Cien mil huérfanos

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Kiev, Ucrania

La tierra que en su momento se encontraba llena de judíos, hoy se encuentra repleta de sus tumbas, identificadas o no, y de algunos judíos-reconocidos y otros que no.

Ucrania es un país de contradicciones históricas para el pueblo judío. Debido a que en su momento fue un lugar con gran asentamiento judío, muchos de los líderes del Estado de Israel a nivel cultural, político y rabínico (El Baal Shem Tov, Rabi Najman de Breslav, Shalom Aleijem, Ejad Haam, Iosef Trumpeldor, Golda Meir, Efraim Katzir, Levi Eshkol) tuvieron el “mérito” de nacer allí. Pero esta misma razón es la que lo convirtió en un valle de asesinato – tanto en la última generación como en generaciones anteriores.

En Ucrania es posible comprender qué es la valentía judía. Justamente en el lugar en que fue derramada sangre como agua, se cumple la promesa “vivirás en tu sangre”, y la sangre judía regresa mediante miles de judíos que redescubren su judaísmo.

El último recuerdo de Kiev como ciudad en los escritos judíos, aparece en una carta de un comerciante judío del siglo nueve, el cual fue encontrado en la gnizá (depósito de libros judaicos y objetos sagrados desechados) de El Cairo. La documentación describe que uno de los comerciantes se endeudó y fue tomado en cautiverio a la ciudad de Kiev, sus amigos escribieron cartas en hebreo a las comunidades judías del mundo para poder juntar el monto necesario para liberarlo.

Los primeros judíos que se asentaron en Ucrania lo hicieron en el siglo VII, en la época del reinado de Khazar. Las tradiciones históricas cuentan que un grupo de judíos del reinado vino a ver al príncipe Vladimir e intentó convertirlo, pero él eligió convertirse al cristianismo. Benjamín de Tudela recuerda a Kiev como “una gran ciudad llena de judíos”. En el siglo XII llegaron a Ucrania judíos del centro de Europa, y en el siglo XV y XVI llegaron judíos de Polonia.

Kiev es la capital y la ciudad más grande de Ucrania. La ciudad se encuentra en el norte del país, sobre el río Dniéper.

Hoy día es una ciudad europea moderna, con un gran desarrollo económico y general.

Miles de fosas colectivas

Bajo la conquista nazi durante la Segunda Guerra Mundial, fueron aniquilados la mayor parte de los judíos de Ucrania. El antisemitismo ucraniano y los colaboradores provenientes de la población local asistieron a la máquinaria nazi. Lo que identifica el asesinato de los judíos de Ucrania (y Rusia) por los nazis, es el hecho de que no fueron llevados a campos de exterminio, sino que fueron asesinados en el lugar, en su tierra de “nacimiento”. Los judíos fueron asesinados en masa, en fosas, por unidades de la SS y colaboradores ucranianos.

Así era el proceso: el ejército ingresaba a la ciudad y después de 2-3 días colgaba carteles informando que los judíos debían reunirse en un lugar determinado y en un tiempo determinado. Los judíos se reunían y eran llevados a pie a una distancia de 5-10 km, fuera de la ciudad. Allí, en una de los valles naturales en general, sin que sea necesario cavar pozos, los soldados mataban a todos mediante disparos. De acuerdo a las estimaciones, hay en toda la ex unión soviética entre 2000 y 3000 fosas comunes. Prácticamente al lado de cada pueblo donde había judíos hay una fosa común.
Cerca de 900 mil judíos fueron asesinados en Ucrania, el lugar más famoso, el cual pasó a ser el símbolo del asesinato de judíosr es “Babi Yar”. El mismo, se encontraba en el pasado en las afueras de la ciudad de Kiev y hoy se erige allí un monumento en el centro de la ciudad. El 19 de septiembre de 1941, Kiev fue conquistada por el ejército alemán, y luego de 10 días, el 29 de septiembre, 34 mil judíos locales y de los alrededores fueron asesinados en Babi Yar. Los judíos de Kiev llegaron al lugar de encuentro a la hora que les fue dicho y comenzaron a marchar a lo largo de la calle principal de la ciudad, la calle Melnikovsky, hacia el cementerio judío local. Cuando atravesaron la puerta se les ordenó dejar sus pertenencias en el lugar y de a grupos fueron marchando hacia el bosque, ingresaron al valle y allí los asesinaron los nazis.

