Los hijos de Bill Clinton, ?ser?n jud?os?

La boda de Chelsea Clinton caus? una gran revoluci?n.

Cuando la hija metodista del ex-presidente de EEUU ingres? a la jup? para casarse con Marc Mezvinsky, la familia y los amigos de la pareja no fueron los ?nicos que decidieron festejar el evento.

De New York a Israel, una cantidad de figuras p?blicas pr?cticamente kvelled por el matrimonio mixto, con suma excitaci?n, cuando ve?an al joven jud?o envuelto en su talit y con una kip? en la cabeza, d?ndole la mano a la joven princesa pol?tica.

?Envidio a Chelsea y a Marc?, escribi? el escritor israel? Yoram Kaniuk en su columna de Ynet. ?Los queridos Chelsea y Marc fueron unidos en matrimonio sin que su historia sea borrada. Su ?casamiento real? fue dirigido por un cura y un rabino?, arrull?.

La reacci?n de Kaniuk fue simplemente representante de lo que muchos pensaban, viendo a esta boda en t?rmino de una pel?cula de Disney, como si un cuento de hadas se hubiese vuelto real saliendo de las p?ginas de la revista People.
Otros observadores, tomaron una diferente postura, tratando de imbuir a esta uni?n humana con nada menos que un significado jud?o c?smico e hist?rico.

Debemos ?celebrar la completa aceptaci?n de los jud?os por medio de la gran sociedad, que es lo que este matrimonio representa?, dijo el soci?logo del Hebrew Union College a la Jewish Telegraphic Agency, como si finalmente se hubiesen ca?do las paredes del gueto junto con la copa que fue rota al final de la ceremonia.

Una no menos dram?tica evaluaci?n fue provista por Leonard Saxe de la Brandeis University. Mostrando suma imparcialidad, declar? a esto ser ?la ?poca de oro para los jud?os de Am?rica?.

?No deber?a sorprendernos?, agreg? amablemente, ?que la hija de un ex-presidente y la hija de una secretaria de estado, se case con un hombre jud?o al cual conoce de toda la vida?.

De hecho, no deber?a, y esto es quiz?s el problema.

Porque m?s all? de toda la emoci?n y el regocijo de ver alguien ?de los nuestros? ingresar a un club muy exclusivo que hasta ahora estaba cerrado para ?aquellos de fe hebrea?, unos pocos e importantes, y mucho menos conmovedores hechos, fueron descaradamente pasados por alto.

Para comenzar, esto fue un matrimonio mixto, ?por el amor de D-s! Incluso si ambos lados son antiguos dem?cratas.
Luego de tres mil a?os de habernos casado fielmente entre nosotros, un joven jud?o ha dejado de lado la cadena de tradiciones de su familia ? y de su pueblo ? y se ha casado fuera de su fe.

Y lo ha hecho apropi?ndose de los s?mbolos jud?os supremos de fidelidad ? una kip?, un talit, una jup? ? incluso a pesar de haber pisoteado todo lo que estos s?mbolos representan.

?Es esto algo que merece ser celebrado?

Este matrimonio puede significar que los jud?os americanos lo ?han logrado?, pero tambi?n demuestra cu?nta gente lo est? dejando.

De acuerdo al Censo Nacional de la Poblaci?n Jud?a Nacional, 47% de los matrimonios jud?os son matrimonios mixtos. Hace 40 a?os, el n?mero era de tan s?lo el 13%.

Y hay pocas razones para creer que el n?mero no ha continuado creciendo, amenazando con diezmar las filas de una de las m?s grandes poblaciones jud?as en el planeta.

Por lo que mientras que nada puede estar fuera de nuestro alcance, tambi?n las puertas de entrada a la sociedad americana se han convertido en puertas de salida para cada vez m?s j?venes jud?os.

Tan s?lo mire la iron?a del hecho de que el rabino que ofici? la ceremonia sirva como encargado de algo llamado ?El Centro para la Vida Jud?a en la Universidad de Yael?.

?Qu? tipo de ?vida jud?a? promueve cuando junto con un pastor metodista preside la ruptura de la tradici?n jud?a?
El hecho es que la publicidad que recibi? la boda, y las fotos de la joven pareja mixta, solo sirven para legitimar y popularizar esta cada vez m?s peligrosa tendencia.

La participaci?n de los rabinos le da cr?dito al acto en s? mismo, y constituye una verg?enza y una ofensa para nuestro patrimonio.

Se lo que algunos de ustedes est?n pensando: los matrimonios mixtos son un hecho, nos guste o no, por lo que mejor aceptarlos y seguir adelante.

Pero esto es tan s?lo una receta para la disoluci?n, disminuci?n y desaparici?n del pueblo jud?o.

Debemos hacer todo lo que est? a nuestro alcance para oponernos o prevenir los matrimonios mixtos dado que amenazan la existencia del pueblo jud?o.

Para aquellos que ya sean casado con personas no jud?as, o lo har?n en el futuro, debe encontrarse una forma de llegar a ellos sin comprometer la integridad del pueblo y sus valores. No podemos simplemente eliminarlos del pueblo jud?o, incluso si ellos mismos desean hacerlo.

Hay much?simas autoridades rab?nicas que a pesar de oponerse firmemente a los matrimonios mixtos, de todas formas han encontrado formas de traer a las personas que se han casado as?, nuevamente al redil. Esto incluye grandes rabinos como el Rabino Shlomo Kluger, el Rabino Jaim Ozer Grodinski y el anterior Gran Rabino de Israel sefarad?, el Rabino Ben Zi?n Uziel.

Una cantidad de dichos sabios reconocen a los ni?os de matrimonios mixtos como ?zera Israel? ? ?descendientes de Israel? ? quienes, a pesar de no ser considerados jud?os, aceptan dirigirse a ellos directamente, antes de que sean perdidos para siempre.

Aqu? es donde debemos centrar nuestros esfuerzos y vigor.

Por supuesto, si los nietos de Bill Clinton, de Chelsea y Marc Mezvinsky, terminar?n siendo jud?os, nadie lo sabe.
Pero en lugar de perder tiempo valioso y energ?a maravill?ndose con la boda, comencemos a encontrar la forma de evitar que la llama jud?a en Estados Unidos sea completamente extinguida.

Michael Freund

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