El Mesías

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Por Rabino Nissan ben Abraham

pray_bigLos judíos aún esperan la llegada del Mesías.

Los cristianos afirman que el Mesías ya llegó hace unos dos mil años, mientras que los judíos dicen que aún lo están esperando.

En la Edad Media se podían oír  debates sobre este tema entre judíos y cristianos. Muchos de estos debates tenían lugar en condiciones pésimas para los judíos, en tribunales inquisitoriales o en sus prisiones, en disputas públicas entre rabinos y obispos en presencia de reyes o de gobernadores. En estas disputas, los judíos tenían todas las de perder: si no conseguían convencer a los cristianos, se veían obligados a convertirse al cristianismo o a morir, y si se atrevían a ganar, levantaban a ira del pueblo contra ellos. La única solución era dejarlo en tablas, esquivar el bulto.

Otro gran peligro surgía cuando, para defender la posición del judaísmo, se emitía una frase que pudiera ser considerada herejía por los cristianos. No podías ofender la ‘virginidad’ de María, ni la ‘santidad’ de los evangelistas o de los apóstoles. De este modo es imposible entablar un debate honesto.

Rousseau

El filósofo suizo Jean Jacques Rousseau escribía en su obra ‘La Profesión de Fe del Filósofo’, hace unos doscientos cincuenta años: “en la Sorbona está tan claro como el día que las predicciones del Mesías se refieren a Jesús. Entre los rabinos de Ámsterdam está también muy claro que estas no tienen la más mínima relación. No creeré jamás haber entendido bien las razones de los judíos hasta que no tengan un estado libre, escuelas, universidades, donde puedan hablar y discutir sin riesgo. Solo entonces podremos saber lo que tienen que decir”.

Gracias a D’, este momento ya ha llegado y los judíos tenemos nuestro Estado, con escuelas y universidades, y por fin podemos decir lo que creemos correcto sin miedo a ser quemados por inquisiciones o insultados por fanáticos.

El Ungido

El vocablo ‘mesías’ significa ‘ungido’. Aparece en la Torá, en el libro del Levítico (capítulo 4), refiriéndose precisamente al Sumo Sacerdote, que debía ser ungido para llevar a cabo su cargo, como efectivamente se le hizo a Aharón, hermano de Moshé (Moisés). En el Pentateuco no vuelve a aparecer.

David, antes de llegar a ser rey, se refiere a su antecesor el rey Shaúl (Saúl) como ‘Mesías’, ‘el ungido del Señor’, cuando se niega a la proposición de su sobrino de quitarle la vida a un rey que le perseguía inexorablemente (1º Samuel 26:9).

Y, finalmente, podemos citar al profeta Isaías que, en al comienzo del capítulo 45 de su libro, denomina ‘Mesías’ a Ciro rey de Persia, a quien el Creador ‘ha ungido’ para llevar a cabo su empresa conquistadora.

Ya vemos, por lo tanto, que el vocablo en sí, en hebreo, no tiene connotación sobrehumana, ni siquiera se refiere a un personaje determinado de la historia de Israel, sino que se aplica a diferentes figuras.

Independencia

Desde la ocupación romana, hará unos dos mil años, no ha habido más reyes en Israel y, como hemos visto en las palabras del filósofo Rousseau, esto no nos ha permitido expresar nuestra verdadera personalidad durante todo este largo tiempo. Hemos hecho otras cosas, pero no esto.

Los últimos años antes de la destrucción de Segundo Templo, parece que el deseo de de la monarquía de Israel era muy fuerte, ya que era reciente el desastre de Herodes, que con el apoyo de Roma había usurpado el trono de los Jashmoneos[1]. Con la destrucción del Templo se acentuaron los deseos de y no es de extrañar que hubiera varios intentos de rebelión contra los romanos, como fue el caso de las revueltas independentistas de Bar Cojvá. Dentro de todo este desconcierto, se habla de la figura de un judío llamado Jesús, cuyo nombre en hebreo no está nada claro, como tampoco lo está si existió realmente o si se trata de varias figuras revolucionarias convertidas en un solo mito. Pero no importa, ya que sus seguidores hablan de él y se convierte en parte de la Historia. Pero no responde en absoluto a lo que se espera de él. No derroca a los romanos, que siguieron ocupando la Tierra Santa varios siglos más, no comienza una nueva dinastía judía, aunque estuviera sometida a los romanos, como fueron los últimos reyes Jashmoneos. Los judíos siguen buscando una nueva figura, que creyeron encontrar en Bar Cojvá, ya que la de Jesús no respondía a lo que esperaban.

