El judaísmo de mil años

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Tabilisi, Georgia

El gran valor de la familia judía es quizás el secreto de la comunidad judía de Georgia y lo que la preserva sin asimilación alguna a lo largo de las generaciones. Las personas locales los ven como hermanos en todo sentido, e incluso los nazis y los soviéticos no les causaron ningún daño. El judaísmo milagroso.

Varias veces escribimos en esta columna sobre comunidades nuevas y aquellas que se encuentran en proceso de renovación, o sobre comunidades que han tenido un gran pasado y que en el presente se están desintegrando. Esta vez escribiremos sobre una comunidad con pasado y futuro. Una comunidad que cuenta con prácticamente 3000 años de historia continua – y sin asimilación alguna.

Georgia se encuentra, junto con sus hermanas caucáseas, Armenia y Azerbaiyán, en el límite entre Asia y Europa. El mismo, fue a lo largo de la historia la encrucijada entre Asia y Europa, y su comunidad judía, es sumamente especial en su carácter y costumbres.

Desde el primer templo

La judería de Georgia es una de las comunidades más antiguas del mundo. Muchas tradiciones hablan de la antigüedad y la continuidad del asentamiento judío en Georgia. De acuerdo a fuentes georgianas, los patriarcas de la comunidad se asentaron allí a comienzos del siglo VI a.e.c, luego de la destrucción del primer Templo y de la expulsión de los judíos de la tierra de Israel por Nabucodonosor. Judíos adicionales, llegaron a Georgia luego de la destrucción del segundo Templo. Los primeros judíos que llegaron allí eran por lo visto descendientes de los exiliados a Babilonia en el año 586 a.e.c, luego de la destrucción del primer Templo. El texto georgiano más antiguo incluye la siguiente frase: “entonces conquistó el rey Nabucodonosor a Jerusalem y los judíos se escaparon de ella y fueron a Kartiel”. Kartiel es el nombre de una porción de tierra en el corazón de Georgia.

Cerca de 50 años después del exilio de Babilonia, Cyrus, el rey de Persia conquistó toda la zona, cuando Babilonia y el Cáucaso se encontraban unidos bajo su gobierno. Cyrus le permitió a los judíos dejar Babilonia – no solo para la tierra de Israel, sino también para Georgia. Luego de la destrucción del segundo templo, el pueblo de Israel fue exiliado de su tierra por el Imperio Romano y parte de los exiliados llegaron a Georgia y se unieron a sus hermanos los cuales se encontraban allí desde la época del primer Templo.

El marco histórico de los judíos de Georgia explica la profunda relación que existía desde ese entonces y hasta ahora entre la comunidad georgiana y la tierra de Israel por un lado, como fuente de la añoranza y el deseo espiritual, y con los sabios de Babilonia y más tarde con Bagdad, para así recibir enseñanzas y leyes.

Parte de la historia judía en Georgia no es clara aún debido a que no existen investigaciones sobre los comienzos de la comunidad. Historias, leyendas y tradiciones orales, son parte integral e incluso necesarias para poder completar el rompecabezas histórico de la comunidad.

Tradiciones orales las cuales pasan entre los judíos de Georgia de generación en generación, apuntan su origen hacia las diez tribus perdidas, las cuales fueron exiliadas por el Rey de Asiria.

Dicho argumento tiene ciertas bases en las discusiones talmúdicas (Sanhedrín 94a) sobre el lugar de las diez tribus: “¿a dónde fueron? Dijo el sabio Mar Zutra a Afriki”. Hay quienes explican que Afriki no es “África”, sino “Abriki” – el nombre griego de “Iberia”, el reinado antiguo de Georgia. Al lado de la ciudad Matzjita, fueron encontradas lápidas del siglo III con escrituras en hebreo y arameo.

Cuando se le pregunta a los miembros de la comunidad de hoy día, jóvenes y adultos, sobre la antigua historia georgiana, ellos responden: “no es una leyenda, es historia y es la verdad”. Los mismos, se sienten muy orgullosos y seguros de su especial historia y hasta hoy día la misma representa parte de la fuerte identidad judía de georgiana.

La conversión caucásea

Sin embargo, hay otra hipótesis sobre el origen de los judíos de Georgia. De acuerdo a la misma, dichos judíos son conversos: son miembros del pueblo georgiano, así como los cúzaros de la edad media y los subótniks de la modernidad (surge la pregunta si en la tierra del Cáucaso hay algo especial que lleva a convertirse al judaísmo). Paradójicamente, hay una especia de sostén a dicha teoría justamente mediante los documentos del ejército nazi, el cual no sabía cómo referirse a dicho judíos y finalmente decretó que eran parte del pueblo local – dicha decisión los salvó de los campos de concentración. Es importante señalar, que también los no judíos de Georgia se refirieren a los judíos del lugar como sus hermanos en todo sentido. Estos hechos fortalecen la hipótesis de la conversión, dado que se trata de sus hermanos, pero sin embargo también la debilita: más de una vez, cuando un grupo local se convierte, el hecho no es recibido en forma positiva por las personas locales.

