Shabat Jazón

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Por Abraham ben Abraham

En el noveno día del mes de Av (Tishá BeAv) ayunamos y guardamos duelo por la destrucción del Gran Templo de Jerusalén. Tanto el Primer Templo (833-423 antes de la era común) como el Segundo (-353 a 69 de la era común), fueron destruidos en esta fecha.

El Shabat que precede al día de ayuno se llama “Shabat de Visión” (Shabat Jazón), en virtud de la Haftará que trata de la visión de Ishaiahu(Isaias). En este Shabat (Parshat Devarím) – que siempre coincide con los días previos a Tishá BeAv- leemos la Haftará en el libro de Isaías: “La visión (Jazón) de Ishaiahu ben Amotz…”. Esta profecía con que se inicia el libro de Isaías, expone las advertencias del profeta al pueblo, en los días previos a la destrucción del Templo, instándolo a arrepentirse de sus malas acciones y así evitar la desgracia. El pueblo, no prestó atención a sus palabras y el amargo final es por todos conocido…

“Sucedió que Rabán Gamliel, Rabí Elazar ben Azaria y Rabí Akiba, luego de la destrucción del Segundo Templo ascendieron a Jerusalem. Cuando arribaron al Monte Tzofím, rasgaron sus ropas. En el Monte del Templo, vieron a un zorro saliendo del (lugar donde estuvo el) Kodesh Hakodashím (Sancta Sanctórum). Rompieron en llanto, mientras Rabí Akiba reía. Le preguntaron: ¿Por qué te ríes?.

El dijo: ¿por qué lloráis vosotros?. Ellos respondieron: Pues está escrito sobre el templo (Números 8): “el ajeno que se acercare morirá” y ahora los zorros deambulan por allí! ¿No hemos de llorar?

Respondióles Rabí Akiba: “Por eso mismo río yo. Pues está escrito (Isaías 1): “Y pondré para Mí por testigos fidedignos al sacerdote Oriá y Zejariahu”. ¿Qué relación hay entre Oriá y Zejariahu, si Oriá vivió durante la época del Primer Templo y Zejariahu durante la del Segundo? Han sido colocados juntos en el versículo para hacer depender la profecía de Zejariahu de la de Oriá.

En el caso de Oriá está escrito (Mijá 3): “Por eso, a causa de ustedes, Tzión como un campo será arada” (profecía de la destrucción del Templo y la Diáspora). En el caso de Zejariahu está escrito (Zejaria 8): “todavía volverán a residir ancianos y ancianas en las calles de Jerusalem (profecía de la Redención del pueblo judío y la reconstrucción de Jerusalem). Mientras no se había cumplido la profecía de Oriá, temía yo que no habría de cumplirse tampoco la de Zejariahu. Ahora que se ha cumplido la profecía de Oriá, estoy seguro de que también la profecía de Zejariahu habrá de cumplirse.
Le contestaron con estas palabras: “¡Akiba, nos has consolado; Akiba, nos has consolado!”(final del Tratado Talmúdico Macot)

En esta historia extraída del Talmud Babli, que antes relatáramos, leemos el diálogo mantenido por los grandes Sabios del pueblo de Israel, poco tiempo después de la destrucción del Templo. No cabe duda de que también Rabí Akiba sentía el dolor por la destrucción del Templo igual que sus compañeros. Pero la futura redención, aquella después de la cual no habrá ninguna diáspora más, llevará al pueblo a un estado sin precedentes, florecerá lo espiritual y lo material simultáneamente, regresará todo el pueblo a la Tierra Santa, y se restaurará el reinado de Hashem en el Mundo. Mas esa maravillosa redención depende de la destrucción y el exilio precedentes. Por eso Rabí Akiba al ver a Jerusalén destruida sintió que su corazón se llenó de alegría y tuvo fé en que la segunda parte de la profecía se cumpliría: Di-s haría regresar a los expatriados de Su pueblo trayendo la redención de Israel.

Por tal motivo Rabán Gamliel, Rabí Elazar ben Azaria aceptaron las palabras de Rabí Akiba, al decirle:
“¡Akiba, nos has consolado; Akiba, nos has consolado!”.

Pero ¿Cuánta alegría puede haber en la certeza de que después de la diáspora sobrevendrá la redención?

Ciertamente puede llegar a ser incalculable porque la esperanza es nuestra fuerza y nuestra creencia en Ha Kadosh Baruj Hu en el cumplimiento de su Torá, se acercan grandes tiempos para Israel se puede ver que los milagros nos rodean, a pesar del odio y del terror que sucumbe al mundo vemos que al igual que Rabi Akiba no debemos tener miedo sino solo Fé.

Que en este Shabat Jazón, que todos nuestros corazones se unan en una oración y que se haga presente el deseo sincero que merezcamos la redención eterna, la presencia divina llene el mundo, la reconstrucción del templo y la llegada del Meshiaj.

(Muchas gracias a nuestros amigos de Jabad Argentina por haber compartido la traducción de esta historia del Tratado Talmúdico Macot)

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