Tiempo de hasbar? Birthright

El 7 de enero, miles de j?venes jud?os de alrededor del mundo concurrieron al Centro de Convenciones Internacionales de Jerusalem, para uno de los m?s interesantes eventos de la capital. Fue un gran evento, dado que los j?venes participantes ? todos del programa Taglit ? Birthright ? se reunieron para celebrar abiertamente su juda?smo.

Ellos cantaron y bailaron, al ritmo de melod?as en hebreo y aplaudiendo fuertemente a los dignatarios israel?es y a l?deres jud?os, en lo que es conocido como el ?evento-magno?. La electrizante atm?sfera recuerda al Super Bowl o a la final de un Torneo Mundial, tan solo que es una, en que el pueblo jud?o sale victorioso.

Gracias a fil?ntropos tales como Michael Steinhardt, Charles Bronfman y Sheldon Adelson, Taglit-Birthright est? cumpliendo una d?cada de ?xito. Ha tra?do a casi 250.000 j?venes jud?os de m?s de 50 pa?ses a paseos educativos gratuitos, cambiando para siempre la forma en que ?stos se ven a s? mismos y a su identidad.

EN EL pasado, el programa ha sido muy criticado, diciendo que hay poco, o quiz?s ning?n valor en un viaje de 10 d?as, el cual es tan solo una vuelta superficial alrededor de la historia del pa?s y de su realidad. Pero los logros de Birthright ya no son m?s un tema de discusi?n. Un reciente estudio conducido por Leonard Saxe del Centro Cohen de Estudios Judaicos Contempor?neos de la Universidad de Brandeis, ha analizado el impacto del programa a largo plazo y ha descubierto que ha tenido lo que puede ser llamado un efecto transformativo.

Pero la realidad es que simplemente, los egresados de Birthright tienen m?s posibilidades de casarse con jud?os, identificarse con Israel, expresar una fuerte relaci?n con el pueblo jud?o y asistir a servicios religiosos, que aquellos que no han participado del plan.

Un 73% de los participantes siente que el paseo ha sido ?muy? o ?de alguna forma? una experiencia transformadora, y tienen un 30% m?s de probabilidades que los que no participaron de criar a sus hijos como jud?os. Estos son los n?meros que presagian buenas se?ales para el futuro del pueblo jud?o.

Interesantemente, el estudio descubri? asimismo que Birthright ha fortalecido la forma en que el mundo ve a Israel, creando una nueva generaci?n de embajadores informales. Graduados del programa tienen en un 50% una mayor tendencia a sentirse ?muy seguros? al explicar la situaci?n de Israel que aquellos que se han quedado en casa.

Este es un resultado que vale la pena notar. Esto significa que los egresados de Birthright regresan a los campus y a las comunidades con un m?s fuerte compromiso con Israel y una renovada seguridad personal, al defender a dicho estado en el ?rea internacional de la opini?n p?blica.

No est? mal, para un programa de tan s?lo 10 a?os, ?no cree?

DE HECHO, QUIZ?S la clave del experimento de Birthright es el poder, que visitar Israel puede tener. No solo que le abre los ojos a las personas, sino que tambi?n le toca los corazones, forzando una conexi?n que dura m?s all? que del despegue del Aeropuerto de Ben Guri?n.

En este sentido, es tiempo de que Israel y sus defensores aprovechen este suceso y piensen en replicar el modelo Birthright, no solo para fortalecer la identidad jud?a, sino tambi?n para crear un mayor apoyo al Estado de Israel. El gobierno, trabajando en asociaci?n con organizaciones jud?as, deber?a desarrollar el equivalente al programa hasbar? Birthright, apuntando a personas claves en la toma de decisiones a nivel mundial, ambos, jud?os y no jud?os, en los Estado Unidos, en Europa y en cualquier otro lugar.

El objetivo ser? simple: traerlos a un viaje gratis durante una semana o 10 d?as, as? pueden ver y vivir Israel m?s all? de los titulares. Puede haber programas apuntados a l?deres religiosos, medicos, abogados y cient?ficos, e incluso atletas y estrellas deportivas, cuando cada uno de los programas se enfoca en el inter?s de estos ?ltimos.

Debemos demostrarles que Israel no es Esparta. Tan solo caminar por sus calles, ver la normalidad del d?a a d?a, con ni?os yendo al colegio, caf?s llenos de j?venes parejas y playas con ba?istas, ser?n suficientes para quitar los estereotipos que la prensa exterior promueve con tantas ganas.

Encontrarse con el pa?s de cerca humanizar? de seguro su visi?n del Estado Jud?o, mensaje que luego promover?n de regreso a su pa?s.

Tome, por ejemplo, los grandes esfuerzos en los ?ltimos a?os de activistas pro-palestinos en Europa y en otros lados, de organizar boicots de sindicatos y grupos acad?micos al Estado Jud?o. Muchos de sus ?xitos est?n basados en el hecho de que la gente ignora la realidad que se vive aqu?, viendo a Israel por el ?nico prisma que conocen; el prisma retorcido que fue transmitido por la prensa. Si existiese un programa que ayude a identificar a l?deres de gremios y decanos de universidades, y los traiga a Israel, muchas de estas cosas podr?an ser evitadas.

SEGURO, ESTE tipo de iniciativas ya existen de alguna forma u otra. El ministerio del exterior, por ejemplo, arregla visitas de reporteros y dignatarios, y un par de grupos jud?os traen peri?dicamente delegaciones de congresistas y l?deres comunitarios. Pero no hay un cuerpo central que los coordine, ni tampoco una estrategia primordial que sea aplicada en esta ?rea. Esto debe ser cambiado.

Pareciera sonar tonto para un pa?s, ofrecer viajes a su tierra a costa de sus contribuyentes impositivos. Pero este ser? el tipo de programas que al final trae m?s recompensas que la inversi?n inicial. Aumentar? el turismo y alentar? a otros a unirse, y de seguro tendr? un impacto perceptible en la forma en que Israel es percibido en el exterior.

Debemos dejar de concentrarnos en refutar cada carta cr?tica al editor que aparece en la prensa occidental, y en su lugar comenzar a traer m?s personas de forma organizada. Como ha demostrado Birthright, este puede llegar a ser el posible remedio para nuestro actual problema de hasbar?.

Michael Freund

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