En Sa Pobla, por desgracia

Miquel Segura, representante de Shavei Israel en Palma de Mallorca, nos comparte con tristeza la nota en su columna s’Era sobre la noticia:

“El Ayuntamiento de Sa Pobla apoya un panfleto antisemita, la proyección del cortometraje titulado “Gaza” el cual apoya a las organizaciones terroristas de Hamas y su entorno”.

Parashá “Kedoshim”

Esta semana leemos Fuera de Israel, la parasha “Kedoshim”, y en Israel leeremos Parasha “Emor”, por el desfase que comentamos oportunamente, por el Shabat que fue Iom Tov final de la semana de Pesaj.

Kedoshim, comentaremos un texto del rabino Rubén Najmanovich, publicado por el Rab. Natan Menashe, y que me parece enriquecedor comentar.

Comienza retomando la parasha anterior, “Ajarei Mot”, en que se nos recuerda la muerte de los hijos de Aharon (Nadav y Abihu), y nos transporta a la transgresión de intentar de ser “demasiado santos”. De acuerdo con las explicaciones de los sabios de todos los tiempos, Nadav y Abihu se apartaron por completo de la vida y de la realidad material. Con la intención de “conectarse” con lo espiritual y vivir una santidad excepcional, las distintas tradiciones relatan que los hijos de Aharon entraban al santuario con el cabello crecido, sin las ropas sacerdotales y después de tomar vino en exceso, quizás buscando algo de inspiración.

Tampoco querían casarse ni tener hijos, probablemente para dedicarse solo al “culto” y ofrecieron un incienso extra que no había sido ordenado por Hashem. Claramente, la tradición rabínica estuvo siempre en contra de la anulación completa del instinto y nos ensena la prohibición de la abstinencia y la flagelacion. Entonces, Ajarei Mot, nos enseña que no hay necesidad de ir al desierto o a la montana en busca de un lugar especial para servir a Hashem, ni apartarse de la vida material para elevarse espiritualmente y encontrar una vida de santidad.

Quien domina sus instintos y logra medir sus palabras y sus actos, transformando sentimientos negativos en POSITIVOS, quien consigue dejar de lado su impulso egoísta de tomar todo para si mismo y descubre que puede transformar el personalismo en GANAS DE DAR Y COMPARTIR. Es quien se acerca a la idea de santidad propuesta por nuestra Tora. LA SANTIDAD no es una idea abstracta alejada de la cotidianidad, tampoco es exclusiva de unos “pocos” especiales. La Tora nos dice que todos tenemos el potencial para ser KEDOSHIM (Santos),

Cuando comemos, en nuestra vida matrimonial y en nuestras relaciones comerciales, en el trato con nuestro prójimo, con nuestros hermanos, con nuestros padres, amigos. La parashá trae el concepto de santidad que no es “automático”, no viene desde arriba, no es HEREDITARIO y tampoco es “superioridad” SIN ESFUERZO. Parece ser que la santidad ES EL ESFUERZO DE CADA UNO, individualmente , para conformar una comunidad que arregle, que repare constantemente su comportamiento.

Respeto a los padres, Amor al prójimo, NO MENTIR, NO ROBAR, mostrar que el ser humano puede ser distinto, especial, SANTO. Este llamado acompaña especialmente a cada precepto social, NO VENGARSE y amar al prójimo, significa COMENZAR A CUIDARNOS ENTRE NOSOTROS, preocuparnos y NO dañarnos, El Creador, nos propone SER SANTOS, invitándonos a vivir de acuerdo con los preceptos, mezclando armoniosamente lo “cotidiano” con lo extraordinario, lo espiritual y lo material. Nuestra “misión” es tomar la santidad e incorporarla a nuestro mundo real y material para transformar nuestra existencia en una opción de santidad.

