Luchas Antichuetas – Ficha del libro

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Por el Rabino Nissan Ben Avrahamהורד

El año 1973 se publicaba en Mallorca un libro de Francesc Riera Montserrat llamado “Lluites antixuetes en el segle XVIII” (Luchas antichuetas en el siglo 18) Editorial Moll 1973.

En nueve largos capítulos, hace cuenta el autor de los prejuicios que sufrieron los descendientes de judíos, llamados xuetas, en Mallorca durante aquel siglo.

Debemos recordar que el siglo comenzaba con recuerdos muy claros del humo de las hogueras en las cuales en 1691 quemaron vivos a tres chuetas y después de ahorcados a otros treinta y dos. La furia antichueta estaba en auge.

Aquella gente que se había acostumbrado a una vida relativamente cómoda, sin demasiadas restricciones, se veía, como resultado de los procesos inquisitoriales contra algunos miembros de su raza, expulsado de gremios y de profesiones.

Seguramente algunas restricciones ya existían antes, pero ahora se veían muy reforzadas y puestas en práctica cuando antes podían obviarlas.

El libro comienza con la relación de la ‘Cremadissa’ (la quemada) que tuvo lugar en los meses de mayo y junio de 1691. En él recuerda los libelos antijudíos que estaban de moda en aquellos tiempos: “Clara luz con la qual podrá ver el hebreo su falsa esperanza y el christiano su obligación”, “Centinela contra Judíos puesta en la Torre de la Iglesia de Dios” y el famoso libro “La Fe Triunfante”. Los dos últimos, virulentos en sus ataques a los judíos, describiendo, por ejemplo, que “unos tienen unas colillas, o rabillos, que les salen del cuerpo del remate del espinazo: otros echan y derraman sangre por sus partes vergonzosas cada mes, como si fueran mujeres. Otros no pueden escupir, ni echar saliva alguna de su boca. Otros, en acostándose, y durmiéndose, les entran y salen inmensidades de gusanos a morder de la lengua…”

Riera explica que en este siglo, por las causas que fuera, todos están de acuerdo en que hay quince apellidos que todos consideran como judíos declarados, que son: Aguiló, Bonnín, Cortès, Fortesa (Forteza), Fuster, Martí, Miró, Picó, Pinya, Pomar, Segura, Tarongí, Valentí, Valleriola y Valls. Y que sobre estos apellidos recaen todas las sospechas y restricciones sociales.

A continuación habla de la Guerra de Sucesión que tuvo lugar en España como resultado de la muerte del rey Carlos II a finales de 1700, sin dejar heredero. Había partidarios de Felipe de Anjou, por una parte, y del archiduque Carlos de Absburgo, por la otra. Mallorca estuvo en ambos bandos, filipista al principio y carlista a continuación hasta casi el final de la guerra. Y los chuetas participaron con su dinero a la causa que regía en aquél momento, en los donativos ‘voluntarios’, que no eran tales ya que algunos chuetas que luego aparecen como conspiradores contra el archiduque están en la lista de donantes carlistas. Interesante la declaración de uno de los conspiradores que dice que se  “había conseguido que los Judíos contribuyesen también en la ocasión como en efecto contribuían… con la condición empero que Su Majestad les había de remitir y enfranquecer por tiempo de dos años la mitad de los derechos que debían pagar… como lo veía el conde de la Alcudia del papel que le remitía adjunto firmado por los cuatro Judíos más principales…”

Otro conjurado, un francés, declara que los chuetas veían en el rey Felipe V nada menos que el mesías, al acabar diciendo que  “…renovando solamente a Vuestra Ilustrísima mis afectuosísimos de cooperar en el feliz arribo de un otro Massias tan sumamente apetecido de tantos buenos…”

Ya en el tercer capítulo se enfrenta con la política racista de los gremios, cada uno de los cuales tenía sus propios Estatutos de Limpieza de Sangre por los que se impedía la entrada en ellos. En su principio algunos gremios no se pronunciaban contra los judíos conversos, aunque otros no admitían siquiera después de la conversión a los descendientes de judíos. O sea, que en algunos gremios se admitía a los chuetas y en otros, no. Lo cual significaba si podría practicar el oficio o no.

Pero al llegar el último tercio del siglo XVII todo da un giro, ya que al comenzar los procesos inquisitoriales, ya con las primeras sospechas, los gremios se hacen intransigentes hasta llegar a cerrar por completo las puertas a los descendientes de judíos y expulsando a los que ya estaban integrados en ellos. Muchos ejemplos de intransigencia y de luchas por conseguir un puesto en los oficios.

En el capítulo cuarto cuenta la historia de un pleito que duró cuarenta años, siendo que en el año 1701 los sastres añadieron una cláusula en sus estatutos en contra de los descendientes de judíos. Se trataba de un chueta llamado Rafel Alfons Cortès que sin pertenecer al gremio tenía abierta una sastrería, con un permiso a regañadientes del gremio.

Hasta que el tal Cortès decidió meter de aprendiz a su hijo Rafel en el año 1715. Con ello comenzaron los problemas, ya que se descubrió que eran hijo y nieto de cuatro penitenciados por el Santo Oficio de la Inquisición. En 1772 llegaba el hijo a Madrid para intentar cambiar la opinión de los jurados que habían dictado en contra suya, pero hasta el año 1783 no se extendía la orden del Sr. Regente que fueran admitidos los chuetas en el gremio de los sastres.

El clero también dictó escrupulosas cláusulas contra los chuetas, como explica en el capítulo quinto de la obra. Ninguna orden de frailes admitía a los chuetas en sus conventos, e incluso se ofendían cuando algunos de ellos, habiendo emigrado a Francia para poder ejercer como tales, llegaban a Mallorca a visitar a sus familiares y les obligaban a abandonar prestamente la isla.

En el sexto capítulo relata las conversiones al cristianismo de unos judíos que llegaron a la isla durante los siglos XVII y XVIII. Se habla de un judío italiano bautizado en 1563, otro en 1680. Otro judío llegó del norte de África y se bautizó en 1739 y el último en 1761. No se sabe si quedaron en la isla o si emigraron a otros lugares más hospitalarios.

Ya en el octavo capítulo habla de los matrimonios mixtos entre chuetas y los ‘cristianos viejos’. Los casos son poquísimos, y siempre acompañados por quejas de los familiares ‘cristianos viejos’ que hacen todo lo posible, aun acudiendo a la justicia, para evitar el enlace.

No podríamos pasar sin las luchas internas de los mismos chuetas, ya en el capítulo octavo. Se trata de rencillas entre familiares, discusiones entre marido y mujer, sospechas de robo. Cosas sin mucha importancia.

En el último capítulo habla de las categorías sociales y de sus conflictos, los ricos mercaderes frente a otros pobres dueños de botigas. Qué tipo de negocios tenían y como fueron excluidos de la Marina en el año 1773. Así como el uso de las armas, que estaban destinadas solo a la nobleza y a los que habían recibido permiso especial.

El libro acaba con unos apéndices, uno con un larguísimo poema que describe la ‘Cremadissa’ del 1691, otro con la respuesta del rey a un pleito puesto por un fraile chueta contra la orden de los franciscanos que no le admitía. El tercero es la ordenanza en defensa de la opinión antichueta del clero. Los dos últimos son poemas antichuetas.

2 thoughts on “Luchas Antichuetas – Ficha del libro”

  1. Por el oriente peruano ingresaron muchos judios a la selva peruana quisiera conocer mas sobre este detalle alquien tendra algun comentario de como entraron a la amazonia los judios quisiera conocer mas sobre este echo acostecido gracias.

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