divina, por medio de los sacrificios puede recuperar la cercanía perdida.

Pero de ningún modo se trata de brujería, de acciones esotéricas que como por arte de magia borran los pecados sin que se implique un cambio de actitud de quien ofrece los sacrificios. Cuando el Pueblo perdió el verdadero significado de los sacrificios, ya se encargaron los profetas de recordárselo, diciendo que los oficios del Templo no sirven de nada si no van acompañados de un cambio de actitud y de comportamiento de la persona.

La intención

Por esto los sacerdotes debían estar muy atentos a la intención puesta en el servicio del Templo. El profeta Malají (Malaquías) explica que el sacerdote debía ayudar a las personas que llegaban al Templo para enseñarles el comportamiento adecuado, cómo rectificar su vida, cómo desterrar sus vicios y sus errores.

Cierto, los hechos en sí también tenían un poder, una influencia intrínseca sobrenatural que, para aquellos que no tenían la capacidad o la preparación intelectual para entenderlo, para aquellos que estaban demasiado hundidos en sus vicios, se les daba un primer empujón, unos primeros auxilios en su inconsciencia, para salir del mal trance. Y esta era la principal función de los utensilios sagrados, que contenían una intención, grabada en el momento de su fabricación y desarrollada en el servicio del Templo, como la que puedan tener los instrumentos quirúrgicos para extirpar los males físicos.

El juicio sobre el corazón

La Torá repite que las vestiduras del sacerdote servían para “llevar los nombres de los hijos de Israel en el pectoral del juicio sobre su corazón cuando entre en el lugar santo, continuamente por memorial delante del SEÑOR” y para “llevar continuamente el juicio de los hijos de Israel sobre su corazón delante del SEÑOR” (Shmot 28:29-30). La intención es indispensable en los sacerdotes, incluso cuando quienes asisten con sus sacrificios no llegan al nivel adecuado, y con ello se consigue un primer paso que llevará a otro más consciente y a otro más intencionado, mejorando así el ‘juicio’ del Pueblo.

Hace ya siglos que no tenemos ni Templo ni sacrificios, ni vestiduras sacerdotales. Pero ha crecido mucho la comprensión del por qué y el cómo llevar a cabo estos ‘cambios de personalidad’ de un modo más personal, más esforzado.

El estudio profundizado de los mandamientos de la Torá, de sus enseñanzas morales, del alto nivel espiritual y ético que nos exige, esforzándonos en poner en práctica todas las enseñanzas, es el camino que tenemos para librarnos del lastre que traba nuestros movimientos. Los adelantos de la tecnología moderna están eliminando las últimas excusas que podíamos tener. Cualquiera puede acceder a cursos de Torá de boca de rabinos cualificados, cuidando, por supuesto, de no caer en las redes de los ‘falsos profetas’ modernos, quienes quieren hacernos creer que poseen la verdad, toda la verdad y nada más que la verdad. Asesorándonos adecuadamente, podemos y debemos hacer grandes adelantos en nuestros estudios, que ya no son exclusivos para los eruditos, para los rabinos o alumnos de yeshivá, sino que están al alcance de cualquiera de nosotros.

Así accedemos a un nuevo tipo de acercamiento a la Presencia Divina, que está cada día más y más presente y palpable en nuestras vidas.

3 thoughts on “El juicio sobre el corazón – Comentario a la parashá de Tetzavé”

  1. Muy interesante el articulo soy un latino interrsado en la cultura Hebrea y me da tristeza y lamento los hechos que padan a diario en una tierra que les fue dada hace ya muchos siglos y que no puedan construir de nuevo el Santo Templo.

  2. EL TEMPLO SAGRADO.TODA ESTA OBRA MARAVILLOSA.SU VISION Y MISION.LOS SACERDOTES.LOS UTENSILIOS.LOS SACRIFICIOS.LAS VESTIDURAS. LA CONSTRUCION DEL MISMO.LOS HIJOS DE ISREAL.LA PRERSENCIA DEL CREADOR DEL UNIVERSO ESCOGIENDO UN LUGAR FIJO PARA MORAR.Y PRECISAMENTE EL MONTE MORIÁ (JERUSALEM).MI ALMA CLAMA POR UN CONTACTO FISICO DEL LUGAR.
    GRACIAS A ESTA ENSEÑANZA TENGO CONSUELO QUE EL “LUGAR”. AHORA SON RECUERDOS E HISTORIA.
    Y EN LA ACTUALIDAD CIENCIA Y TECNOLOGIA(INTERNET) ME PERMITE ACERCARME AL CREADOR DEL UNIVERSO. ESTO ES FANTÁSTICO.

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