Es por esto que la parasha Ajarei Mot esta anterior a Kedoshim (Santidad o Santos), si podemos anular, eliminar nuestro “EGO”, de pensar que el mundo gira a nuestro alrededor y cambiar el “chip” y comprender que nosotros somos parte de un mundo que debe girar alrededor de los valores, que trasmitieron nuestros ancestros, si lo logramos, ahí nos elevamos y somos SANTOS.

Hoy en día, la nueva generación no toma un instante para reflexionar sobre esto y desea que todos los ojos se enfoquen hacia ellos, la realidad le enseña lo diferente y ahí es cuando se inicia la frustración y va de la mano de la falta de respeto. Busquemos la santidad en los detalles de nuestro día a día, para convertirnos en personas de bien, temerosos de Hashem y dar de nosotros lo mejor a quien encontramos en nuestra vida.

COMENTARIOS

Nuestra sagrada Tora, nos ensena cada semana, mandamientos, preceptos, ideas nuevas, para que cada uno de nosotros nos podamos encontrar con nosotros mismos y dar lo mejor al mundo que nos rodea.

He visto esta actitud de Nadav y Abihu en mi mismo cuando era joven, queriendo hacer siempre lo mejor “que otros”, o tal vez, pensaba los demás se pueden “equivocar”, la vida me enseno que no es por estas actitudes que cambie realmente a mis amigos o al mundo, al contrario, muchas veces “lo mejor” se transformó en “no bueno” y desalenté muchas veces a otros, que también tenían buenas ideas.

Miremos el dolor de Aharon, que ni siquiera pudo llorar a sus hijos, Moshe rabenu, su tío tampoco, y toda la congregación tampoco pudo llorar a sus “Cohanim” sagrados.

Seguro que sus pensamientos, para ellos eran los mejores, acercarse a Hashem, ofrecer una ofrenda que “no pidió”, hacerlo mejor que su padre .

Cuantas veces nosotros actuamos iguales con nuestros rabinos, nuestros padres, e incluso en nuestro trabajo, quien da UN PIE ATRAS para que pase otro, muy pocos personas he visto en mi vida que llegan a cultivar este espíritu humilde que tanto ama Hashem y las personas, ser humilde cuesta, es un gran trabajo personal, saber quiénes somos, donde estamos, comprender que otros también son importantes y pueden aportar muy buenas ideas, tener una visión amplia que el mundo es lo suficientemente grande, para que todos logremos nuestro lugar y ser felices.

Aceptar que todos queremos ser felices, recibir el precepto “Has con los demás como quieres que hagan contigo”, una vez que lo vemos, lo sentimos, tenemos empatía con todas las personas que Hashem trae a nuestras vidas, nuestro mundo cambiara, y trasmitiremos que “nuestra Tora personal” es viva y me cambia, también podrá cambiar a otros.

¡SHABAT SHALOM DESDE ISRAEL!

Rabino Elisha Salas
Shavei Israel Jerusalén

Desfase Parashiot

Preguntas:

¿Qué son las parashiot?

¿Quién las instituyó?

¿Cuándo se comienza a leer la Torá?

¿Por qué a veces se lee una parashá en Israel y otra diferente en la Diáspora?

¿Qué pasa si una fiesta cae en Shabat?

Parashá se traduce como el “caso”, “tema” o “porción” de la Torá a estudiar. Se trata de una división del texto de la Torá en partes, para facilitar la lectura de la misma. Cada parashá tiene como nombre la expresión o palabra con la cual comienza. Por ejemplo, la parashá Vaikrá tiene ese nombre porque así comienza: Vaikrá El Moshé vaidaber HaShem elav… (Y el Eterno llamó a Moisés y habló Hashem con él…).

Cada parashá, por su turno, se divide en trozos llamados “aliot” (plural de “aliá”, que literalmente significa “subida”). Estos trozos se llaman aliot porque para la lectura de cada trozo se llama a un hombre diferente, que, en la sinagoga, se desplaza físicamente del lugar donde está sentado y se dirige (“sube”) al lugar donde está la Torá, para “leerla”. (Entre comillas porque en realidad hay en las sinagogas un lector de Torá, que leerá por él.)