Los judíos de Georgia son recordados en el libro El Cúzaro en los viajes que se realizaban en la edad media. Marco Polo, pasó por allí en el año 1272 y escribe que “los judíos se asentaron en Tiflis pero no son muy numerosos”. Rabi Benjamín de Tudela, el viajero lejendario, incluye a los judíos de Georgia entre aquellos que el “Rosh Hagolá” les permite tener un Rabino y un Jazán en cada comunidad. Esto demuestra que a fines del siglo XII ya había judíos bajo la influencia del centro judío de Babilonia. También el Ra’abad en su libro “Seder Hakablá” (El Orden de la Kabalá) incluye a los judíos “la tierra Gargallí que es llamada Gargashtán” en la lista de comunidades que son fieles al judaísmo rabínico.

Comunidad sin asimilación

Pocas son las comunidades que los procesos de asimilación y de matrimonios mixtos no les han influido. Entre dicho lugares de honor se encuentra la comunidad de Georgia, la cual pareciese ser posible denominarla “comunidad sin asimilación”.

A lo largo de las generaciones, los judíos de Georgia preservaron su judaísmo con gran entrega. Incluso en la época en que el gobierno georgiano se encontraba bajo el gobierno comunista y en otros lugares se le había prohibido a los judíos cumplir mitzvot y brit milá, los judíos de Georgia continuaron con su tradición y no pensaron siquiera en dejar de circuncidar a sus hijos, como pasó en Rusia y Ucrania. Entre los judíos de Georgia, el brit milá era una mitzvá que había que cumplirla incluso si había que dar la vida por la misma. Hubiesen dejado de traer niños al mundo – pero de dejar de circuncidar no estaban dispuestos.

Y de hecho es un milagro que los judíos del Cáucaso y de Asia hayan logrado mantener la costumbre y preservar su unicidad. ¿Cuál es el secreto de la comunidad de Georgia? ¿Cómo pudieron enfrentarse a los desafíos mientras otras comunidades no lo lograron?

Pareciera ser que el secreto de los judíos georgianos se encuentra en primer lugar en el rol de la familia, el g’alabi en su idioma. El carácter de la familia judía georgiana es un marco sumamente unido. La familia fija las reglas y las formas de comportamiento. Un judío georgiano no puede siquiera pensar en no circuncidar a su hijo, en especial porque la familia no va a aceptar que haya un niño no circuncidado en la misma, ni tampoco que hayan matrimonios mixtos. De hecho, el individuo no tenía un status social fuera del ámbito de la familia y por tal razón nadie dejaba a la misma, ni por peleas y por supuesto que no para casarse con una mujer no judía. El precio era demasiado alto.

La familia era en el pasado y hasta hoy día, un factor central para transmitir la tradición judía y las costumbres georgianas judías de generación en generación. También cuando las instituciones comunitarias se debilitaron por razones históricas o políticas, y las yeshivot y los colegios judíos fueron cerrados por los comunistas, la familia pasó a ser la agente de la religión, la tradición y el sentimiento nacional y el orgullo judío de los judíos de Georgia. Para quien lo ve desde afuera, el cual se encuentra acostumbrado a separar entre las “religiones” y otros parámetros, es posible decir que la fuerza de la tradición judía se basa más en el compromiso familiar que en el religioso.

Y de hecho, la preservación de la tradición judía entre los judíos de Georgia es muy fuerte aún hoy día. A pesar de que no todos son religiosos o cumplen mitzvot en forma integral, no hay división entre religiosos y laicos y todos son considerados tradicionalistas. El ochenta porciento de los miembros de la comunidad cumple kashrut, y la prueba de esto es que hay 5 negocios de comida kasher en Tiflis y un shojet móvil el cual viaja por los distintos pueblos donde viven los judíos para realizar la shejitá. A pesar de mi conocimiento del mundo judío, no estoy seguro de que haya otra comunidad judía con un tan alto porcentaje de personas que comen kasher. Los judíos de Georgia acostumbran hasta hoy día realizar el salado de la carne en su casa, no están dispuestos a recibir carne que ya fue salada, y ven esto como “la costumbre del lugar”.

También la asistencia a la tefilá es sorprendente, en relación con otras comunidades de este tipo: llegué al Beit Kneset durante la semana y había más de 70 personas en la plegaria de minjá y arvit. En shabat vienen al templo cientos de personas.

Antisemitismo importado

La opinión general entre los judíos de hoy día y los historiadores, es que no ha habido antisemitismo en Georgia. En cambio, siempre existieron buenas relaciones y amistad, no hubo incitación por parte de la iglesia o del gobierno, no hubo persecuciones y pogroms, ni tampoco expulsiones del país.

