Avner Diniz ? una tradici?n oculta enciende una pasi?n por el Juda?smo y por Israel

Avner Diniz se sienta en su living-comedor, en su casa en la ciudad costera de Netanya. Meditando sobre el inusual paso que lo llev? de tan s?lo algunas se?ales de fe en un pasado jud?o, en su ni?ez dentro de una familia portuguesa de Mozambique, hacia una nueva vida como jud?o comprometido estudiando hebreo y juda?smo en Israel.

Su traves?a comenz? cuando era un ni?o y jugaba a las canicas con los ni?os locales. ?Recuerdo que le gan? a un ni?o, y ?l se puso furioso. Me llam? ?marrano?, recuerda Diniz. ?No sab?a qu? era. Pero mi bisabuela vio todo desde la ventana. Me dijo, ?la pr?xima vez que alguien te llame as?, le das un pu?etazo en la nariz. Es un gran insulto para nuestra gente?.

??Nuestra gente?? se pregunt? el ni?o de 6 a?os, sin saber de qu? hablaba su bisabuela. Pero m?s tarde se dio cuenta de que su familia cumpl?a con ciertas tradiciones diferentes al resto de las familias. Se absten?an de comer cerdo o conchas de mar, separaban entre carne y leche, y encend?an velas los viernes por la noche. Lo que m?s le causaba intriga era el hecho de que una vez al a?o, en el oto?o, la familia ayunaba durante 24 horas en lo que ellos llamaban ?el gran d?a?, al tiempo que recitaban plegarias extra?as, ?no entend?amos nada?.

Diniz, un ni?o curioso, comenz? a cuestionar estas pr?cticas, hasta que un d?a, su bisabuela y su madre vinieron y le dijeron ??t? eres jud?o, eso es todo! Pero nunca me explicaron qu? es un jud?o, s?lo que ?stas eran tradiciones familiares y que deb?an ser preservadas; eso es lo que tenemos que hacer?.

Diniz contin?a: ?hab?a un cierto temor. Cada vez que el tema era mencionado, la gente sol?a mirar a su alrededor antes de comenzar a hablar, o cerraban la ventana antes de decir algo?.

A lo largo de los a?os, aparecieron m?s se?ales. La familia no cocinaba o viajaba los s?bados. Algunos parientes lejanos hab?an sido circuncidados. Su abuela preparaba algunos platos especiales durante la ?poca de pesaj, los cuales inclu?an el ?pan sagrado? (matz?) y un postre, el cual dice Diniz que se asemeja al jaroset el cual es puesto en el plato del seder de pesaj.

Una vez, la madre de Diniz le dio un libro en franc?s y hebreo. ?En ese momento ya sab?a franc?s?, dice Diniz. ?Pero entonces mi bisabuela ingres? al cuarto, tom? el libro y me dijo que debo cavar un pozo en el suelo y esconder el libro. Todos estos libros fueron quemados, grit?, quiz?s reviviendo alguna ya enterrada memoria de la inquisici?n espa?ola. ?Comenz? a temblar y me abraz?. ??Quieres ser quemado vivo??, me dijo?, recuerda Diniz.

Hace cinco a?os, cuando viv?a en Portugal, conoci? a un miembro de los Bnei Anusim, pr?cticamente de casualidad. ?Estaba sentado en una cafeter?a y hab?a un hombre que le?a letras en hebreo?, dice Diniz. ?Me acerqu? a ?l y le pregunt? ??por qu? has elegido dicho libro??? Comenzaron a dialogar, y luego el hombre, el cual result? ser un jud?o de Brasil, le present? a Diniz al Rabino Boaz Pash, el cual serv?a como emisario de Shavei Israel en Portugal en dicho momento (hoy d?a el Rabino Pash es el representante de Shavei en Polonia).

Diniz comenz? a atender a los servicios de la sinagoga en Lisboa y comenz? a verse cada vez m?s involucrado en las actividades jud?as. Asimismo, ayud? a organizar uno de los seminarios de Shavei Israel para Bnei Anusim en Portugal y se acerc? a una profesora de la Embajada Israel? y comenz? a estudiar hebreo con ella. ?La profesora se sorprendi? de cu?n r?pido aprend?a?, recuerda con una sonrisa. ?Incluso ten?a el acento adecuado?.

Diniz decidi? retornar formalmente al juda?smo y, con la ayuda de Shavei Israel vino a estudiar a ambos, la yeshiv? Maj?n Meir, durante dos a?os, y el instituto de retorno y conversi?n de Shavei, Maj?n Miriam. Dado que Diniz era un estudiante muy avanzado, fue enviado a la corte rab?nica luego de tan s?lo seis meses de estudio.

Hoy d?a, Diniz asiste a la sinagoga todas las ma?anas y se pone tefil?n. ?l le da el cr?dito a Shavei Israel respecto al cambio que ha realizado en su vida. ?Antes de Shavei, com?a kasher y observaba shabat de la mejor forma en que pod?a y sab?a. De repente me encontr? estudiando en una yeshiv?. Era un sue?o?, rememora, ?como si hubiese saltado al para?so?.

Diniz trabajaba como jardinero en Portugal, donde estudi? agricultura en la universidad. Ahora a los 48 a?os, Diniz se est? recapacitando para trabajar con computadoras y busca trabajo mientras contin?a estudiando hebreo en Netanya. Disfruta vivir cerca del mar, dice, y no desea regresar a Portugal. ?De ninguna manera?, insiste, ?me siento muy c?modo aqu??.

Su familia no estaba muy entusiasta con su venida a Israel. Pero le prometi? a su bisabuela que vendr?a a la Tierra Sagrada, ?encontrar?a una esposa y criar?a una familia?. Su bisabuela ya ha fallecido, dejando a Diniz continuar con la tradici?n familiar. ?Me siento como el ?ltimo dinosaurio?, bromea.

A sus amigos Bnei Anusim, les da un consejo: ?deben ense?arles a sus hijos sobre juda?smo. Nunca deben dejar de hacerlo?. Esta es una misi?n que Avner Diniz espera poder cumplir.

Brian Blum

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