La Torá, en el mundo judío, se lee públicamente en partes: a cada semana corresponde una parashá, y la lectura pública, en la sinagoga, se hace todos los días lunes, jueves y Shabat. Lunes y jueves se lee la primera aliá de la parasha, y en Shabat se lee la parashá completa.

Según el Talmud, este sistema de lectura fue establecido por el escriba Ezra, luego del regreso del exilio en Babilonia. Esto ocurre en todas las sinagogas del mundo. La división por parashiot hace que el mundo judío se conecte, ya que todos leemos la misma parte predefinida en cada semana, por orden, de tal modo que, al final de un año, hemos leído toda la Torá.

Cuando eso ocurre, o sea, cuando se llega al final de la Torá, se celebra una fiesta, que es la fiesta de Simjat Torá. En esa fiesta se celebra precisamente el fin de un ciclo de lectura y el comienzo de otro. Se lee entonces la última parashá, que es  VeZot HaBerajá, y la primera aliá de la primera parashá de la Torá, que es Bereshit (que quiere decir, justamente, “en el principio”, y nos relata el principio de la Creación, siendo también precisamente el principio de la Torá).

Pero hay excepciones a este sistema de lectura: cuando una de las tres fiestas llamadas Shalosh Regalim (Pesach, Shavuot y Sucot) cae en Shabat, se lee la lectura correspondiente a la fiesta, y no la que seria “normal” leer ese Shabat según la orden de las Parashiot. Por ejemplo, este año (5779), el primer día de Pesach cayó en Shabat, por lo que, en lugar de leerse la parashá Ajarei Mot (que sería lo normal, porque la anterior fue Metzorá), se leyó el trozo correspondiente a la fiesta de Pesach, que se encuentra en la Parashá Beshalach. Cuando esto ocurre, en el Shabat siguiente se retoma la lectura normal. En este caso se leyó entonces Ajarei Mot.

Por otro lado, debido a la lentitud de las comunicaciones y la ausencia de tecnología que existía en el mundo antiguo, nuestros sabios determinaron que fuera de Israel, en la Diáspora, estas tres fiestas (Pesach, Shavuot y Sucot) se celebren con dos días festivos consecutivos, y no solo uno como ocurre en Israel, para evitar que por algún error de cálculo, alguna comunidad aislada corriera el riesgo de equivocarse de día y celebrar el Yom Tov (día festivo) en el día que no corresponde. O sea, para cada día festivo ordenado por la Torá, los sabios añadieron un día más para la diáspora.   

Por este motivo, y a pesar de que, como decía, todo el mundo judío lee las mismas parashiot al mismo tiempo, cuando en la Diáspora el segundo de los dos días festivos consecutivos cae en Shabat, se produce un desfase entre Israel y el resto del mundo judío en lo que concierne la lectura de la Torá.

Este año, este desfase ocurre esta semana, en que en la diáspora estarán leyendo Ajarei Mot, mientras que en Israel ya estaremos leyendo Kedoshim. (Porque cuando en Israel leímos Ajarei Mot, en la diáspora les tocó leer la lectura del octavo día de Pesach, que no existe en Israel, porque en Israel solo se celebran 7 días de Pesach)

Otra particularidad de la organización de la lectura de la Torá en parashiot es el hecho de que hay parashiot que se pueden leer juntas. (Mejubarot). Las razones del establecimiento de esos “pares” de parashiot son complejas y están fuera del ámbito de este texto, pero se puede decir, para simplificar, que esos pares se establecieron porque no alcanzarían las semanas del año para leer toda la Torá, debido a la duración misma del año judío, y al hecho de que cuando cae una fiesta en Shabat, no se lee la parashá correspondiente al Shabat sino la de la fiesta, como vimos antes.