A pesar de que Babi Yar se convirtió en lugar de peregrinación para muchos judíos los cuales deseaban transmitir de generación en generación el recuerdo de sus seres queridos, tan solo en 1974 fue construido el monumento de recordación de los caídos. De hecho, el monumento no señala que los caídos eran judíos, sino “ciudadanos ucranianos”. Solo en 1991 fue puesto un cartel el cual reconoce a los asesinados en Babi Yar como judíos.

En forma milagrosa, el 30 de septiembre de 1941 fue la víspera de Iom Kipur, y desde entonces, Iom Kipur pasó a ser el Día de Recordación oficial de los judíos de Kiev. Cuentan que cuando el Rab Bleich, hoy en día el Gran Rabino de Ucrania, llegó a la ciudad en 1988, se sorprendió al ver lo que sucedía en la sinagoga en Iom Kipur – el Beit Kneset, el cual estaba prácticamente vacío durante el año, se llenó completamente. Cuando llegó el momento de recitar el kadish de duelo, todos los feligreses, desde jóvenes hasta ancianos, se pararon y comenzaron a recitar el kadish. Iom Kipur se transformó en el Iortzait (aniversario de fallecimiento) de la comunidad.

Los soviétivos negaron dicha masacre en particular y la shoá en general. La Segunda Guerra Mundial tuvo lugar y el “pueblo soviético” perdió 20 millones de sus ciudadanos, y dentro de ellos judíos, rusos, ucranianos, etc. Es cierto, quizás pasó algo allí en Europa, quizás hubo campos de exterminio en Polonia, pero los judíos de la Unión Soviética murieron solo en sus casas.

Tiempo de infierno

En Ucrania hay hoy en día cerca de 300 mil judíos, de los cuales 100 mil viven en Kiev, sin embargo la estimación demográfica sobre el número de judíos en el país varía entre 100 mil y medio millón, sin posibilidad de brindar un número exacto. En total hay cerca de 100 comunidades en Ucrania, algunas grandes y la mayoría pequeñas. Aparte de la capital, Kiev, hay comunidades en Tomer, Berdychiv, Odesa, Nikolaiv, Jarkov, Lamberger (Lebov), Chernovil (Sedigura), Daniproptrovsk y Medzhybizh (la ciudad del Baal Shem Tov). En Uman, la ciudad de Rabi Najman de Breslav, hay cerca de 50 judíos, a pesar de que miles de personas llegan al lugar durante las festividades.

La sensación de quienes trabajan hoy día en el renacimiento de la vida judía en Kiev y en Ucrania en general es de lucha por los sobrevivientes. “Nos encontramos por lo visto en la última generación que es posible salvar judíos”, dicen. Solo los judíos que llegan hoy en día a la comunidad son los que quedarán como público judío. Incluso en la actualidad siguen “descubriendo” judíos ocultos, judíos que nos sabían que tenían raíces judías o que temían confesarlo. En la presente situación en Ucrania, encontrar una familia judía por parte de los cuatro abuelos es algo poco común. Incluso en el colegio de Jabad, donde solo reciben judíos de acuerdo a la halajá, 90% de los alumnos, tienen madre judía pero padre no judío. Los matrimonios mixtos se encuentran prácticamente en todas las familias.

De acuerdo a las estadísticas que fueron presentadas en el Comité de Aliá y Absorción de la Kneset, menos del 20% de los judíos de Rusia y Ucrania se encuentran expuestos a programas de temáticas judías. La mayoría del millón de judíos (o meritorios de la Ley de Retorno) que viven hoy en Rusia o en Ucrania no se encuentran relacionados con la comunidad, sinagoga o identidad judía.