Los judíos de Georgia sostienen hasta hoy día que son parte del país hace ya 2600 años, y asimismo el resto de la población no los ven como extraños sino como georgianos en todo sentido. También su status legal es igual al del resto de los residentes y nunca vivieron discriminación religiosa o étnica. Dicho idilio cambió con la anexión de Georgia al Imperio Ruso en 1801. El ambiente de odio a Israel comenzó a ingresar a Georgia mediante los gobernadores del Zar y la iglesia ortodoxa rusa, quien quiso remplazar a la iglesia local. El antisemitismo trajo a Georgia un nuevo hecho que no era conocido hasta entonces: el líbelo de sangre.

Dos líbelos de sangre son conocidos en la historia de los judíos de Georgia durante dicha época, a pesar de que puede ser que haya habido más casos que no fueron publicados. Debido a dichos casos, los judíos se dirigieron a la comunidad judía de Constantinopla y a Moshé Montefiori para pedir su ayuda.

El primer líbelo de sangre tuvo lugar en junio de 1850. Un niño pequeño desapareció y su cuerpo fue encontrado después de cuatro días, los judíos fueron acusados de su asesinato. El segundo caso sucedió en abril de 1878. Nueve mercaderes judíos fueron acusados del asesinato de una niña cristiana y de utilizar su sangre para hornear matzot. A pesar de la difícil impresión que dejaron dichos eventos, los mismos quedaron fuera del contexto general: la buena relación de amistad y vecindad entre los georgianos cristianos y los georgianos judíos continuó hasta nuestros días.
La conquista soviética comenzó en Georgia en 1921. A pesar de la fuerza del gobierno soviético y de la ideología comunista, y a pesar de los intentos de minimizar la influencia de la religión y la tradición, la comunidad judía de Georgia continuó existiendo, y no se alejó del judaísmo y del cumplimiento de las tradiciones judías. Los judíos de Georgia continuaron manteniendo las sinagogas abiertas todos los días de la semana y del año, respetando shabat, realizando brit milá a sus hijos, haciendo shejitá y vendiendo carne kasher, y continuaron casándose entre ellos, sin sufrir de matrimonios mixtos. Los ancianos de la comunidad cuentan que durante los días del comunismo la comunidad no sufrió un gran deterioro. De acuerdo a lo que dicen, Georgia era menos soviética y comunista que el resto de Rusia. Sin embargo, no todo se mantuvo de forma normal: por ejemplo, la carne kasher se vendía a la noche en lugar de a la mañana, los shojatim trabajaban de noche y los judíos venían a comprar a las 5 de la mañana, para no llamar la atención del gobierno.

Sin yeshivot y sin organizaciones

La comunidad judía de Georgia siempre sostuvo al Beit Kneset como lugar central, tanto para la comunidad como para la familia, siendo el centro que transmite la tradición. Es cierto que no hubo en Georgia yeshivot, organizaciones judías políticas y colegios organizados, y quizás es por tal razón que el gobierno soviético no pudo dañarlos, dado que no había con qué.

La pertenencia a la comunidad era un hecho central para los judíos de Georgia más que el estudio de la Torá. La sensación de responsabilidad mutua y la familiaridad se encontraban en el corazón de la comunidad, y es esta la que los preservó durante la dura etapa del gobierno soviético y de hecho la que los mantiene hasta hoy día.

La centralidad del Beit Kneset en la vida judía de Georgia era tan grande hasta que uno de los escritores de la comunidad (Matán Eliasvili) dice que los judíos veían a la sinagoga como su hogar principal”, y por tal razón decenas de años de gobierno comunista no afectaron al status de la vida judía. Ariel (Luba) Eliav, quien visitó Georgia en los años sesenta, escribe: “en los días de shabat y festividades el Beit Kneset se encuentra repleto. No solo de hombres, sino también de niños de todas las edades. La sección de las mujeres se encuentra llena de mujeres ancianas y de madres jóvenes con bebés en sus brazos y la casa se llena de un sano murmullo de los feligreses”.

La tierra de Israel siempre fue un punto de añoranza y de inspiración para los judíos de Georgia. Los mismos, fueron de los primeros en unirse al movimiento sionista y desde 1989 comenzaron a realizar aliá, a pesar del gobierno comunista.
La identificación de los judíos de Georgia con el estado de Israel llegó a su apogeo luego de la Guerra de los Seis Días. Al comienzo, el gobierno soviético no les permitió a los judíos realizar aliá. En agosto de 1969, 18 familias de Georgia enviaron una carta a la junta de derechos humanos de la ONU pidiendo emigrar a Israel. La carta fue la primera demanda pública de judíos soviéticos que desean realizar aliá, y se transformó en el primer disparo de la batalla que libró el estado de Israel y los judíos del mundo para lograr abrir la aliá de los judíos de la URRS a Israel.