Gracias a la existencia de estas parashiot mejubarot, las lecturas de Israel y de la Diaspora se volverán a igualar en Agosto, (en el día 2 del mes hebreo de Av), cuando las parashiot Matot y Masei sean leídas juntas en la diáspora, y a partir de ese día, hasta nuevo desfase, volvemos a estar todos juntos.

¡Pero en pensamiento siempre lo estamos! Nuestra Torá une al pueblo de Israel en su espíritu y en su devoción, a pesar de que su lectura sea desfasada temporalmente. Es curioso pensar que, en lo que concierne la lectura de la Torá, se puede considerar que Israel, en ciertos momentos, está al frente en el tiempo, viviendo de cierto modo en el futuro. Quienes viajen de la Diáspora a Israel en una de esas semanas y regresen a su país en el Shabat siguiente, podrán sentir este “viaje en el tiempo”, pues, al regresar y escuchar de nuevo la misma parashá, sentirán que haber viajado a Israel es como haber viajado al futuro.

Shabat Shalom desde Israel,

Rabino Elisha Salas

Fundamentalmente Freund: No dejen morir el Ladino

Si lo pensamos racionalmente, el legado de la judería medieval española ya debería haber desaparecido hace mucho. Esa comunidad, la más grande y más influyente de Europa en esa época, fue expulsada en 1942 y se dispersó como el viento, repartiéndose por las zonas del Oriente Medio, los Balcanes y el Norte de África. Pocas culturas podrían tener esperanza de sobrevivir a un trauma colectivo tan catastrófico, estando sus miembros obligados a reconstruir sus vidas en tierras extranjeras.

No obstante, y contra todas las probabilidades, las tradiciones culturales, lingüísticas y religiosas únicas de los judíos españoles siguen vivas, e Israel y el pueblo judío deberían hacer más para proteger y desarrollar esta parte tan importante del patrimonio de nuestro pueblo.

Pude vislumbrar un poco de este valioso legado en el seder de este año, cuando me reuní con mi nuera y su familia, parte de la cual son judíos de origen judío-turca, para celebrar el relato anual del éxodo de Egipto.

Súbitamente, casi sin aviso, me vi expuesto a nuevas canciones, diferentes melodías e incluso partes de la lectura en ladino, o judío-español, un dialecto emotivo donde se mezclan palabras en español antiguo, hebreo y arameo.

Yo crecí con las costumbres y melodías asquenazíes habituales, y por eso fue enriquecedor poder conocer otras tradiciones judías, vividas orgullosamente, y tan autenticas y legítimas como las nuestras. Con un poco de fantasía, podía incluso imaginar un grupo de judíos españoles exiliados sentados alrededor de la mesa del seder en Izmir, Nápoles o Sarajevo en los siglos XVI o XVII, entonando algunas de las mismas melodías. La historia del Ladino refleja de muchas maneras la historia de los últimos seis siglos del pueblo judío, que sobrevivió a la expulsión, a la asimilación y al genocidio.

Tal como el ídish, la lengua franca de muchos judíos asquenazíes a lo largo de muchas generaciones, el Ladino sirvió como tela cultural, una tela utilizada por muchos judíos sefardíes para componer poesía, disertar sobre la Torá y debatir cuestiones de importancia cultural y mística, bien como para divulgar investigaciones en los dominios de la Historia, de las Matemáticas o de la Astronomía.

La obra más conocida escrita en ladino es quizá el Meam Loez, un comentario sobre la Biblia que combina exposiciones talmudicas, midrashicas y halacjicas, iniciado por el rabino Yaakov Culi en 1730 en Constantinopla y continuada por otros después de su muerte. La obra, que está traducida al hebreo y al inglés [y también al español], ha ganado cada vez más popularidad, tanto entre sefardíes como entre asquenazíes.