Bar Cojvá era un guerrero, que cumplía con los mandamientos de la Torá, descendiente por línea paterna de la Casa real de David, y consiguió algunas victorias y hasta llegaron a acuñar moneda y a una modesta independencia durante unos pocos años. Y, lo que es más importante desde nuestro punto de vista, hubo rabinos que le apoyaron, sabiendo que tenía potencial de convertirse en rey, en mesías, como por ejemplo rabí Aquiva, uno de los más importantes del judaísmo, ya que prácticamente toda la Mishná y el Talmud se basan en sus palabras, como dice el Tratado de Sanedrín[2]: “la Mishná de rabí Meir, la Tosefta de rabí Nejemyá, el Sifrá de rabí Yehudá, los Sifré de rabí Shim’ón, y todos según la opinión de rabí Aquiva”. Cierto que al fin y al cabo Bar Cojvá fue derrotado y no se convirtió en rey, y por lo tanto no fue el Mesías, pero los otros ni lo intentaron, por lo que no pueden ni soñar en este título.

Las Profecías

Y ahora vamos a ver las profecías.

Los profetas hablan a un pueblo con problemas, a unos líderes que no cumplen con sus obligaciones. Su misión es doble: por una parte deben criticar los actos erróneos, señalar con el dedo los puntos flacos, para que se puedan corregir. Pero por otra parte, cuando ven que los ánimos están muy bajos, cuando ven que se está perdiendo la esperanza, deben animar al pueblo para que se esfuerce en mejorar. Para ello, repiten una y otra vez que tenemos un enorme tesoro. La Torá nos permite convertirnos en seres maravillosos, superando nuestros defectos y encaminando correctamente nuestras acciones y nuestras ideas, para sacar de nosotros mismos todo lo que el Creador ha depositado en nosotros.

Los profetas hablan de las cualidades del Pueblo de Israel, unas veces en singular[3], hablando del Pueblo, y otras en plural[4], hablando de los individuos que lo forman. Unas veces en masculino[5], el Pueblo, refiriéndose a su personalidad, y otras veces lo describen como mujer[6], la Nación, refiriéndose a sus relaciones con el Creador, comparándolas a las relaciones entre novio y novia, como todo el Libro del Cantar de los Cantares y otros muchos pasajes proféticos.

Cualidades sobrenaturales

En estas descripciones se descubren las cualidades sobrenaturales del Hombre, que recibió el aliento divino para que hiciera uso correcto de toda la Naturaleza y se alzara mucho más arriba que ella, zafándose de las leyes naturales, tocando las estrellas. No se trata de un ‘hijo de dios’ o un ‘dios encarnado’ en sus interpretaciones paganas[7], sino de un verdadero Hombre, como lo hizo el Creador: un cuerpo físico con un alma divina. Las cualidades encerradas en nuestra personalidad humana deben ser desarrolladas correctamente, y esto puede hacerse únicamente por medio de las instrucciones de la Torá, la Torá Escrita y la Torá Oral. El proceso es largo y arduo, con subidas y bajadas, con grandes logros y grandes decepciones. Al fin y al cabo el Pueblo de Israel ya ha logrado un contacto especial con el Creador, toda la época de la profecía, desde Avraham, hace unos 3800 años, hasta el comienzo del Segundo Templo[8], hace unos 2400. O sea, que se trata de unos 1400 años de profecía, de contacto directo y consciente con el Creador, cosa que ningún otro pueblo en ninguna época de su historia ha conseguido.

Con el comienzo del Segundo Templo comenzaba una nueva etapa, un largo proceso que debe llevarnos a un contacto más profundo y más consciente. Un proceso que acabará cuando no solo unos pocos profetas estén en contacto íntimo con el Creador, sino que todos los miembros del Pueblo puedan alcanzarlo y vivir en consecuencia. Ya tuvimos un relámpago de esta posibilidad hace 3326 años, cuando salimos de Egipto y pudimos ver la Mano Divina castigando a los egipcios y oímos Su Palabra en el Monte Sinai. Pero por aquél entonces aún no podíamos vivir en consecuencia. Los tres mil años de Historia desde entonces han servido para educarnos y ser capaces de comportarnos diariamente según este patrón.

Estamos llegando ya

El Pueblo de Israel, el pueblo en general y cada uno de sus miembros en particular, se convierte poco a poco en este ser sobrenatural, sobrehumano, que los profetas habían anunciado en sus libros.

No tan solo un individuo, sino todo el Pueblo.

Este es el significado de las palabras de los profetas.

El rey de Israel tendrá, por supuesto, estas mismas condiciones, además de las necesarias para poder reinar sobre este pueblo. Pero no será el único en tenerlas: será parte integral de toda la nación.

Por gracia o por desgracia, este proceso es muy largo y de momento no se ve el feliz final. Pero estamos en ello. Seguimos avanzando, a pesar de las crueles críticas de los hipócritas de las ‘Naciones Unidas’, que en lo único que saben unirse, en su corrosiva envidia, es para criticar el único pueblo que hace esfuerzos ya sobrehumanos para comportarse según unos criterios exagerados que solo se le exigen a él. Seguramente es parte de nuestro proceso para convertirnos en el Pueblo Divino que predijeron nuestros profetas.