Una segunda carta fue enviada en noviembre de 1969 al Secretario General de la ONU, mediante Golda Meir que en ese momento era la Primer Ministro de Israel. En Julio de 1971 un grupo de judíos georgianos realizó una huelga de hambre en la entrada del correo de Moscú. Su combate llevó a un cambio histórico en la posición del gobierno soviético, y durante los años ´70 comenzó la aliá masiva a Israel. Cerca de 30.000 judíos llegaron de Georgia a dicho país.

Situación actual

Cuando les pregunté a los judíos locales cuántas personas hay actualmente en la comunidad, me dijeron con mucho cuidado la respuesta tradicional que cuando el Rey David quiso contar a los judíos esto les trajo una plaga. De todas formas, cuando investigué el tema descubrí que hay en Georgia 10.000 judíos. La mayoría de ellos viven en T´blisi, la capital, y otros en otras ciudades y pequeños pueblos. Es importante recordar que en los años ´70 había 100.000 judíos en Georgia, la mayoría judíos georgianos y una minoría ashkenazí que llegó luego de la conquista rusa. Actualmente hay más de 100.000 judíos georgianos en Israel y otros 50.000 en EEUU y Europa.

La Gran Sinagoga de T´blisi, es un edificio esplendoroso y muy bello, en el centro de lo que fue en su momento el barrio judío y hoy día es una zona turística en el antiguo barrio de T´blisi. El Beit Kneset fue construido entre los años 1895 y 1903, y se encuentra decorado con dibujos coloridos y con color dorado. Hoy en día es la sinagoga central la que funciona en T´blisi (el ashkenazí se encuentra en refacción), pero en el pasado había más de 30 sinagogas activas, algunos de ellos aún se encuentran en pueblos fuera de la capital. Otras instituciones que hay en T´blisi son el colegio “Tiferet Tzvi”, el cual fue inaugurado en 1991 luego de que cayó el comunismo y estudian allí más de 120 alumnos, y un jardín de infantes y un colegio de Jabad.

A lo largo de los años, no hubo en Georgia restricción respecto a dónde los judíos podían vivir. Nunca hubo un ghetto, sin embargo los judíos decidieron vivir en vecindarios junto con sus amigos y familias, siempre cerca del Beit Kneset. Parte de los judíos vivían en las grandes ciudades: Kutaisi, T´blisi, Batumi y Puti, y parte en pueblos o en ciudades pequeñas. La integración de los judíos de Georgia es también significativa en la política local: hubo un ministro de defensa judío, David Kezerashvili y durante la época de la independencia de Georgia en 1921, hubo entre los miembros del parlamento tres judíos, uno de ellos rabino.

Sin cohanim ni levitas

El carácter y las costumbres de la comunidad de Georgia se mecen entre el oriente y el occidente. Por un lado, ellos tomaron sobre sí mismos costumbres del oriente debido a la influencia de la relación con Bagdad, sin embargo en las últimas décadas, a partir del siglo XIX, algunos miembros de la comunidad fueron enviados a estudiar a Lituania y al este de Europa y tomaron las costumbres ashkenazíes. Aquellos trajeron el ritual ashkenazí a las comunidades de Georgia y se formó una interesante mezcla de halajá sefaradí y ashkenazí. Asimismo, fueron creados costumbres extrañas de las cuales no sabemos su fuente, entre ellos la costumbre ashkenazí de no comer legumbres en pesaj. Lamentablemente, varias costumbres y tradiciones exclusivas que fueron parte de la comunidad georgiana durante cientos de años, van desapareciendo, tanto entre los judíos locales como entre aquellos que vinieron a Israel.

Es interesante recalcar que en esta comunidad no hay cohanim ni levitas, tan solo uno o dos los cuales vinieron de Persia o Irán hace 150 años. En este tema tienen una costumbre especial de bendecir Birkat Cohanim todos los shabatot, no como en el resto de las comunidades de la diáspora que solo lo hacen en las tres festividades de peregrinación, y no como las comunidades de Siria e Israel las cuales realizan Birkat Cohanim todos los días. Los judíos de Georgia tienen muchas otras costumbres especiales, pero no es este el lugar para describirlas. De todas formas recalcaremos que hasta hoy día, en el siglo XXI, el casamiento tanto de jóvenes como de adultos se hace mediante el “shiduj” (presentación de las partes) por medio de los padres. Las mujeres se casan a la edad de 16-18 y los hombres a los 24-30, pero siempre son los padres los que eligen la pareja y la familia. Es interesante resaltar que esta costumbre familiar sigue siendo preservada incluso en los tiempos modernos.

Rabino Eliahu Birnbaum

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