Durante centenas de años, hasta el Holocausto, el ladino era el primer idioma de muchos judíos sefardíes en la región del Mediterráneo. Pero el asesinato de grandes números de judíos hablantes de ladino, en lugares como Grecia y Bosnia, por parte de los alemanes y sus cómplices en la época de la 2ª Guerra Mundial, puso en peligro el bien-estar y el futuro de este idioma.

Las estadísticas sobre el número de hablantes de ladino que existen en el mundo hoy en día varían entre solamente decenas de miles hasta doscientas mil. Pero como comentó la NBC News hace dos meses en un reportaje, “Lo que es indiscutible es que la mayor parte de los hablantes nativos de ladino son personas mayores, y la mayor parte de sus hijos crecieron hablando otro idioma”. Por otras palabras, la riqueza de este idioma y cultura estarán peligro de extinción si no se emplean grandes esfuerzos para preservarla.

Felizmente, se están poniendo en práctica algunas medidas para impedir que eso ocurra. Este año, por la segunda vez, tuvo lugar en el Centro de Historia Judía, en Nueva York, el Día Internacional del Ladino, un día anual organizado por la Federación Sefardí Americana y otras entidades, que incluye un festival dedicado a la música y cultura ladinas. También hubo eventos similares en otras ciudades.

El Ministerio de Cultura Israelí tiene la Autoridad Nacional para la Cultura Ladina, establecida por el knesset [parlamento israelí] en 1996, que otorga becas para alentar los estudiantes a aprender el idioma, subvenciona traducciones y produce libros y Cd’s con cuentos y canciones en ladino.

Algunos expertos, como el Dr. Eliezer Papo, de la Universidad de Ben Gurion, y el Prof. David Blunis, que lidera el programa de estudios ladinos en la Universidad Hebraica de Jerusalén, han estado trabajando hace años para aumentar el conocimiento del público general sobre el ladino, dando cursos y escribiendo artículos y libros.

¡Y los alumnos más valientes pueden incluso encontrar videos con clases para aprender ladino en YouTube!

Pero, por varias razones, este idioma no ha logrado la atención merecida, y recibe menos recursos y fondos que otros programas similares que tienen como objetivo revivir el ídish. Es llegado el momento de cambiar esto, y de que la cultura y tradiciones sefardíes y ladinas sean rescatadas y fortalecidas con la misma pasión involucrada en la preservación del patrimonio cultural asquenazi.

Las organizaciones judías norte-americanas, en conjunto con el gobierno israelí, deberían hacer más para mantener el ladino y su cultura vivos y de buena salud – porque el ladino y todo lo que el incluye son parte integrante del largo y sinuoso pasaje de nuestro pueblo por el escenario de la Historia. Permitir que él desaparezca o se transforme en un fósil seria un afrontamiento a la historia judía y una pérdida cultural irremplazable.

Hace más de siete décadas, los nazis golpearon el Ladino y su cultura de un modo casi mortal. A través de la indiferencia y de la apatía, corremos el riesgo de que el golpe se vuelva fatal, lo que no podemos permitir que ocurra.

Día del Holocausto,Yom haShoah

Queridos amigos, queremos compartir con ustedes la Clase de la Profesora
Edith Blaustein de nuestra escuela de conversión “Majon Miriam”

La Shoah,o shoá,o sho’ah, es el término hebreo con el que se conoce el holocausto judío y que literalmente significa catástrofe y se refiere al exterminio de los judíos ocurrido en el contexto de la Segunda Guerra Mundial (1939-1945).

Durante ese período (1939-1945) los nazis persiguieron y asesinaron a seis millones de judíos por ser considerados de una raza inferior a la de los alemanes, de raza aria. Junto a los judíos, también otros colectivos como gitanos, socialistas, homosexuales o discapacitados fueron perseguidos y asesinados por el mismo motivo.

El partido nazi, con Adolfo Hitler al frente, tenía como base la idea del antisemitismo y consideraba a los judíos una raza inferior, razón por la que primero fueron segregados y excluidos de la sociedad.

