Rezar como Judío (1)

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Vivimos en una época en la cual no se acostumbra a rezar. Incluso entre la gente afiliada a una sinagoga, son muy pocos los que rezan diariamente, o siquiera una vez por semana. Los que no rezan regularmente adoptan el aire de que han superado esta etapa, de que ellos no necesitan rezar. La razón por la cual se afilian a una sinagoga es para identificarse con el pueblo judío y con la comunidad judía, y tal vez incluso con la fe judía. Pero no con la finalidad de rezar…

Algunos consideran que la arrogancia espiritual del hombre contemporáneo constituye un obstáculo para que pueda rezar. Puesto que la acción de rezar requiere la capacidad de sentir reverencia y gratitud, la persona inmodesta y arrogante sencillamente no puede rezar porque no siente reverencia o gratitud. Tiene demasiada fe en su propia capacidad para hacer milagros y adjudica todos sus logros a sus propias fuerzas. Carece de la necesaria medida de humildad…

Existen cuatro tipos de plegarias contenidas en el Sidur. La plegaria de petición, considerada por la mayoría de la gente como que constituye la naturaleza y la finalidad de toda oración, no es más que uno de los cuatro tipos de plegarias. Los otros tres tipos de oraciones son las de agradecimiento, las de alabanza al Señor y las plegarias que básicamente son de introspección y de confesión. La palabra hebrea por rezar (le´hitpalel) no significa “rogar” o “suplicar” a Dios. Proviene de la raíz “pll” cuyo sentido se aproxima al último de los cuatro tipos de plegarias aquí mencionados. Significa “juzgar”, por lo tanto le´hitpalel (rezar) puede traducirse también por “juzgarse a sí mismo”. Esta es la clave del verdadero propósito de entregarse a la oración. Ya se que solicitemos a Dios que nos proporcione lo que nos falta, o que Le agradezcamos por algún bien que nos hubiera brindado, o Lo ensalcemos por sus imponentes atributos, toda plegaria está destinada a ayudarnos a convertirnos en seres humanos mejores…

Nuestros Sabios entendieron este problema. Ellos llegaron a la conclusión de que son pocos los que poseen la capacidad de expresar sus sentimientos y pensamientos más profundos. Por lo tanto proveyeron de oraciones compuestas por maestros de la liturgia y establecieron una estructura formal en la cual podemos dar expresión a toda la vasta gama de estados de ánimo del ser humano, a nuestras esperanzas y temores personales, a nuestras aspiraciones y experiencias racionales, a nuestras más elevadas aspiraciones espirituales que trascienden la historia y llegan hasta el infinito. Ello nos sirve también para enseñarnos que es lo que debemos pedir y para educarnos en las aspiraciones que debemos sustentar. Las oraciones clásicas y los servicios rituales estructurados han resistido la prueba del tiempo. En todas las generaciones los judíos han continuado hallando sentido y contenido a las palabras compuestas hace tres mil años. ¿Y por qué no? La tecnología puede haber avanzado, las culturas y civilizaciones pueden haber cambiado, pero la naturaleza humana y la condición humana han permanecido constantes. Las plegarias judías han demostrado ser oportunas en cada momento, así como permanentes y duraderas a través de los tiempos.

Rab Haim Halevi Doni

Preguntas para reflexionar

  • ¿Qué relación realiza el Rab Donin entre la época en la que vivimos, al actitud del hombre y la capacidad del mismo de rezar? ¿Está usted de acuerdo con esta categorización?

  • ¿Cuáles son los cuatro tipos de plegarias y cuáles de ellas es la que más se aproxima a la meta principal de la tefilá?

  • ¿Cuál fue el objetivo de nuestros sabios al fijar las palabras exactas que debemos pronunciar? ¿Por qué razón el Rab Donin dice que esto ha ayudado a que la tefilá llegue intacta a nuestros días?

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