De momento hemos alcanzado ya la primera e indispensable parte del proceso: nos hemos convertido en una nación independiente. Podría mejorarse esta independencia, librándose de los lazos que le imponen los Estados Unidos, la Unión Europea y la ONU. Pero vamos por buen .

El estudio de la Torá, en cantidad y calidad, va creciendo en el país. Se exige de los líderes del pueblo un nivel ético, que no siempre son capaces de llevar pero por el que pagan muy caro cuando no lo alcanzan. No hay duda que ya estamos en plena época mesiánica: somos independientes y nos guiamos más y más por las instrucciones divinas.

Rey consejero

Un detalle más, para concluir. Algunas expresiones bíblicas, como por ejemplo la que aparece en el Levítico 4:22, pueden referirse al rey. ‘Nasí’, ‘sar’, ‘moshel’, son títulos de nobleza que pueden ser aplicados igualmente al rey, o al gobernador o presidente. El vocablo ‘mélej’ es el relacionado normalmente con el castellano de ‘rey’ y, curiosamente, connota ‘consejo’ más que ‘orden’, ya que el rey de Israel no es alguien que dé órdenes sino consejos.

Todo esto está muy, muy lejos de lo que el cristianismo, según todas sus sectas, ha entendido. Quien quiera seguir con la versión cristiana, debe saber que no tiene nada que ver con la visión de la Torá ni de los profetas: han inventado un nuevo concepto, aplicándole el vocablo hebreo. Pero ahora, por lo menos, no podrá quejarse Jean Jacques Rousseau que no se oiga la opinión judía.

[1] La dinastía de los Macabeos

[2] 86a.

[3] Isaías 52:13-53:12, y otros muchos.

[4] Isaías 41:21, etc.

[5] Isaías 43:1, etc.

[6] Jeremías 2:2, etc.

[7] La expresión ‘hijos de D’ios’ aparece varias veces, refiriéndose a aquellos hombres que habían alcanzado el nivel espiritual deseado. Cuando la noción de ‘dios encarnado’ se refiere al alma divina que reside dentro del cuerpo, puede ser aceptada, pero cualquier otra interpretación será errónea.

[8] Con las profecías de Hageo, Zacarías y Malaquías, que cierran la época profética.

3 thoughts on “El Mesías”

  1. muy buen comentario, solo me gustaría saber como se puede ir por un buen camino, si lo que estamos viendo en Israel hoy día es en contra de la TORAH, recién vi de un tal ra-bino homosexual muy prominente y del orgullo gay en plena calle en yerushalem, ya no se diga tel aviv, que se esta haciendo para erradicar eso, eso es peor que la idolatría, como pueden permitir un ra-bino gay? parece que estamos en los tiempos de MOSHE, donde se nos ordena destruir las naciones paganas que habitaban en la tierra prometida! o será que hay una segunda conquista? NO SE VE CLARO EL PANORAMA PARA LA APARICION DEL MESIAS, NI EL REINO RESTAURADO BAJO LAS CIRCUNSTANCIAS ACTUALES? Y QUE DEL LINAJE Y SU LUGAR DE NACIMIENTO? Vendra y destruirá las naciones que han invadido la tierra prometida, toda degeneración y perversidad será desarraigada, y entonces habrá llanto y lamento sobre aquellos que están permitiendo todas esas ABOMINACIONES.

    1. Francisco muchas gracias por darnos tu comentario pero en lo que respecta al rabino homosexual lo pongo en duda y no se de donde has sacado esa información aparte de que en caso de ser algo real lo que me cuentas necesitas las pruebas, nombre datos y testigo de lo que me dices. También es necesario hacerte saber que cualquiera que se haga llamar Rabino te aseguro que puede no serlo, existen muchos timadores, y movimientos de gente sin escrúpulos que se pueden hacer pasar por judíos, en cuanto a estadísticas o números no te puedo dar exactamente pero esos homosexuales que hacen sus fiestas en tel aviv son de mayoría no judía, el estado de Israel penosamente no cumple con la ley estricta de la torá y por tal motivos estamos repletos de gente de otras creencias y malas costumbres, aparte que he de recordarte que en los tiempos actuales no se puede imponer una religión o una creencia cada judío en el mundo tiene que retornar por su propia convicción y creencia no por imposición y cada pueblo del mundo tendrá las mismas acciones a medida que reconozcan el Reinado de EL Creador de todo sobre el mundo. atte Abraham Ben Abraham

  2. Es muy hermoso conocer sobre el judaísmo.
    Yo me intereso mucho por saber de Israel,
    de hecho oro mucho por su pueblo.
    Shalom.

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