¿Quién teme al mesías?

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Por Michael Freund

A pesar de que aún no se ha presentado, el gran esperado redentor de Israel, se encuentra en los titulares de los últimos días.

Desde el Sydney Morning Herald hasta el Vancouver Sun, los titulares de los diarios alrededor del mundo hablan todos de las declaraciones del anterior director del Shin Bet, Yuval Diskin, el cual recientemente declaró que los líderes “mesiánicos” de Israel están engañando al público respecto a Irán.

Hablando en un foro público en Kfar Saba, Diskin insistió que un ataque israelí contra las instalaciones nucleares del

Yuval Diskin

Ayatolá, no detendrá a Irán en su deseo de obtener armamento nuclear.

Se arremetió contra el Primer Ministro Benjamín Netanyahu y el Minstro de Defensa Ehud Barak, atacándolos personalmente con términos tales como “no creo en el Primer Ministro ni en el Ministro de Defensa. Realmente no creo en un liderazgo que toma decisiones de acuerdo a sentimientos mesiánicos”.

Refiriéndose a ellos desdeñosamente como “nuestros dos mesías”, Diskin agregó que “les digo, los he visto a ambos, y nos son el mesías”.

La prensa, por supuesto, tuvo un día muy completo con esto, disfrutando del hecho de que una de las personas más expertas en el área de seguridad se haya tornado en contra de sus antiguos jefes en un tema tan sensible como éste.

Pero que mientras la mayor parte de la atención fue puesta en el ángulo iraní, así como en las ramificaciones políticas de las acotaciones de Diskin, hubo una pregunta que fue totalmente desatendida: ¿desde cuándo tener un impulso mesiánico se ha convertido en algo malo? O por decirlo más sucintamente: ¿quién teme al Mesías?

Para estar seguro, en nuestro contexto político moderno, muchas personas se sienten incómodas por el hecho de que un líder pueda estar influenciado por ideas religiosas o creencias teológicas.

Nos gusta pensar que realizan frías calculaciones basadas puramente en la valoración de la situación general, teniendo en cuenta, únicamente, los intereses nacionales.

Claramente, sin embargo, esta es una ingenua simplificación. El solo hecho de que cada líder es un ser humano, cuya capacidad de tomar decisiones se encuentra influenciada por valores, principios y creencias que el mismo sostiene.
Más aún, si bien Diskin se da cuenta o no, fue una ideología mesiánica la cual estableció las bases de este país.

De hecho, como lo dijo Barak, cuando respondió a la invectiva de Diskin, no fue nadie más que Ben Gurión, el primer Primer Ministro de Israel, quien dijo que el Sionismo es un movimiento mesiánico.

Y también Teodoro Herzl, aunque declaradamente secular, fue inspirado por esperanzas mesiánicas.

Como dijo el Prof. Robert S. Wistrich, de la Universidad Hebrea de Jerusalem, en un artículo que tituló “Teodoro Herzl: entre el mesianismo y la política”, el fundador del sionismo político moderno “fue atraído por leyendas mesiánicas judías desde su adolescencia”.

Un año antes de su muerte, Herzl le confesó al escritor hebreo Reuvén Brainin que cuando tenía 12 años había soñado que tendría un rol en la redención del pueblo de Israel.

Teodoro Herzl

Herzl describe el sueño de la siguiente forma: “el rey del mesías vino, un glorioso y majestuoso señor mayor, me tomó en sus brazos y me llevó por las alas del viento. En una de las nubes radiantes encontramos la figura de Moshé… El mesías llamó a Moshé: “¡este es el niño por el que he rezado!”. Y me dijo: “¡ve y dile a los judíos que pronto vendré y realizaré grandes milagros y grandes hazañas por mi pueblo y por el mundo entero!”.

A la luz de esto, ¿acaso Diskin expresaría falta de confianza en Herzl y en Ben Gurión y en sus logros?

El hecho es que siempre los judíos han creído en la llegada del mesías, esperando ansiosamente su arribo y esperando la afluencia de un mundo mejor, que él traerá consigo.

Como dijo el difunto erudito místico Gershom Sholem en su monumental trabajo “La idea mesiánica en el judaísmo”, el judaísmo en todas sus formas y manifestaciones siempre ha mantenido el concepto de redención como un evento que tiene lugar públicamente, en el escenario de la historia y dentro de la comunidad”.

Tres veces al día, los judíos apelan a su Creador para que envíe al mesías. En el rezo de la amidá, decimos, “que el retoño de tu servidor David florezca prontamente… porque todo el día esperamos tu salvación”.

Y cada shabat, en la plegaria por el Estado de Israel, la cual fue autorizada por el Gran Rabinato, decimos “Padre celestial, redentor de Israel, bendice al Estado de Israel, el primer florecimiento de la redención”.

El impulso mesiánico, y la esperanza inherente en él, es parte de lo que ha mantenido al pueblo judío vivo a lo largo de las eras.

Mirando larga y duramente los horrores del exilio, fueron los sueños de un futuro mejor los que sostuvieron a nuestros ancestros durante las más duras horas y les dieron una razón para seguir adelante.

Como judíos, debemos creer con plena fe que incluso aunque tarde, el mesías llegará.

El hecho de que Diskin ridiculice esta creencia es atroz, y debería estar avergonzado por haberse burlado de uno de los pilares del judaísmo.

Pero déjele decir lo que desee. Yo, junto con una innumerable cantidad de judíos, continuaremos esperando el día en que, como dijo el profeta Ishaiau (51:11), “aquellos que Hashem ha rescatado retornarán. Entrarán a Tzión con cánticos y alegría eterna que coronará sus cabezas. La alegría y la dicha los superará, y el horror y el suspiro desaparecerán”. Que pronto suceda.

3 thoughts on “¿Quién teme al mesías?”

  1. que se manifieste poderosamente el mesías en la nación de Israel es nuestra oración al padre¡¡

  2. Mis abuelos abandonaron la fe en el Mesías, eso sólo trajo dolor y maldición a la familia, el ateísmo en un judío es una enorme tragedia. Yo mismo fui criado como ateo por muchos años, toda esa época fue una época de dolor y sin sentido.

  3. lo que necesita Israel es seguir las reglas y las leyes de la tora y quitar todo idolatria…de su pais..homosexualidad y drogas. par que sea prosperado.y todo lo que se haga le se bueno.
    caleb.

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