En Kiev hay 3 comunidades activas: una en el marco de la sinagoga “Pudul”, a cargo del rabino Iaacov Bleich, el cual se encuentra en la zona hace ya varios años y se desempeña como el Gran Rabino del país; la segunda comunidad es la comunidad “Brodsky”, a cargo del Rabino Asman (Jabad); y en el Beit Kneset “Galaxi” tiene lugar hoy día actividades de la “midrashá sionista” la cual actúa bajo el auspicio de la Agencia Judía, a cargo del Rabino Shlomó Namán (egresado de Straus-Amiel) y mediante la cual se propaga Torá y Sionismo, acercando a las personas de la ciudad al judaísmo.
En la ciudad hay una sucursal de la Yeshivá “Esh Hatorá”, donde se realizan clases de Torá y plegarias de shabat. A comparación de las 3 o 4 sinagogas activas hoy en día, hay que recordar que antes de la revolución de 1917 se encontraban casi 100 sinagogas en la ciudad. Asimismo, hay seis colegios judíos, tres redes de Jabad, el colegio “Keren Or Hajaim” el cual se encuentra ligado al Rabino Bleich, y otros dos colegios tradicionalistas.

Los judíos de Ucrania y Kiev no se encuentran a la vista, no llenan las sinagogas a pesar del renacimiento de la comunidad, a pesar del redespertar judaico, religioso y sionista en la ciudad. Los judíos de Kiev siguen viviendo como anusim (forzados), cerrados en ellos mismos, ocultan su identidad, y no transmiten su fe y su identidad a las próximas generaciones.

Que terrible este lugar

El edificio del Beit Kneset “Brodsky” fue construido en el año 1898 por un judío famoso y el más grande productor de azúcar de esos tiempos, Lazar Brodsky. El Beit Kneset fue construido con gran resplandor y funcionaba como la Gran Sinagoga de Kiev. En el año 1929, luego de que los comunistas subieron al poder, el Beit Kneset fue cerrado y el edificio fue confiscado para el Club de los Obreros Judíos. Con el tiempo los judíos fueron desapareciendo y el Beit Kneset se transformó en un club para todo tipo de obreros, hasta que finalmente se erigió allí el teatro local de la ciudad de Kiev.

El edificio fue preservado en forma milagrosa, debido a que cuando los nazis conquistaron el lugar no derrumbaron el Beit Hakneset sino que lo convirtieron en un establo. En el año 1955 el edificio se convirtió en el teatro de marionetas de Kiev, con el auspicio del gobierno comunista. En el año 1992, un año después de que Ucrania se independizó, el presidente Leonid Karbachuk ordenó devolver todos los edificios que fueron confiscados por el gobierno comunista y entre ellos el Beit Kneset. Es importante remarcar que antes de que sea devuelto todo el edificio, a lo largo de los años tuvo lugar un minián de ancianos los cuales aún recordaban al edificio en todo su esplendor, en un cuarto pequeño y pobre al costado del Beit Hankeset. Hoy en día, el lugar sirve como sinagoga, centro comunitario y comedor para los necesitados, hay también una yeshivá para jóvenes, una mikve y un restaurante kosher.

La sinagoga “Pudul” fue construida en 1902 y abrió sus puertas nuevamente en 1947. En el último tiempo fueron realizadas refacciones y cambió su estilo, ya no se parece a las sinagogas clásicas de la época comunista. Una de las más sobresalientes características de la sinagoga es la frase que se extiende en una de las paredes: “que terrible es este lugar”. Nosotros no estamos acostumbrados a ver este tipo de frases en un Beit Kneset. La tradición relata que los judíos escribieron dicha frase en la pared de la sinagoga no como un versículo que se refiere a la tefilá o a la santidad del lugar, sino a los soviéticos. Que terrible este lugar, literalmente. Este país, este gobierno. Algo como el “hasta cuando” que estamos acostumbrados a ver en las bases militares del ejército. Es interesante remarcar que también en otras sinagogas que se encontraban activas durante la época comunista aparecen versículos que recalcan la relación con el gobierno, como el Beit Kneset en Riga donde se encuentra escrito en el Harón HaKodesh hasta hoy en día: “bendito que no nos puso presa de sus dientes”; y en el Beit Kneset Marina Rosa el cual fue incendiado en el pasado en Moscú se encontraba en el lugar del jazán “por favor D-s salva a mi alma”.

Rabino Eliahu Birnbaum

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