El odio hacia los judíos se alimentaba de publicaciones antisemitas que ayudaban a divulgar estas ideas, los discursos de Hitler, centrados en ese mismo tema, y la creación de organizaciones y asociaciones antisemitas.

A partir de 1933, tras tomar el poder el partido nazi en Alemania, se pusieron en marcha una serie de leyes y acciones contra los judíos. En 1939 se contabilizaban hasta 1.400 leyes contra el colectivo judío, entre ellas las Leyes de Nurmeberg, que, por ejemplo, prohibían a personas judías casarse o tener relaciones con alemanes de raza aria y, en términos generales, privaban a los judíos de los derechos de un ciudadano alemán. Con tal de entorpecer la vida de los judíos, se impusieron otras leyes, como la obligatoriedad de dimisión de todo periodista judío, para asegurar un periodismo “puro”.

Leyes discriminatorias, racistas, humillantes, deshumanizadoras, y que sólo tenían como objetivo último la aniquilación de la población judía, lo que llamaban la “Solución Final”. A causa de esta represión, más de 30.000 judíos emigraron de Alemania en 1933, cifra que ascendió hasta unos 200.000 en 1938.

En 1938 y 1939, con la invasión de Austria y Polonia por Alemania, se empezaron a hacer deportaciones de judíos a campos de concentración y de trabajos forzosos, como Mauthausen, Treblinka, etc., convirtiéndose estos campos de exterminio en una base de pruebas que acabarían definiendo el Holocausto.

La primera deportación masiva se produjo en octubre de 1938, cuando 16.000 judíos de origen polaco fueron abandonados en la frontera con Polonia, y esto dio lugar a la Noche de los Cristales rotos,que acabó con la detención de 30.000 judíos y la muerte de otros 10.000. Este se considera el inicio del Holocausto. A partir de aquí, la dureza y el maltrato hacia los judíos fueron extremos.

En 1939, se hizo obligatorio llevar el distintivo con la estrella de David amarilla y se prohibió que los judíos vivieran con los no-judíos. Así es como se empezarían a crear los guetos,que aislaban a la población judía.

A partir de 1941, aumentó considerablemente el número de judíos asesinados a manos de los alemanes nazis. El exterminio se estaba llevando a la práctica y era el centro de la política llevada a cabo. Primero fueron fusilamientos masivos, y luego las cámaras de gas y camionetas de gas fueron los dos métodos más empleados, que permitían matar a un gran número de judíos en un corto plazo; hasta 2.500 personas podían estar en una cámara de gas y unas 50 en camionetas, donde eran gaseados durante trayectos.

En el campo de concentración de Auschwitz-Birkenau mataron a los primeros judíos con las cámaras de gas que allí se instalaron, aunque los primeros gaseados fueron prisioneros de guerra soviéticos. Se calcula que asesinaron entre un millón y millón y medio de judíos en Auschwitz, ya que era el campo de concentración más grande y que tuvo más prisioneros muertos.

El genocidio de los judíos de esta forma mecanizada y masiva que caracteriza el Holocausto, junto con el asesinato también masivo y metódico de otros colectivos sociales considerados “indeseables”, exterminó a seis millones de judíos, lo que suponía dos tercios de la población mundial de judíos de entonces, la mitad de los cuales eran polacos.

Se trató del mayor crimen de asesinato masivo de la Historia de la Humanidad. Por el altísimo número de víctimas y por el carácter metódico de las técnicas utilizadas para la muerte, el Holocausto es algo único en su horror.

En Israel, se conmemora anualmente el Día del Holocausto (Yom haShoah) en el día 27 de Nisán, día instaurado por ley por el parlamento israelí en 1959. Es un día solemne, en memoria de las víctimas. A las 10:00 de la mañana suenan sirenas, y todos, donde quiera que se encuentren, se ponen de pie, en señal de profundo respeto. Se organizan actos solemnes sobre el tema y por la radio y televisión se transmiten documentales y películas alusivas.